Irán busca consolidar su control absoluto sobre Ormuz

Pese a las continuas amenazas de Donald Trump, las aguas de Ormuz continúan bajo el férreo control de Teherán. Según las herramientas de seguimiento de estrecho, el bloqueo iraní del paso naval -por el que navega el 25% del petróleo mundial- ha hecho caer un 80% el tránsito de buques, con tan sólo 12 naves que se atrevieron a cruzarlo en la última jornada.

El régimen de los ayatolás insiste en que cualquier acuerdo para poner fin a la guerra contra Estados Unidos e Israel debe ceder el control total de la entrada al estrecho y visibilidad sobre el tráfico de salida. También se reservaría el derecho a cobrar una tasa de uso a los navíos y capacidad para intervenir si fuera necesaria. Omán, mediador y uno de los países del Golfo que se han mantenido más neutrales durante el conflicto, aseguró a la agencia Reuters que ya ha recibido estas demandas y que trabaja para una propuesta de pacto que permita reabrir Ormuz.

Una fuente de las negociaciones afirmó que la idea del peaje iraní “se está debatiendo actualmente”, y precisó que el corredor de salida seguiría una ruta entre Irán y Omán, con la autorización de salida concedida a través de Mascate después de notificar a Teherán. Concederle ese poder complicaría aún más a Washington sostener que la “Operación Furia Épica”, lanzada por Trump junto a Israel en febrero y que ha incendiado todo Oriente Medio.

Todo ello se enmarca en medio de unas negociaciones fantasma: la Casa Blanca afirma que las preparaciones para una nueva reunión bilateral están en marcha, mientras Irán niega estar aún en ese punto. El propio Trump aseguró el lunes que las conversaciones con Teherán ya habían comenzado y que Irán afrontaba una “última oportunidad” para alcanzar un acuerdo, unas palabras que los responsables iraníes desmintieron horas después, insistiendo en que sus únicos contactos son con Omán sobre la cuestión del estrecho, y que no había previstas grandes reuniones esta semana.

En oposición a las declaraciones de los persas, altos funcionarios estadounidenses adoptaron este martes un tono marcadamente optimista. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó avances en las conversaciones con Irán y Omán para facilitar el paso de más buques por Ormuz, aunque matizó que aún no existe un acuerdo definitivo. “Se han logrado avances en esas conversaciones, pero aún no hay un acuerdo definitivo. Esperamos que eso ocurra muy pronto”, declaró Rubio ante periodistas en el Departamento de Estado. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, fue más allá y afirmó que un pacto sobre la reapertura del estrecho podría alcanzarse ya este martes o miércoles.

Catar, otro de los países mediadores, respaldó ese optimismo. Su portavoz de Exteriores, Majed al Ansari, aseguró que los contactos diplomáticos habían alcanzado “fases muy avanzadas”, y explicó que Catar, Pakistán y Omán coordinaban sus esfuerzos para facilitar las negociaciones e intercambiar borradores de propuestas entre Washington y Teherán. Un alto responsable de seguridad paquistaní resumió el momento con crudeza: “Están ocurriendo muchas cosas entre bastidores. Estamos hablando con ambas partes. Nuestro único objetivo ahora es conseguir que ambas acepten al menos empezar a hablar”.

Trump ha amenazado más de una decena de veces con “ataques masivos” desde el alto el fuego de abril

El baile diplomático llega apenas unos días después de que Trump decidiera cancelar, durante el fin de semana, lo que él mismo describió como “ataques masivos” contra Irán. En más de diez ocasiones, el presidente ha amenazado con una gran operación militar para después dar marcha atrás y apuntar a los contactos diplomáticos.

Sobre el terreno, sin embargo, un buque de carga informó de que había sido alcanzado por un proyectil no identificado cerca del estrecho, frente a la costa de Omán, según la agencia británica de seguridad marítima UKMTO. Fuentes del sector aseguraron a Reuters que se trataba de un barco que transportaba grano y cuya tripulación tuvo que abandonar la embarcación. A ello se suma el bloqueo naval que los hutíes de Yemen, aliados de Irán, mantienen contra Arabia Saudí en el mar Rojo, lo que estrecha aún más las rutas de exportación de petróleo disponibles en la región.

Al mismo tiempo, crecen las dudas sobre la sostenibilidad de la propia campaña militar estadounidense: el Ejército de EE.UU. ha consumido buena parte de sus reservas de misiles de largo alcance de alta precisión durante la guerra, según tres fuentes conocedoras de los datos, lo que preocupa de cara a futuros conflictos. Analistas del Golfo creen que Irán apuesta precisamente por resistir más que Washington, convirtiendo rutas comerciales e infraestructuras energéticas en armas de presión progresiva.

Irán rechaza públicamente negociar con Washington desde el colapso, a principios de julio, del memorando de entendimiento que ambos países habían firmado el mes anterior. Trump, por su parte, sigue sin lograr los objetivos que fijó al inicio de la guerra de desmantelar el programa nuclear iraní, frenar su capacidad de ataque regional y allanar el camino para que los propios iraníes derroquen a sus líderes religiosos.

Helena Pelicano Gómez

Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo

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