
Vox se sale con la suya y ha conseguido que Andalucía ponga fin al Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí a partir del curso 2027/2028. El partido de Abascal, liderado por Manuel Gavira en el sur, siempre ha dejado claras sus intenciones. Y ahora que forma parte del Gobierno autonómico gracias a un pacto alcanzado con el PP de Juanma Moreno, ha forzado a que la Junta adopte esta decisión. De esta manera, salvo sorpresa de última hora, en septiembre de 2027 esta formación desaparecerá de las aulas andaluzas.
Su eliminación fue una de las condiciones que Gavira puso sobre la mesa para entrar a formar parte del Ejecutivo y una de las primeras medidas de carácter cultural que el nuevo Gobierno andaluz se ha comprometido a ejecutar.
Hoy martes, el líder de extrema derecha andaluza y socio de Moreno, anunciaba esta medida explicando que la Junta acabará con el “adoctrinamiento de Marruecos” en los colegios. “El que quiera lengua árabe o cultura marroquí, que se vaya a Marruecos”, ha dicho. La decisión encaja con la estrategia de Vox en otras comunidades y refuerza su idea de que determinados programas educativos vinculados a otros países suponen una cesión de soberanía cultural.
En Andalucía hay 1.800 alumnos inscritos
El Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí no es una iniciativa reciente ni de la actual Junta. Lleva décadas funcionando en España al amparo de los acuerdos de cooperación entre España y Marruecos. Este curso cuenta en Andalucía con unos 1.800 alumnos inscritos.
No es una asignatura obligatoria ni forma parte del currículo. En la comunidad se imparte como actividad extraescolar y voluntaria. Las familias deciden si sus hijos participan y el programa está abierto, además, a cualquier alumno del centro, no únicamente a los de origen marroquí.
El Ministerio de Educación lo define como una iniciativa destinada a enseñar lengua árabe y cultura marroquí, favorecer la inclusión escolar y sociocultural, promover la educación intercultural y facilitar la relación entre las familias y los centros.
Almería, donde el programa tiene otra dimensión
De los 95 centros andaluces que participan en el programa, 38 están en Almería. La provincia concentra así alrededor del 40% de los colegios implicados. Y en el curso 2024-2025 fueron 851 los alumnos almerienses que participaron en estas clases.
El programa está presente en buena parte de los municipios donde la población de origen marroquí tiene una presencia importante, desde el Poniente almeriense hasta el Levante. En lugares como El Ejido, Roquetas de Mar, Níjar, Vícar, La Mojonera, Cuevas del Almanzora o Huércal-Overa, la diversidad cultural forma parte desde hace años de la realidad cotidiana de muchos centros educativos.
La supresión se decide en Sevilla, pero sus efectos tendrán especial incidencia en la provincia almeriense, donde el programa tiene una implantación muy superior a la media andaluza.
Voces en contra de esta medida
La decisión ha hecho que sindicatos como USTEA (federación sindical andaluza enfocada principalmente en la enseñanza pública y en la administración y servicios públicos) y asociaciones de padres y madres levanten la voz contra esta decisión política.
Un ejemplo de ello lo encontramos en las denuncias de FAMPA Sevilla, la federación de asociaciones de madres y padres de la provincia, ha realizado en sus redes sociales. En su cuenta de ‘X’, este perfil ha cuestionado el relato que presenta estas clases como una imposición. Recuerda que son voluntarias, se desarrollan fuera del horario lectivo y que no obligan a ningún alumno a aprender árabe.
También reivindica la dimensión cultural del programa. Conocer la historia, las costumbres y la lengua de los compañeros, sostiene la organización, puede contribuir a reducir prejuicios y favorecer la convivencia. “Conocer al otro no te hace menos tú”, señala.
El dinero, otro punto de la polémica
Más allá de la batalla política, hay otra cuestión que ha generado debate y que ahonda en la financiación del programa.
Según los datos trasladados por la Administración educativa, el profesorado es seleccionado y financiado por Marruecos dentro del marco de cooperación entre ambos países. La Junta no asume el coste de esas clases. Por tanto, la desaparición del programa no responde a la necesidad de recortar una partida del presupuesto educativo andaluz.
La consejera de Desarrollo Educativo, Carmen Castillo, ha optado por un argumento más pragmático. El programa continuará durante este curso porque los centros y los alumnos ya estaban incorporados y los recursos habían sido puestos a disposición de Andalucía. Después se cumplirá el acuerdo de gobierno y la comunidad dejará de participar.
Castillo ha subrayado también que quien quiera seguir estudiando árabe podrá hacerlo en las Escuelas Oficiales de Idiomas a partir de los 14 años.
Es una alternativa, aunque no exactamente la misma. Una actividad extraescolar vinculada al colegio y accesible desde edades tempranas tiene un formato diferente al de la enseñanza reglada de idiomas para adolescentes y adultos.
Una batalla política sobre una actividad voluntaria
Durante años, el Gobierno de Moreno ha mantenido este programa sin convertirlo en un conflicto político de primer orden. Vox ha decidido situarlo en el centro de su discurso sobre educación, identidad y soberanía cultural. Algo parecido ha ocurrido en otras comunidades donde el PP gobierna con el apoyo de esta formación y donde la continuidad del programa también ha sido cuestionada.
La presión ha ido creciendo hasta convertir una iniciativa educativa minoritaria y voluntaria (unos 1.800 alumnos en Andalucía) en uno de los asuntos incluidos en los acuerdos de gobierno. La polémica está servida.

