Estados Unidos retira sus últimos soldados de Irak y abre un nuevo capítulo de incertidumbre

Después de más de dos décadas con presencia militar discontinua en Irak, Estados Unidos completará este miércoles la retirada de sus últimos 2.500 soldados del país en Oriente Medio. La ocasión, que se conmemorará en Bagdad como el “Día de la Independencia”, con cuatro días festivos, abre un nuevo e incierto capítulo en un país asediado durante todo este siglo por la invasión, la guerra y el terrorismo, y supone “la consecución de la soberanía nacional sobre el territorio”, celebró el primer ministro iraquí, Ali Al-Zaidi.

La salida de Washington se produce en un momento delicado: en medio de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, y cuando el gobierno de Irak ha iniciado un proceso de desarme de las milicias proiraníes, con gran presencia al norte del país. Y ha sido posible en virtud de un acuerdo firmado en el 2024, durante la administración de Joe Biden, al que ha dado cumplimiento progresivo Donald Trump durante su mandato.

Con ello, se pone fin a 12 años de misión de la coalición internacional liderada por EE.UU. contra el Estado Islámico, la Operación Resolución Inherente. Pero también a la presencia norteamericana desde la invasión del 2003 y el derrocamiento del dictador Sadam Hussein, tras la cual los soldados permanecieron en el país hasta el 2011, realizando labores de combate y contrainsurgencia.

Entonces, EE.UU. celebró su retirada con una ceremonia oficial, sin saber que tres años después volvería al país para combatir al Estado Islámico, que llegó a tomar el control de un tercio del territorio iraquí. En esta ocasión, sin embargo, el Mando Central de EE.UU. ha confirmado que no habrá ningún acto abierto a la prensa, por lo que será una salida discreta.

Hace dos años, Bagdad y Washington firmaron la retirada de todos los soldados, a raíz de un clamor en distintos sectores del gobierno iraquí, que pedían el fin de la ocupación extranjera para recuperar su soberanía nacional. También, en el contexto de una retirada de tropas americanas en la región, ante un sentimiento cada vez mayor en EE.UU. de que no eran necesarias y de que era mejor invertir los recursos en otros conflictos y en asuntos domésticos.

Según lo establecido, EE.UU. se retiró primero de Bagdad y las bases del centro del país, y después del Kurdistán, que es de donde salen esta semana los últimos soldados. Concretamente, se retiran los sistemas de defensa aérea y el personal militar en Erbil, capital de esta región semiautónoma del norte de Irak. Esta región ha sufrido en los últimos años, especialmente desde la guerra en Irán, una serie de ataques por parte de milicias proiraníes contra las bases americanas en el país, que Bagdad ha considerado una grave amenaza a su seguridad.

Irán y sus milicias aliadas celebran la salida de tropas estadounidenses del norte de Irak, donde podría crecer su influencia

Aunque ambos países seguirán compartiendo una colaboración militar, la retirada de tropas deja un vacío en Irak en el contexto de la guerra de EE.UU. e Israel contra su país vecino. Teherán podría aprovechar las menores defensas para aumentar su influencia sobre el norte del país a través de sus milicias aliadas. De hecho, de los 18 estadounidenses que han fallecido en la guerra de Irán, siete de ellos han muerto en Irak. Ante esta situación, el primer ministro kurdo, Masrour Barzani, ha pedido a Bagdad protección frente a futuros ataques del país vecino.

El primer ministro, al-Zaidi, prometió tras reunirse con Trump en julio a avanzar en el desarme de las milicias respaldadas por Irán, entre ellas Kata’ib Hizbullah. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, mostró su total confianza en al-Zaidi, que llegó al poder en mayo de este año: “Es muy inteligente y está dispuesto a colaborar Vamos a hacer todo lo posible para ayudarle a conseguir resultados, y sabemos que no será fácil”, dijo entonces. Sin embargo, los grupos armados se han negado de momento a desarmarse y el gobierno ha aplazado el proceso hasta el 30 de junio del 2027.

Abu Mojtaba al-Yasiri, comandante de la Resistencia Islámica en Irak, una organización paraguas que agrupa a facciones armadas respaldadas por Irán en el país, ha descrito la retirada de Washington, en una entrevista con la agencia Reuters, como “una victoria histórica para los grupos de la resistencia islámica iraquí y los iraquíes honorables, y una aplastante derrota para el proyecto estadounidense”.

Irán, que tiene como objetivo último forzar a EE.UU. a abandonar todo Oriente Medio, ha presentado la retirada como una victoria para el llamado eje de resistencia, que conforma a todas sus milicias en la región. Teherán “acoge con satisfacción la retirada de las tropas estadounidenses y la apoya”, señaló el lunes Amir Hayat Moqaddam, vicepresidente de la Comisión de Seguridad Nacional del parlamento iraní. “La seguridad duradera prevalecerá en Irak”.

Durante la guerra, EE.UU. llegó a tener hasta 170.000 soldados en Irak, donde han muerto en dos décadas más de 5.5000

Además de a las milicias proiraníes, la salida de Washington también podría envalentonar al Estado Islámico, que, si bien fue derrotado oficialmente en Irak en el 2017, conserva una red de células durmientes que podrían reorganizarse ante la falta de inteligencia y recursos militares de EE.UU. Esto dejaría en una situación muy vulnerable a las minorías étnicas y religiosas, como los cristianos y yazidíes, además de a las comunidades kurdas.

De este modo, como ya ocurrió en Afganistán en el 2021, la retirada tras dos décadas de presencia militar podría resultar caótica. Sin embargo, entonces fue pactada con los talibanes por la Administración Trump, mientras que en esta ocasión en Irak ha sido pactada con el gobierno iraquí, a quien se considera capaz de defender al país y desarmar a las milicias proiraníes.

Durante la larga presencia militar de EE.UU., que tuvo su punto álgido durante la guerra, alcanzando el pico de 170.000 militares en el 2007, han muerto más de 4.500 estadounidenses. La invasión en el 2003, en el contexto de la guerra contra el terror tras los atentados del 11 de septiembre y bajo el argumento de que Bagdad tenía armas de destrucción masiva, dio lugar a una sucesión de conflictos, una guerra de insurgencia, otra civil y el auge del terrorismo. Veintitrés años después, se abre un nuevo capítulo en el que el país afrontará un futuro incierto sin la protección de los soldados americanos sobre el terreno.

Javier de la Sotilla Puig

También te puede interesar