Garamendi iniciará su tercer mandato con control pleno de la CEOE, enfrentado con Trabajo y distanciado de los sindicatos

Antonio Garamendi iniciará hoy su tercer mandato con control pleno de la CEOE, enfrentamiento con el Ministerio de Trabajo y distanciamiento de los sindicatos. Muy distinto será este jueves, en que será reelegido por aclamación dado que no ha aparecido ningún candidato para desafiarlo, del día de su elección hace cuatro años, cuando venció claramente a la candidata de Foment, pero después de una campaña muy agitada. Hoy las aguas bajarán más tranquilas para el presidente.

Lo cierto es que la incógnita ya se despejó cuando, al cierre de las candidaturas en agosto, se comprobó que no tendría rival. Que la rumoreada opción de Gerardo Cuerva no tomaba forma. Después de un fortísimo enfrentamiento entre Cuerva y Garamendi para la elección del presidente de Cepyme, en mayo del año pasado, la presidencia cayó del lado de la candidata de Garamendi, Ángela de Miguel, aunque por un resultado ajustado, lo que daba opciones a que Cuerva intentara buscar apoyos para presentarse a dirigir la CEOE. Sin embargo, no lo consiguió y dejó el camino expedito para Garamendi.

Ahora el actual presidente tiene las manos libres para diseñar la CEOE que quiere, aunque los pronósticos apuntan a una continuidad en el equipo actual, al menos en los que se considera el núcleo duro. Hace cuatro años, premió al presidente de la patronal madrileña, Miguel Garrido, con el título de vicepresidente primero, para distanciarlo del resto de vicepresidencias. Ahora le interesa potenciarlo dado las buenas relaciones de Garrido con el PP de Ayuso y su posicionamiento como línea más radical. Garrido ha pedido abiertamente la convocatoria de elecciones al parlamento, algo que Garamendi nunca ha llegado a formular.

Hace cuatro años, a quien represalió Garamendi fue a Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment, porque fue quien impulsó una candidatura rival, la de la vicepresidenta de la patronal catalana, Virginia Guinda. El castigo fue quitarle el puesto de responsable de relaciones con las Cortes. Sin embargo, la relación entre Garamendi y Sánchez Llibre muy pronto se recondujo de forma radical, y en poco tiempo se recolocaron en la nueva situación mostrando coincidencia en los objetivos y en el espacio de cada uno. Buen tono que sigue manteniéndose. 

Lo cierto es que en este periodo, aun sin tener el cargo, Sánchez Llibre se ha mostrado en la práctica como uno de los mejores enlaces de la patronal con los grupos parlamentarios, especialmente con Junts. Esta buena relación provoca que se especule con que Sánchez Llibre pueda volver a ocupar oficialmente este puesto de relaciones con las Cortes, aunque todo indica que no se dará este paso.

En el núcleo duro de Garamendi, además de Garrido y Sánchez Llibre, figuran también el presidente de ATA, Lorenzo Amor, y la de Cepyme, Ángela de Miguel, personalidades que todo indica que seguirán con sus funciones y su nivel de influencia.

El del tercer mandato es un Garamendi muy distinto de los anteriores. Ha pasado del consenso en el diálogo social y buena entente con el Ministerio de Trabajo a un enfrentamiento abierto con Yolanda Díaz y un distanciamiento de los sindicatos. Si en su día Garamendi se sumó al consenso de la reforma laboral, lo que le provocó discrepancias internas en la patronal y un enfrentamiento abierto con el presidente del PP de entonces, Pablo Casado, en esta legislatura no se ha sumado prácticamente a ningún acuerdo con el Ministerio de Trabajo. En cambio, cruzan acusaciones regularmente en público. 

En cambio, con otros ministerios del Gobierno, como el de Economía, la relación es más fluida. Desde la patronal, por ejemplo, vieron con buenos ojos las objeciones que planteó el ministerio al Consejo de Estado respecto al nuevo registro digital. Registro, por cierto, que todavía no se ha aprobado a pesar de que el último anuncio es que se haría en septiembre.

Mientras, con los sindicatos la relación se ha distanciado en los últimos tiempos, con quejas por parte de CC.OO. y UGT de que la patronal no quiere entrar a negociar el gran tema que tienen pendiente, la renovación del Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), ya caducado y que sirve de marco de referencia para los convenios. 

Jaume Masdeu Burch

Redactor jefe de la sección de Economía de La Vanguardia

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