Puig incorporará a miembros de la cuarta generación a su consejo

Los relevos generacionales son uno de los puntos críticos en la vida de las empresas familiares, cuando toca pasar el testigo a la siguiente hornada para que continúe pilotando la nave. En el gigante catalán de fragancias y moda Puig, se acerca el momento en que la cuarta generación tome las riendas. Su presidente ejecutivo, Marc Puig, avanzó ayer en una mesa redonda en el marco de la asamblea general de la Associació Catalana de l’Empresa Familiar (Ascef) que la compañía ha empezado el proceso para seleccionar qué nuevos miembros de la familia entrarán en su consejo. “Tenemos un comité de talento en el holding familiar que, con la colaboración de una firma de cazatalentos, ha hecho una selección de dos o tres personas” entre los que ya tenían una cierta edad, explicó el empresario.

Su generación, recordó Marc Puig, decidió hace 25 años que sus hijos no trabajarían en la empresa, tras heredar ellos el negocio que habían dirigido antes sus padres y tíos. “¿Por qué el mejor liderazgo saldrá de un grupo de 25 o 30 personas cuando tienes 13.000 empleados o todo el mundo para escoger?”, se preguntó. En este sentido, remarcó que durante este tiempo han preparado a la cuarta generación para que formen parte de los órganos de gobierno de la empresa, pero no necesariamente de la gestión.

De hecho, Marc Puig compartió ayer escenario con el representante de otra cotizada catalana de raíces familiares, el presidente ejecutivo de Fluidra, Eloi Planes. Ambos coincidieron en que su condición les permite tener una “mirada larga” en los negocios, aunque también implica retos y obstáculos. “A veces el santo dividendo es quien mantiene unido a la familia”, bromeaba el también presidente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF). Por su parte, Marc Puig destacó que el salto a la bolsa fue un buen mecanismo de “pesos y contrapesos” para calibrar si la familia estaba tomando las decisiones correctas.

La empresa familiar catalana tiene una supervivencia seis puntos porcentuales superior a la de las compañías que no lo son

El 92% de los negocios en Catalunya son empresas familiares, que generan el 77% de la ocupación privada y aportan el 70% del valor añadido bruto (VAB). Así lo apunta el informe La empresa familiar en Catalunya 2026: contribución y continuidad , presentado ayer por Ascef en el marco de la asamblea. Este estudio observa que la empresa familiar catalana tiene una supervivencia seis puntos porcentuales superior a la de las compañías que no lo son: la tasa se sitúa por encima del 79%, en comparación con el 73% de las demás compañías.

En la misma línea, el informe apunta que las empresas familiares se recuperaron antes del golpe a su facturación como consecuencia de la pandemia de la covid: en 2021 ya superaban de nuevo los ingresos de 2019, mientras que las no familiares lo consiguieron un año más tarde. Además, esta investigación afirma que su rentabilidad también es mayor y que los negocios más consolidados y longevos (a partir de la segunda generación) están menos endeudados.

Paula Solanas Alfaro

Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro ‘El club de los unicornios’ (Península, 2023).

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