La Administración de Donald Trump ha anunciado un acuerdo para la potencial venta de decenas de cazas furtivos a Arabia Saudí, una transacción que podría alcanzar el valor de 24.300 millones de dólares y que alteraría el equilibrio de fuerzas en la conflictiva región de Oriente Medio. La venta de los cazas F-35 Lightning II Joint Strike Fighter, los más avanzados del ejército estadounidense y del mundo, junto con equipamiento relacionado, debe ser todavía aprobada por el Congreso de Estados Unidos y, en caso de recibir autorización definitiva, podría tardar años en entregarse el material.
“Esta venta propuesta contribuirá a los objetivos de política exterior y seguridad nacional de Estados Unidos al mejorar la seguridad de un importante aliado no perteneciente a la OTAN que constituye una fuerza de estabilidad política y progreso económico en la región del Golfo”, defendió el Departamento de Estado en el comunicado en el que anunció la potencial transacción este jueves.
La medida es controvertida principalmente por dos motivos geopolíticos. El primero es que genera animadversión en Israel, el mayor aliado de EE.UU. en el mundo, pues es por ahora el único país de la región que puede operar estos avanzados cazas. La ley estadounidense obliga a que Tel Aviv mantenga una “ventaja militar cualitativa”, una cláusula que garantiza que siempre reciba las armas estadounidenses más avanzadas, mejores que las de sus vecinos árabes.
El segundo motivo de preocupación, que podría frustrar la aprobación de la venta en el Congreso, son los vínculos que mantiene China con Arabia Saudí. Estos cazas incorporan una tecnología militar extremadamente sensible, incluidos sistemas de sensores, comunicaciones y software, una información algunos legisladores temen que podría terminar en manos de Pekín en el futuro.
El congresista demócrata Raja Krishnamoorthi, miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, expresó esa preocupación a través de un comunicado. El acuerdo, advirtió, no debería salir adelante “cuando nuestra propia comunidad de inteligencia está advirtiendo de que podría poner al alcance del Partido Comunista Chino las joyas de la corona de la tecnología militar estadounidense”.
Raja Krishnamoorthi, congresista demócrata
“Nuestra propia inteligencia advierte de que la venta podría poner al alcance de China las joyas de la corona militares de EE.UU.”
Arabia Saudí, inmersa en la guerra civil en Yemen contra los hutíes y golpeada por Irán y sus milicias aliadas durante la guerra de Israel y EE.UU. contra Teherán, aspira a convertirse en la mayor potencia militar de Oriente Medio. El año pasado, después de la primera gira exterior de Trump, en la que sus hijos aprovecharon para cerrar negocios de criptomonedas, resorts, campos de golf y hoteles en el país, Washington aprobó un paquetre armamentístico para Arabia Saudí por valor de más de 140.000 millones de dólares, que la Casa Blanca describió como “el mayor acuerdo de cooperación en materia de defensa de su historia”.
Además, el mes pasado, firmó un acuerdo de defensa mutua con Pakistán y Turquía, el llamado Acuerdo de La Meca, lo que demuestra que estos países están buscando alternativas para el caso en que deban dejar de depender de EE.UU.
Ante la preocupación por las consecuencias de esta venta, expresada tanto por congresistas como por funcionarios israelíes (aunque no por el primer ministro Beniamin Netanyahu), el Departamento de Estado ha asegurado que “no alterará el equilibrio militar en la región”, a pesar de que se trata de sus aviones de combate más avanzados.
El anuncio llega después de que los hutíes de Yemen celebraran el miércoles el derribo de un caza F-15 saudí sobre Marib, una ciudad clave en su lucha contra el gobierno. La obtención de este caza, de fabricación estadounidense, generó preocupación en Washington porque permite al enemigo investigar sus tecnologías. Además, su derribo con un misil tierra-aire fabricado “localmente” supone un cambio importante en las capacidades de defensa de los hutíes, lo que justifica el envío de tecnología más avanzada por parte de EE.UU.
