Los altos precios del alquiler en España convierten en pobres a la mitad de los inquilinos

Los altos costes de la vivienda en España provocan que un elevado número de personas se conviertan en pobres de facto, según un estudio que ha publicado Fedea este miércoles. La situación más alarmante se produce en los ciudadanos que viven en un alquiler a precio de mercado. En concreto, la mitad de los inquilinos se incorporarían al grupo de pobreza si las métricas convencionales tuvieran en cuenta las rentas que tienen que pagar por los arrendamientos donde residen. Con la vivienda en precios máximos, casi dos millones de personas más pasarían a no superar el umbral de pobreza si se incorporara este coste.

El documento, que lleva por título El coste de la vivienda y la pobreza oculta en España: 2014–2025 y que ha sido elaborado por los economistas José Ignacio Conde-Ruiz y Álvaro Pinto, señala que la pobreza monetaria convencional de los ciudadanos, que se mide sin tener en cuenta los costes de la vivienda, identifica como pobres al 32,8% de quienes residen en una vivienda de alquiler a precio de mercado. Sin embargo, si se tuviera en cuenta el alquiler efectivamente pagado el porcentaje de pobreza entre inquilinos se elevaría al 49,9%. “La diferencia, de 17 puntos porcentuales, implica que aproximadamente uno de cada seis inquilinos de mercado no aparece como pobre según la renta antes de vivienda, pero cae por debajo del umbral una vez descontado el alquiler”, especifica el estudio. Hay que tener en cuenta que cada vez más personas están forzadas a vivir de alquiler en España, que ha pasado a ser la forma de residencia del 12,1% de los españoles en el 2014 al 17,4% en el 2025. El alquiler es el régimen más costoso y con menor capacidad amortiguadora.

Este incremento de la pobreza entre las personas que viven de alquiler se produce pese a la mejora de renta agregada de los españoles durante los últimos años. En efecto, la tasa de riesgo de pobreza se ha reducido un 12% en España durante la última década (hasta el 19,5% de la población en el 2025) y la desigualdad de la renta disponible ha disminuido casi un 11%. Por tanto, cada vez más españoles tendrían una posición económica más favorable si se tienen en cuenta los indicadores convencionales. La novedad del estudio de Conde-Ruiz y Pinto es que se echaría por tierra esa mejora de la situación económica media al tener en cuenta los gastos efectivos en vivienda.

El estudio de Fedea también identifica a 1,95 millones de personas a los que califica como “pobres ocultos”. Las métricas convencionales no los incluyen pero si se tuviera en cuenta el coste de pagar la vivienda sí entrarían dentro del umbral de pobreza. “En el 2025, descontar de la renta el coste de acceder a la vivienda eleva la tasa de pobreza del citado 19,5% al 23,5%”, apunta el trabajo de los economistas.

Dicho con otras palabras: casi uno de cada cuatro españoles cruzaría el umbral de la pobreza si la estadística oficial tuviera en cuenta los costes de la vivienda. Sin embargo, este dato es menor en términos porcentuales al del 2014. Ese año, si se incorporara el pago de la vivienda, la pobreza hubiera sido del 25,9%. La pobreza construida sobre el gasto residencial total ha pasado del 32,5% al 28,7%.

Esta incorporación a la “pobreza oculta” se concentra especialmente en el 2025 entre los españoles que viven de alquiler a precio de mercado: tres de cada cuatro “pobres ocultos” pagan un arrendamiento a precio libre.

Del lado contrario, el estudio señala que 3,38 millones de personas salen de la pobreza monetaria por no pagar un alquiler de mercado. Se trata, especialmente, de hogares con una vivienda en propiedad, aquellos que viven en un arrendamiento a precio limitado o aquellos inmuebles cedidos de forma gratuita.

Casi uno de cada cuatro españoles cruzaría el umbral de la pobreza si la estadística oficial incorporara el coste de la vivienda

Los autores concluyen que, en base a este estudio, “la renta disponible por sí sola deja fuera una dimensión relevante de la vulnerabilidad económica” y señalan que se podría “incorporar de forma más explícita la vivienda en el diseño de las políticas de garantía de ingresos”. El análisis se basa en los microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) para España entre 2014 y 2025. A partir de ellos se comparan distintas métricas de bienestar: la pobreza monetaria convencional –antes de costes de vivienda– (BHC), las medidas de pobreza después de vivienda (AHC), una métrica basada en alquiler imputado (AI) y un indicador de pobreza inducida por vivienda (HIP).

Cómo viven los españoles

El estudio de Fedea también realiza una fotografía precisa de cómo viven los españoles y cómo la evolucionado por regímenes de tenencia el mercado inmobiliario entre el 2014 y el 2025. Así, la propiedad con hipoteca es la que más terreno cede: pasa del 32,1% al 28,1% de la población y es el único régimen que se contrae de forma clara, ya que incluye a un millón de personas menos.

La propiedad sin hipoteca, por su parte, sigue siendo el régimen mayoritario. El 45% de la población se encuentra en él. La cesión gratuita de vivienda se reduce del 6,4% al 5,5% en estos años.

Y, en cambio, el alquiler libre ha ido ganando peso en los últimos años. En el 2014, el 12,1% de la población era inquilina y en el 2025 lo es el 17,4%. El alquiler inferior a precio de mercado alcanza al 2,6 % de la población.

El patrón en cuanto a gastos que identifica el estudio es claro: “Frente a la propiedad y la cesión gratuita, la brecha se amplía: en el 2025, el gasto residencial total mediano del alquiler de mercado supera en 3.991 euros al de la propiedad con hipoteca, en 6.287 euros al de la propiedad sin hipoteca y en 6.875 euros al de la cesión gratuita, y en todos los casos la distancia es mayor que en el 2014.

Los territorios donde más dinero se tiene que destinar al alquiler son, evidentemente, los más tensionados. Por este orden: Baleares, Madrid y Catalunya.

Fernando Hernández Valls

Redactor de la sección de Economía de La Vanguardia en la redacción de Madrid. Autor del libro ‘El año que vivimos sin Gobierno’ (Libros.com) y colaborador de varios programas de televisión y radio.

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