Graham Platner, el demócrata acusado de violación, suspende su candidatura al Senado por Maine

El vencedor de las primarias demócratas al Senado por Maine, Graham Platner, ha anunciado este miércoles que suspende su candidatura tras haber sido acusado de violación por una expareja, que relató cómo el político la había agredido sexualmente en una entrevista exclusiva con Politico. La gravedad de la denuncia llevó a la plana mayor demócrata, así como a algunos de sus aliados en el ascenso meteórico del progresista, como el senador independiente por Vermon Bernie Sanders, a exigirle de forma casi unánime que se retirara de la contienda electoral.

Platner lo ha anunciado a través de un video en sus redes sociales, en el que sigue sin reconocer su culpa y asegura que el motivo es que ha perdido el apoyo económico y político de su partido. “Vamos a suspender las operaciones de la campaña”, ha anunciado: “Esto es increíblemente difícil, porque sé que algunos pensarán que es una admisión de culpabilidad, y definitivamente no lo es. No lo hacemos por las acusaciones; lo hacemos por las estructuras que quienes están en el poder nos están quitando”.

“Creemos que, para que el movimiento continúe, no puedo ser yo”, ha sentenciado Platner, quien logró en pocos meses, y aupado por el ascenso del sector progresista en el partido, derrotar a la candidata considerada del establishment demócrata, la gobernadora Janet Mills. El ya excandidato no ha respaldado a ningun político alternativo para reemplazarlo y ha pedido que se dé un proceso “abierto” y controlado por “el pueblo de Maine”.

Según la ley estatal de Maine, el Partido Demócrata tiene ahora hasta el 27 de julio para designar a su sustituto. Platner se ha retirado cinco días antes de que venciera el plazo, el 13 de julio, de tal modo que el partido tendrá tiempo suficiente para reemplazarlo en la papeleta electoral.

El escándalo ha producido un terremoto entre los demócratas, que ven en el escaño de Maine una condición necesaria para su victoria en las elecciones legislativas de mitad de mandato, en noviembre. Su sustituto se se enfrentará en esos comicios a la senadora Susan Collins, una de las republicanas que más ha alzado la voz en el Capitolio contra la Administración de Donald Trump.

Según la denunciante, Jenny Radicot, con quien Platner mantuvo una relación intermitente durante más de dos años, en el 2021 el candidato fue a su casa sin invitación y la forzó a tener sexo mientras estaba borracho, a pesar de que ella pidió reiteradamente que parara.

Tras la agresión, Radicot asegura que rompió todo tipo de contacto con el progresista y finalmente se decidió a hablar tras la reacción a un reportaje publicado por The New York Times en el que tres exparejas, incluida ella de forma anónima, lo acusaban de haberlas maltratado.

Preguntado por esta cuestión a bordo del Air Force One mientras regresaba a Washington desde Ankara, el presidente Donald Trump ha puesto en cuestión la versión de Radicot. “Es realmente una cuestión de si uno cree o no a la mujer. Mucha gente dice grandes mentiras”, ha afirmado el presidente, quien ya fue condenado por agredir sexualmente a la escritora E. Jean Carroll, a quien debe pagar 5 millones de dólares.

Platner, que ya había estado en el ojo del huracán demócrata por un tatuaje con simbología nazi que se tatuó hace años (según él, sin saber su significado), negó desde el principio todas las acusaciones, que calificó de “inquietantes, graves y falsas”. Sin embargo, dijo que su campaña se iba a “tomar un tiempo para reflexionar sobre el mejor camino a seguir”.

Donald Trump, presidente de EE.UU.

“Es realmente una cuestión de si uno cree o no a la mujer. Mucha gente dice grandes mentiras”

Sus explicaciones no convencieron a los líderes demócratas, que respondieron con un rechazo casi absoluto. Más de la mitad de los senadores de su bancada (34 de los 47 demócratas) pidió explícitamente que diese un paso a un lado, mientras que los demás se mantuvieron callados y ninguno llegó a apoyarlo en público.

Entre sus antiguos aliados que ahora lo desechan, se encuentra el senador independiente por Vermont, Bernie Sanders, quien afirmó que había hablado con Platner y le había exigido su retirada “a la luz de estas acusaciones tan graves”. También la senadora Elizabeth Warren, que se había referido al candidato progresista como “el tipo de hombre que me gusta”, dijo el lunes que “no puede haber ninguna tolerancia hacia la agresión sexual”.

La larga lista de demócratas que rechazaron su conducta incluyeó al líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer y a la presidenta del Comité de Campaña Senatorial Demócrata, la senadora Kirsten Gillibrand, que en un comunicado conjunto dijeron que, si Platner no se retiraba, el comité no iba a invertir en la carrera por el Senado en Maine.

Y va más allá del Senado: el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, que comparte varios asesores con Platner aunque nunca lo respaldó de manera oficial, también pidió el martes que renunciara a su batalla electoral.

Sin el apoyo político y económico de su partido, y debilitado en las encuestas, Platner se ha visto acorralado y no ha tenido más opción que retirarse. Si los demócratas consiguen ese escaño en noviembre, aumentarán sus posibilidades de recuperar el control del Senado, su objetivo más complicado en estos comicios, mientras que, a la luz de las encuestas, tienen serias opciones de ganar la Cámara de Representantes.

Estas victorias permitirían bloquear algunas de las políticas más agresivas de Trump, así como sus nominaciones al Tribunal Supremo u otros cargos importantes, e incluso lanzar comisiones de investigación contra él o un juicio político (impeachment). Eso explica el sentimiento de urgencia en el partido. Platner debería retirarse antes del 13 de julio para que su nombre pueda ser eliminado de las papeletas y sustituido por otro con más opciones. 

Javier de la Sotilla Puig

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