
El ejército israelí ha distribuido folletos en la localidad de Mansouri, al sur de Líbano, en los que se insta a los residentes a evacuar la zona. Esta acción –difundida por medios estatales libaneses pero no confirmada por Tel Aviv– demuestra la fragilidad del alto el fuego acordado por Israel y Hizbulah el pasado viernes.
“¡Zona de peligro! ¡Manténgase alejado! Cualquier acercamiento a las fuerzas del ejército israelí lo pone en peligro”, se lee en los folletos, escritos en árabe y lanzados desde drones a la localidad, la cual, según ha declarado un alto mando militar libanés a la agencia Reuters, ha sido incorporada recientemente por Israel a una zona ocupada por su ejército.
En las últimas semanas, las fuerzas armadas israelíes han emitido avisos de evacuación similares, bajo el argumento de que estas advertencias tienen como objetivo reducir los daños a la población civil en lugares donde se detecta actividad de Hizbulah. Sin embargo, desde que se acordó la tregua, estas órdenes habían cesado.
El alto el fuego fue un resultado directo de las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán. Para Teherán, el fin de las hostilidades en Líbano era una condición inamovible para sentarse a negociar. Eso llevó a Washington a movilizar su diplomacia, en aras de cumplir esa exigencia, plasmada en el memorándum de entendimiento firmado la semana pasada.
Pese a todo, el conflicto libanés está lejos de estabilizarse. El Gobierno israelí insiste en que está en su derecho a continuar con su ofensiva militar, y se resiste a poner fin a la ocupación. “Mientras sea el primer ministro, mantendremos la zona de seguridad en el sur del Líbano”, afirmó el miércoles Beniamin Netanyahu.
Por su parte, Hizbulah exige una y otra vez la retirada inmediata del ejército invasor. Ayer, el líder de la milicia chií, Naim Qassem, fue muy explícito al respecto: “Israel no tiene más remedio que retirarse por completo de cada palmo de nuestro territorio. Israel debe irse incondicionalmente”, dijo en un discurso grabado que se emitió ante decenas de miles de simpatizantes reunidos en los suburbios del sur de Beirut.
Desde que Israel empezó su ofensiva, el pasado 2 de marzo, cerca de 4.000 libaneses han perdido la vida a causa de los bombardeos. Asimismo, se han destruido alrededor de 36.000 viviendas y se ha exigido el desalojo de unos 300 municipios. En total, se calcula que el conflicto suma 1,4 millones de desplazados.
