Escrivá: “Las innovaciones tecnológicas no pueden ir en detrimento de la confianza”

Bienvenida sea la tecnología. Pero que su implantación no se haga a costa de la confianza y la seguridad. El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivà, ha intervenido este viernes en la localidad catalana de Roda de Barà (Tarragona) en ocasión de la décima conferencia de los Bancos Centrales del Mediterráneo. 

Sobre el bitcoin, el gobernador reitera que es volátil

La tecnología que sustenta el dinero, los pagos y las finanzas evoluciona a un ritmo extraordinario. De ahí surgen cuestiones y problemas inéditos hace tan solo una década. Según él, existe  el riesgo de que “un entusiasmo excesivo por las nuevas tecnologías nos haga pasar por alto el papel fundamental del dinero del banco central como ancla monetaria”. 

Las plataformas descentralizadas y la tokenización deberán convivir con el sistema bancario tradicional

Escrivà ha empezado analizando la criptomoneda por excelencia, el Bitcoin. Y ha subrayado que su “elevada volatilidad”, su “sistema de transacciones sin permisos para coordinar particpantes que no se conocen entre sí”, puede causar incertidumbre. En cuanto a los stablecoins, criptomonedas cuyo valor está vinculado al de una divisa tradicional, cuenta con “una narrativa atractiva por su sencillez”, pero oculta cuestiones importantes. 

“No debemos dar por sentado que la adopción de una nueva tecnología nos obligue a abandonar los mecanismos monetarios que han sustentado la confianza y la estabilidad”, ha alertado Escrivà, que ha defendido que “las infraestructuras financieras actuales son el resultado de décadas de desarrollo normativo, experiencia operativa y gestión de riesgos. Procesan volúmenes enormes de forma fiable y están profundamente integradas en los marcos reguladores y de supervisión. Sustituir este ecosistema dista mucho de ser una tarea trivial”. 

Por ello, ha dicho que prevé “un largo periodo de experimentación y adopción gradual, más que una revolución de la noche a la mañana. Si esta transición no se gestiona adecuadamente, la innovación podría generar fragmentación en lugar de eficiencia. La liquidez podría quedar atrapada en redes desconectadas entre sí. Es posible que los activos no sean transferibles”.

En lo que se refiere a la futura adopción del euro digital, Escrivà ha explicado las razones de su introducción, que trascienden las meramente financieras. “Sin una opción pública, los pagos dependerían por completo de fondos e infraestructuras privadas, muchas de las cuales tienen su sede en jurisdicciones extranjeras. En el mundo actual, tan fragmentado desde el punto de vista geopolítico, las cuestiones de soberanía estratégica merecen una reflexión seria. El euro digital está diseñado para hacer frente a este reto”. 

Por último, Escrivà ha admitido que la eurozona necesita progresar en el tema de los pagos transfronterizos, que siguen siendo ” con frecuencia, más lentos, más caros y menos transparentes”, que los nacionales, porque “la multiplicidad de intermediarios, las diferentes normas y los requisitos reglamentarios siguen generando fricciones”.

Al finalizar su intervención, el gobernador ha reivindicado que ” el dinero del banco central no es una reliquia, sino un bien público que no puede sustituirse fácilmente” y que “para aprovechar plenamente los beneficios de la innovación se necesita una evolución, más que una revolución”.

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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