“Nos inclinamos por no ampliar mandatos”. Con este comentario ha explicitado este miércoles la secretaria general del Tesoro, Paula Conthe, la posición del Ministerio de Economía en uno de los debates más candentes del sector bancario a nivel europeo, el de ampliar las funciones del Banco Central Europeo (BCE) para impulsar el crecimiento y la competitividad.
Los bancos españoles y europeos reclaman que el BCE amplíe su único mandato, que es el de mantener la inflación en el 2%. El Banco de Inglaterra incorpora desde el 2023 un objetivo vinculado a la competitividad internacional de la economía y del propio sector financiero, mientras que la Reserva Federal tiene como misión mantener los precios estables y maximizar el nivel de empleo. Las limitaciones del BCE, dicen las entidades, relegan la competitividad europea en un momento de grandes desafíos.
En un encuentro en Cunef organizado por IEBF, Conthe ha argumentado que el objetivo no es tanto concentran las funciones de los supervisores como recogerlas de forma adecuada en la legislación. Tras completar una consulta con 200 propuestas, ha explicado, la Comisión Europea se ha comprometido a “poner sobre la mesa” a comienzos del año que viene una gran propuesta legislativa sobre fórmulas de simplificación y competitividad del sistema financiero.
La Comisión enfría la petición de los bancos, que ven base jurídica para aplicarla
La posición del Gobierno se suma a la de la Comisión, que por ahora enfría la reivindicación. En su informe sobre la próxima legislación, Bruselas no alude a la posibilidad de ampliar el mandato del BCE. Es una actitud que desconcierta a los bancos, que están reclamando medidas “urgentes” para impulsar la competitividad europea, como ha indicado en las mismas jornadas la presidenta de la asociación bancaria AEB, Alejandra Kindelán.
Kindelán ha asegurado que Europa se enfrenta a unas necesidades de inversión de 1,4 billones de euros anuales en sectores estratégicos, lo que equivale a cerca de una tercera parte del crédito bancario concedido en la zona euro. “El 70% de la financiación europea continúa dependiendo del crédito bancaria y la pregunta es si habrá capacidad para financiar el volumen de inversión que se necesita”, ha afirmado. Kindelán avisa del riesgo de que el sector financiero caiga en lo que en la jerga llaman “la estabilidad del cementerio”.
Los bancos evocan la regulación europea
La AEB considera que hay base jurídica para ampliar el mandato el banco central. El artículo 4.3 del Reglamento del Mecanismo Único de Supervisión establece que el BCE debe aplicar toda la legislación pertinente de la Unión cuando ejerce sus funciones supervisoras. También evoca el artículo 32, que obliga a la Comisión a revisar su reglamento cada tres años, y se pone especial énfasis en el impacto de la actividad supervisora del BCE sobre los intereses de la UE.
El director general de CECA, Antonio Romero, también ha defendido la ampliación del mandato del BCE y ha lamentado que la UE no esté por la labor con el argumento de que al banco central no le corresponde entrar en decisiones regulatorias. Es una posición que la CECA no comparte y ante la que reclama “explorar alternativas”.
La CECA pide “explorar alternativas”
Dentro de las fórmulas a las que podría recurrirse figura la de ampliar los mandatos de la autoridad bancaria europea (EBA) para incluir el elemento de competitividad o aplicar a las labores del banco central lo que ha llamado “la teoría del mandato implícito”, por la que “la estabilidad también incluye competitividad”.
Ha citado otra opción, que consiste en la creación de un “board” alrededor del BCE que, de manera independiente, trate asuntos relacionados con la competitividad. Este “foro en el que se debata sobre la competitividad” lo defienden países como España, Francia e Italia. “Me resultaría difícil entender que se niegue el debate”, ha afirmado Romero.
