
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y su esposa, Brigitte Macron, viajarán a Madrid los próximos 29 y 30 de septiembre para realizar una visita de Estado a España, según ha podido saber La Vanguardia. El viaje, pendiente desde hace años, se celebrará previsiblemente después de que el Tribunal Constitucional haya trasladado su parecer sobre el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia, cuya ratificación ha condicionado durante los últimos meses las relaciones entre ambos países y esta visita.
Los Reyes recibirán así al matrimonio Macron ocho años después de que comenzara a plantearse esta visita. En 2018, poco después de instalarse en el Elíseo, el presidente francés recibió a Felipe VI y la reina Letizia, quienes le invitaron formalmente a visitar España. Aquel viaje quedó primero aplazado por la pandemia y posteriormente fue perdiendo espacio en la agenda por la situación política española y, sobre todo, por las negociaciones que desembocaron en el Tratado de Amistad y Cooperación, firmado por Pedro Sánchez y Emmanuel Macron en Barcelona en enero de 2023.
Conocido como Tratado de Barcelona, aquel acuerdo nació con la voluntad de estrechar la alianza entre España y Francia y dotarla de mecanismos estables de coordinación en asuntos europeos y en ámbitos como la política exterior, la defensa, la seguridad, la justicia, la energía, los transportes o la cooperación a ambos lados de los Pirineos. Entre otras cuestiones, establece que ambos países se consulten antes de las grandes decisiones europeas con el objetivo de intentar fijar posiciones comunes. Hasta entonces, Francia solo había establecido relaciones de este nivel con Alemania e Italia.
La ratificación del tratado en España, sin embargo, ha terminado convirtiéndose en un largo escollo político. El Congreso lo tumbó en mayo de 2025 con los votos en contra del PP y Vox y las abstenciones de Junts y Podemos. Francia, por su parte, ya lo había ratificado en marzo de ese año. El acuerdo volvió después a la Cámara Baja y consiguió salir adelante gracias al cambio de posición de Junts y Podemos, que pasaron de la abstención al voto favorable.
El principal punto de fricción ha sido la cláusula que contempla la participación periódica de un ministro francés en una reunión del Consejo de Ministros español y viceversa. PP y Vox sostienen que esa fórmula puede vulnerar la Constitución por alterar la composición del Gobierno. Para despejar las dudas, los ministros de Exteriores de España y Francia acordaron una interpretación según la cual esa participación tendría lugar «en los márgenes» del Consejo de Ministros y en una reunión separada de la oficial.
Aún así, después de que el Congreso aprobara de nuevo el acuerdo el pasado 18 de junio, el PP promovió en julio desde el Senado una nueva consulta al Constitucional, a donde ya había llevado el acuerdo en febrero de 2025, aunque no llegó a resolver sobre el fondo porque el tratado había sido entretanto rechazado por el Congreso. El pasado mes de julio, sin embargo, con el apoyo de Vox, quedó paralizada la aprobación definitiva del tratado.
Esta situación generó malestar en París. Desde Francia se había recibido con sorpresa el primer fracaso del tratado en las Cortes españolas y se llegó a advertir del efecto que un rechazo definitivo podría tener sobre una relación considerada estratégica por ambos gobiernos. Pese a ello, durante estos meses se ha impuesto un ejercicio de diplomacia y paciencia, según fuentes consultadas por La Vanguardia. Tanto en Madrid como en París existe el convencimiento de que el acuerdo acabará superando los obstáculos pendientes y podrá finalmente ser ratificado.
En paralelo a esas gestiones, París ha enviado señales que apuntan a que el buen entendimiento con España se ha mantenido pese al desencuentro por el tratado. Uno de los más relevantes llegó durante la crisis de Ceuta de este verano. Francia se desmarcó entonces de la iniciativa suscrita por otros 22 países de la Unión Europea al considerar que aquella declaración no suponía un respaldo efectivo a España y que utilizaba políticamente la presión migratoria en la frontera en lugar de favorecer una salida coordinada con Marruecos.
La visita de Estado de finales de septiembre permitirá así recuperar una invitación pendiente desde 2018 y supondrá además un cierre de etapa, dado que Macron afronta la recta final de su segundo mandato en el Elíseo y ha confirmado que no concurrirá a las elecciones presidenciales francesas de 2027.

