Rusia intensifica los ataques a Kyiv mientras eleva su retórica bélica

Mientras Vladímir Putin eleva la retórica bélica contra Europa, recordando que para defender el enclave de Kaliningrado Rusia usará “todo el arsenal disponible”, lo que evidentemente incluye armas nucleares y también misiles hipersónicos, “que nadie más posee”, el ejército ruso intensifica el castigo aéreo sobre Kyiv. Ucrania “tiene que pagar”, ha dicho el Kremlin, por los ataques contra Moscú en plenas elecciones rusas y por la ofensiva en el mar Negro contra puertos y buques rusos.

Desde hace varias semanas los ataques rusos hacen más difícil, si cabe, la vida de la población civil en Kyiv. Los bombardeos son casi constantes, mientras antes solían centrarse en la noche. Los de la noche de este viernes, que provocaron al menos un muerto, obligaron a cerrar dos puentes sobre el río Dniéper. Los drones rusos también golpearon una subestación eléctrica cerca de al ciudad.

Los drones rusos apuntan a los puentes sobre el río Dniéper de la capital ucraniana

Los puentes Patón y Pivdeni (Sur, en ucraniano) unen las dos partes de la capital de Ucrania. Durante horas, hasta su reapertura, se produjeron embotellamientos de tráfico, según imágenes difundidas en medios. Una analista económico, Andri Shevchishin, decía en Facebook que unas 500.000 personas viajan cada día de la margen izquierda a la derecha del río.

Ucrania debe sentir los ataques rusos como represalia por sus acciones “de los últimos meses”, ha repetido el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, en las últimas semanas. Tras el viaje de los emisarios de Estados Unidos, Steve Witkoff y Jared Kushner, a Moscú y a Kyiv (5 y 6 de septiembre), Putin dijo que Rusia estaba lista para reanudar conversaciones de paz tras las elecciones legislativas rusas. Pero tras los comicios, cambió de opinión. El motivo que alegó es que durante la principal jornada de esas elecciones, el 20 de septiembre, Ucrania atacó masivamente territorio ruso y lanzó su mayor ofensiva contra Moscú.

Rusia también quiere castigar a Kyiv por sus ataques contra refinerías o en el mar Negro, donde en los últimos meses sus drones han golpeado puertos, petroleros de la llamada “flota fantasma” rusa y cargueros. Putin se ha quejado de que mientras Ucrania propone una tregua energética y el fin de la guerra marítima, sigue atacando. Según dijo el 25 de septiembre, Kyiv plantea un alto el fuego porque “necesita detener los ataques de nuestros drones Guerán y detener el bloqueo por nuestra parte de la costa del mar Negro. Pero fueron ellos los que comenzaron todo esto”, en referencia a los combates en el mar.

“Ucrania debe pagar su precio por esto. Ya lo está pagando y seguirá pagándolo”, dijo Peskov este viernes. Con este tipo de declaraciones parece que Rusia intenta cargar el peso de la culpa en su enemigo, a pesar de que el actual conflicto se inició cuando Putin envió su ejército contra Ucrania en febrero de 2022.

Rusia “no necesita una tregua parcial, sino una paz duradera”, insisten Putin y Peskov

Además del ataque a los puentes de Kyiv, las fuerzas rusas bombardearon este viernes infraestructuras y centros logísticos militares en Ucrania y un complejo industrial en el puerto de Izmail, en la provincia de Odesa, que, según Moscú, gestiona cargamentos y suministros militares.

El Kremlin ha rechazado siempre treguas temporales, como el alto el fuego de 30 días que en 2025 proponía el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Rusia “no necesita una tregua parcial, sino una paz duradera”, insisten Putin y Peskov.

El castigo ruso sobre Kyiv se ha hecho cotidiano. El jueves otro ataque sobre el puente Pivdeni obligó a cortar el tráfico rodado y el metro. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dijo que Rusia había empleado más de un centenar de drones, la mitad de motor a reacción. Desde finales de verano, Rusia lanza a diario docenas de estos aparatos, más difíciles de interceptar por la velocidad que alcanzan.

Ni un solo día sin ataques rusos contra la infraestructura energética

En la capital ucraniana también se teme la llegada del invierno, el quinto de esta guerra. Kyiv cree que Moscú va a repetir su estrategia del invierno pasado, cuando bombardeó las instalaciones energéticas para intentar forzar la rendición.

“Desde el verano, prácticamente no ha habido un solo día en que el enemigo no haya atacado la infraestructura energética”, dijo el miércoles el primer ministro ucraniano, Serhii Korestski, después de una gran ofensiva contra la infraestructura energética de Kyiv y su región, la más potente desde el pasado invierno.

Ese mismo día Zelenski agradeció la reciente entrega por parte de sus aliados de nuevos sistemas de defensa aérea. “Cada misil interceptor salva vidas. Y cuanto más nos acercamos al invierno, más necesitamos esta protección”, declaró.

Gonzalo Aragonés

Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la «prehistoria» trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la siempre recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.

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