China y Nepal elevan la alerta por el riesgo de un nuevo desbordamiento

En medio de tantas malas noticias, el inicio del rescate de un centenar de trabajadores que permanecían aislados en el interior de un túnel les alegró ayer a muchos nepalíes. Estos obreros, ingenieros y cocineros que trabajaban en la construcción de una central hidroeléctrica, hallados vivos pero sedientos y exhaustos, tuvieron que ser trasladados, en varios casos, a hombros hasta el helicóptero.

Mientras tanto, las excavadoras seguían buscando entre el barro víctimas de la descomunal riada de hace tres días. La autoridad de desastres nepalí elevó a 538 el balance de muertos, mientras que los equipos de salvamento intensificaban la búsqueda de 937 personas desaparecidas en su territorio. En la vertiente tibetana del Himalaya, las autoridades chinas suspendieron durante horas las labores de rescate al detectar un riesgo inminente de desbordamiento a una altitud de 2.900 metros. Sería una represa natural formada por escombros de la primera riada, con dos millones de metros cúbicos de agua, que presenta ya señales de filtraciones.

En Nepal, la policía corroboró un ligero aumento del nivel del río, con agua embarrada, y detuvo también las operaciones durante noventa minutos, mientras llamaba a la población a estar alerta y extremar las precauciones. Este hecho desató alguna alarma y ataques de pánico, con gente corriendo cuesta arriba.

Nepal tiene el ojo puesto en dos lagos amenazantes. China, como se ha dicho, tiene puestos los drones en una represa específica. En caso de quiebra abrupta en las alturas del Tíbet, el desnivel de más de mil metros respecto al cruce de Gyirong, en el valle, podría reproducir el muro imparable de agua y lodo que el miércoles arrasó 20 kilómetros de ribera y mandó cadáveres hasta doscientos kilómetros más abajo.

Pekín, por su parte, ha suspendido la expedición de permisos de entrada al condado afectado de Gyirong, de donde ayer evacuó a 499 vecinos y a 555 turistas, la mayoría chinos, aunque también indios. Muchos de los extranjeros desaparecidos, 260, son también de origen indio y viajaban como peregrinos al lago tibetano de Manasarovar en grupos organizados, con pasaporte indio, estadounidense, británico o canadiense. China también lamenta que casi un centenar de sus nacionales se cuenten entre los desaparecidos en Nepal.

Por otro lado, hay motivos para dudar del número de nepalíes desaparecidos, que oficialmente es incluso inferior al de extranjeros. En Nepal, del total de 937 personas en paradero desconocido, los foráneos serían 517, los nepalíes residentes en el exterior 127 y los miembros de fuerzas de seguridad 85. De ser ciertas estas cifras, únicamente habría 208 ve­cinos desaparecidos, una cifra muy conservadora a la vista de tantos pueblos y aldeas arrasados.

Hay motivos para dudar del número de nepalíes desaparecidos, oficialmente inferior al de extranjeros

No es que estos nepalíes esperen otra cosa. Pobres entre los pobres, en uno de los países más depauperados de Asia, no cuentan con altavoces para hacerse oír, ni para ser contados. Sin embargo, son cientos los que se apelotonan en hospitales, río abajo, en busca de noticias sobre sus familiares, con la esperanza de encontrarlos, aunque sea heridos.

El caso es que está siendo casi imposible identificar a los cadáveres, a menudo despedazados. La prensa nepalí cita el caso de un hospital incapaz de poner nombre a uno solo de los 130 inquilinos de la morgue, a la espera de muestras de ADN.

China, por su parte, ha reportado tres fallecidos, y lleva más de 24 horas sin variar su cifra de 558 desaparecidos, 260 de los cuales serían turistas y peregrinos extranjeros. Por otro lado, con el empleo masivo de satélites, Pekín ha sido capaz de determinar que el desprendimiento original se produjo en la ladera del pico nepalí Langtang Lirung, a más de 5.000 metros de altitud. Se trataría de una superficie de hielo y roca equivalente a 28 estadios de fútbol que se precipitó en el río que ejerce allí de linde, e inundó también el margen tibetano, antes de cruzar en tromba el desfiladero donde se encuentra el principal paso internacional entre China y Nepal. En las redes chinas circulan algunos clips de aficionados que, desde su lado de la frontera, en el Tíbet, habrían captado el preciso momento del desplome del glaciar. Un impacto tan brutal que fue captado por los sismógrafos como un presunto terremoto de intensidad 5,2.

Nepal contabiliza ya 538 muertos, mientras que China ha reportado solo tres fallecidos

El Gobierno del nuevo primer ministro nepalí, el rapero Balendra Shah, declinó el envío de equipos de rescate extranjeros y se limitó a aceptar ayuda monetaria a través de un canal único. Una operación de alto riesgo, debido al nivel de corrupción del país.

Por último, cabe señalar que el Ministerio de Exteriores español rebajó de 4 a 3 el número de ciudadanos españoles con los que no había podido contactar en la zona afectada de Nepal.

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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