A pesar de la crisis energética y de las tensiones internacionales, el crecimiento de la economía española sigue su rumbo de crucero, y acelerando. Una décima más en el segundo trimestre, hasta colocarse en el 0,7%, confirmando el dato adelantado que el INE facilitó en julio. De esta manera, ya suma doce trimestres con aumentos iguales o superiores al medio punto, y deja despejado el camino para que se cumpla la previsión del Gobierno y también de la OCDE de un crecimiento del 2,6% en el conjunto de este año.
Analizando el periodo de abril a junio, dos son los factores que explican este crecimiento, el consumo y la inversión. El consumo de los hogares sigue siendo protagonista, y ha sorprendido a todos porque ha marcado un aumento del 1,2% en un periodo en que los precios ya se estaban disparando por la guerra de Irán. Son nueve décimas más que en el periodo anterior. La resiliencia del mercado laboral explica en parte este buen comportamiento del consumo, pero no se esperaba una subida tan pronunciada. “Lo que más me ha sorprendido de estos datos es el crecimiento tan destacado del consumo en un momento en que los precios ya subían”, afirma María Jesús Fernández, economista sénior de Funcas.
Mientras, el gasto en administraciones públicas se mantiene en el 0,5%, un porcentaje moderado que deja este factor lejos del protagonismo que tuvo en otros años anteriores.
El segundo aspecto positivo es la inversión, con un crecimiento de la formación bruta de capital fijo del 1,4%, cuatro décimas más que en el primer trimestre.
De esta manera, es la demanda interna la que sigue siendo el motor del crecimiento y que compensa la aportación negativa del sector exterior. En este terreno, aunque las exportaciones suben a un ritmo similar, incluso superior al del trimestre anterior, es el incremento de las importaciones el que decanta la balanza. Aumentan un 2,6%, muy por encima del 1% de las exportaciones.
Los datos de hoy del INE confirman su estimación anterior del crecimiento del trimestre, el 0,7% citado, pero revisan de forma significativa su composición. Por un lado, el consumo casi se duplica respecto a la estimación anterior, mientras que la inversión se triplica.
Sorprende el tirón del consumo en un periodo en que los precios ya estaban subiendo
En el análisis por sectores destaca la construcción, que avanza un 1% en el periodo, que contrasta con la caída del 0,3% que tuvo en el inicio de año. Una posible explicación de aquel retroceso sería el mal tiempo que hizo y que pudo perjudicar la actividad en esta área. Sin embargo, ahora parece recuperada. En otras áreas, hay un crecimiento del 0,7% en industria y servicios, mientras que se registra una leve contracción, de una décima, en la agricultura.
El INE revisa a la baja el crecimiento interanual y lo deja en el 2,6% por el efecto arrastre de periodos anteriores
Por otro lado, en términos interanuales, el INE ha rebajado una décima el crecimiento en este periodo. Si en julio había calculado un aumento del 2,7% ahora lo ha dejado en el 2,6%, lo que supone la misma tasa que en el primer trimestre del año, que también se ha rebajado una décima. Aquí también con el consumo como elemento destacado de esta trayectoria; aumenta un 3,5%. La explicación de esta revisión de una décima viene porque también se han modificado a la baja los crecimientos interanuales del 2025, con lo cual el efecto arrastre ha sido menor.
El problema ahora mismo de la economía no es el crecimiento, que sigue resiliente, y los datos de hoy lo reafirman, sino la inflación que, empujada por un aumento disparado del precio del petróleo, es la que daña el poder adquisitivo de los españoles, y que nos mantiene a todos a la espera de las ayudas que adoptará el Gobierno en el próximo Consejo de Ministros.
