Pese a las incertidumbres que está viviendo la economía global, golpeada por un shock energético a gran escala, España sigue portándose mejor que el resto de sus homólogos europeos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha mejorado este miércoles cuatro décimas hasta el 2,6% respecto a sus cálculos del pasado mes de junio. Es una tasa que supera el promedio de la eurozona, que es ligeramente inferior a la del 2025 (un 2,8%) y que está en línea con el dato que maneja el Gobierno.
Los buenos datos de España hay que ponerlos en contexto: más crecimiento, pero también más inflación
No obstante, la institución con sede en París advierte que parte de este incremento será exclusivamente nominal, porque se verá acompañado por un alza sustancial de la tasa de inflación, que se ha actualizado hasta un 3,7%, también cuatro décimas de lo que se previo inicialmente.
“Varias economías europeas, en particular el Reino Unido y España, experimentaron asimismo un sólido crecimiento de la demanda interna en el segundo trimestre, mientras que la recuperación de las exportaciones respaldó el repunte en Alemania”, indicó el organismo.
De cara al año siguiente, la OCDE ha elevado una décima el crecimiento del PIB para el 2027 hasta el 1,8%, gracias a la fuerza de la demanda interna y estima que la inflación alcanzará un 3,4%, cinco décimas más que el último estudio, debido al encarecimiento de la energía en los mercados internacionales.
El análisis, presentado por el secretario general Mathias Cormann y el economista jefe, Stefano Scarpetta, estima a nivel global un crecimiento para el 2026 del 2,9% (una décima más) y del 3% para el 2027 (una décima menos respecto al mes de junio).
Hay dos fuerzas antagónicas en marcha: por un lado, los tipos de interés más elevados y el encarecimiento de la energía. Más de la mitad de los países del G20 están padeciendo una inflación superior al objetivo de sus bancos centrales. Pero, por el otro el boom de las inversiones de la Inteligencia Artificial (IA). Detalle revelador: el organismo estima que el precio del barril de Brent, que se ha colocado por encima de los 100 dólares, va a bajar en los próximos meses.
Uno de los argumentos es que el mercado ha absorbido en gran parte los efectos del cierre del estrecho de Ormuz, mediante el comercio con oleoductos, la reducción de la demanda y la liberación de las reservas estratégicas. No obstante, estamos cerca del límite: el almacenamiento de gas en Europa se sitúa en el nivel más bajo en 15 años, mientras que las existencias en EE.UU. han caído a su cota más baja desde 1982.
Así que, para tirar adelante, la economía global le confía todo a la IA. Según la OCDE, dos tercios del valor del comercio mundial ahora están representados por bienes vinculados a esta tecnología. En los últimos doce meses la producción de componentes de ordenadores y electrónicos, tanto en EE.UU. como en Europa, ha crecido diez veces más que el resto de los otros sectores Pero las inversiones de las empresas ya han superado sus flujos de caja. Una caída inesperada de los beneficios podría repercutir a gran escala. En este peor escenario, con una corrección de la bolsa del 15% y un aumento de la energía del 10%, se podría perder hasta siete décimas de crecimiento, en lo que sería el peor registro de este siglo, si se excluye la Gran Recesión o la pandemia.
