Dos días de lluvias torrenciales prácticamente ininterrumpidas forzaron la declaración del estado de emergencia, este sábado en Bangkok. Algunas de las escenas más chocantes se registraban en pleno centro, bajo un cielo plomizo y fondo de rascacielos, con multitudes circulando con agua hasta la cintura y coches empantanados.
Asimismo, varios de los canales de la capital tailandesa estaban esta noche a muy pocos centímetros del desbordamiento, por lo que las autoridades aconsejaron a la población ribereña que se pusiera a buen recaudo, junto a sus pertenencias, un piso más arriba.
No hay muchas más opciones en Bangkok, ciudad plana como una mesa, a un metro sobre el nivel del mar. Por el mismo motivo se recomienda a la población que evite cualquier desplazamiento innecesario. Así lo hizo el mensaje de alarma que a las nueve de la mañana saltó en todos los móviles, confirmando los peores presagios de una noche entera de lluvia ensordecedora.
En su mes más lluvioso
El boom inmobiliario de Bangkok ha puesto en jaque su capacidad de drenar las lluvias torrenciales
En poco más de 24 horas de precipitaciones se habían acumulado 300 litros por metro cuadrado, sin pronóstico de mejora antes del lunes.
De ahí la relativa angustia ante unas inundaciones sin parangón “en los últimos quince años”, según Siri, una dentista que da gracias a que su coche sea un 4×4 de chasis alto. Las autoridades han aconsejado a los vehículos de menor tamaño que eviten siete zonas concretas para no quedar atrapados.
Circula también una lista de una quincena de calles y avenidas de alto riesgo, aunque mucho peor son sus bocacalles, peor drenadas, en las que el aluvión puede llegar a la cintura. Casi todas están en el este y el sur de Bangkok, por donde ayer navegaba hasta una piragua.

El ejército ha evacuado algunos asilos y otros grupos de riesgo. A tal efecto se ha habilitado como refugio el aeropuerto Don Mueang y escuelas del norte de la capital. Allí la situación es menos dramática, pese al tránsito reducido y el adelanto del cierre de muchos comercios.
En cambio, en las zonas donde las inundaciones son más visibles hay estanterías vacías en los supermercados. “En los 7Eleven de mi barrio de On Nut han desaparecido las garrafas de agua y el papel higiénico, porque se teme que vaya para largo”, explica el arquitecto Miguel Vélez. “Sopesan evacuar residencias de estudiantes”. Mientras tanto, algunas escuelas podrían decidir no ofrecer clases presenciales este lunes.
Cabe decir que Bangkok se asienta sobre el delta del Chao Phraya, con el agravante de que su frenético crecimiento inmobiliario conllevó la desaparición de los canales que le valieron el apodo de Venecia de Oriente. Estos eran un regulador hídrico, como los espacios verdes, también menguantes.
En época de lluvias, Bangkok es una metrópolis habituada a los aguaceros diarios. Pero el cambio climático está forzando sus costuras y el bombeo de 1.200 metros cúbicos por segundo no basta. La situación sería aún peor si el gran Benjakitti Park no se hubiera transformado en una esponja urbana. Bangkok se mira en el espejo de Singapur, pero el subsuelo la devuelve a Indochina.

