La UE quiere dejar de acoger a los ucranianos en edad militar

La Comisión Europea de Ursula von der Leyen ha propuesto prorrogar un año más, hasta el 4 de marzo del 2028, la protección especial en el territorio comunitario para los ucranianos que huyen de la guerra iniciada por Rusia, ya que la necesidad de acoger a las personas que huyen de Ucrania sigue siendo clara. Sin embargo, lo hará “teniendo en cuenta la capacidad general de Ucrania para defenderse” y por primera vez introduce una cláusula: por regla general, no se concederá protección temporal a las personas recién llegadas que no estén autorizadas por las autoridades ucranianas a abandonar Ucrania debido a sus obligaciones militares. 

Se trata de una petición realizada por el Gobierno ucraniano de Volodímir Zelenski, quien teme problemas de reclutamiento en casa. En la práctica, eso tiene unas implicaciones notables, ya que excluye a todos los hombres ucranianos de entre 23 y 60 años. La ley ucraniana hace algunas excepciones, como las personas con discapacidad o los padres de tres o más hijos menores de edad.

Datos de Eurostat

Los hombres adultos representan el 26,7% de los refugiados ucranianos en la UE

En abril, más de 4,3 millones de ucranianos que han huido del conflicto se encontraban bajo protección en Estados europeos, principalmente en Alemania (que acoge al 29,3%) y en Polonia (el 22,2%), según los datos de Eurostat. De ellos, los hombres adultos representan el 26,7% del total. Aunque parte de ellos son mayores de 65 años, muchos hombres ucranianos han esquivado la ley marcial y han entrado en las fronteras europeas en los últimos años. Las nuevas medidas se aplicarán solamente a los que todavía no han abandonado Ucrania, mientras que los que ya tienen el estatus de protección oficial lo conservarán, indican fuentes comunitarias.

“Para mantener el marco de protección creíble y alineado con las necesidades legítimas de Ucrania, nuestra propuesta prevé que no se conceda protección temporal a las personas a las que no se les permita salir del país debido a sus obligaciones militares en virtud de la legislación ucraniana”, ha asegurado el comisario europeo de Interior, Magnus Brunner, en una rueda de prensa en Bruselas.

Ahora es el turno del Consejo de la UE (los Estados miembros), a quienes les corresponde analizar la propuesta de la Comisión y aprobarla por mayoría cualificada, es decir, al menos 15 de los 27 países que conforman la UE que representen por lo menos el 65% de la población. Algunas capitales también han estado advirtiendo que las normas de protección temporal para los ucranianos deberían endurecerse, alegando no solamente la necesidad de Kyiv de poder defenderse, sino también algunos problemas de integración. Por ejemplo, Dinamarca —que no forma parte de este sistema— ha establecido que los hombres ucranianos solamente podrán quedarse en el país si demuestran que no deben cumplir con el servicio militar.

El mecanismo de protección temporal es un marco jurídico excepcional que la UE activó un mes después de la invasión rusa en febrero del 2022. Se debe renovar año a año, pero permite que los desplazados ucranianos puedan tener el derecho inmediato a residir, trabajar, acceder a atención médica y escolarizar a los menores en cualquier país del bloque comunitario, sin tener que cumplir el mismo farragoso proceso de asilo que el resto de países.

Pese a la prórroga, la UE también quiere que Ucrania comience a pensar que esta excepción no será eterna. Bruselas anima a que los Estados miembros “intensifiquen los preparativos para una transición coordinada al término de la protección temporal”, algo que debe incluir tanto la posibilidad de pasar a un estatuto de residencia legal a más largo plazo como las oportunidades de retorno a Ucrania cuando la situación lo permita. “Debemos prepararnos para el futuro apoyando la defensa y la recuperación de Ucrania, garantizando al mismo tiempo una transición responsable cuando las condiciones sean las adecuadas”, ha apuntado Brunner.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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