Por primera vez desde 1945, el Ejército de Estados Unidos llevará a cabo una ejecución por medio del método del pelotón de fusilamiento contra un antiguo soldado. El presidente Donald Trump aprobó ayer la petición del jefe del Pentágono, Pete Hegseth, para administrar esta pena de muerte a Nidal Hasan, el yihadista autor del tiroteo perpetrado en el 2009 en una base militar de Texas.
Hasan, que había trabajado de psiquiatra del Ejército, abrió fuego contra decenas de personas en Fort Hood, donde mató a 13 personas e hirió a 32, generando una consternación a nivel nacional. Los militares presentes en esa instalación, un centro de entrenamiento de soldados, se estaban preparando para ser enviados a Afganistán. Hasan, que también estaba destinado al país de Oriente Medio, gritó “Allahu akbar” (Dios es grande) momentos antes cometer el crimen con una pistola equipada con miras láser.
El terrorista ejerció su propia defensa en el juicio militar posterior y fue declarado culpable de asesinato premeditado y condenado a muerte en el 2013. Desde el principio admitió su responsabilidad, asegurando que había estado luchando en el bando equivocado en la guerra de EE.UU. contra el islamismo y que no quería ser destinado a Afganistán.
Esta será la cuarta ejecución por pelotón de fusilamiento en EE.UU. desde que Trump llegó a la presidencia del país. El año pasado, fueron ejecutadas otras tres personas mediante este método en Carolina del Sur, uno de los cinco estados en los que es legal, junto con Idaho, Oklahoma, Misisipi y Utah. Este último fue el escenario del último pelotón de fusilamiento antes del regreso de Trump al poder, en 1977.
Pero esta será también la primera ejecución de un militar estadounidense desde el 13 de abril de 1961, cuando tuvo lugar el ahorcamiento del soldado John Bennet tras ser condenado por violación e intento de asesinato. La última ejecución por medio del pelotón de fusilamiento en el ejército estadounidense se llevó a cabo el 9 de noviembre de 1945, según la organización sin ánimo de lucro Death Penalty Information Center.
El anuncio llega pocos días después de la ejecución fallida de Christa Pike mediante una inyección letal en Tennessee
“Finalmente ha llegado el día del juicio de Hasan”, celebró anoche Sean Parnell, portavoz del Pentágono, en la publicación a través de sus redes sociales en la que anunció que Trump había aprobado la ejecución a recomendación de Hegseth. “El Secretario del Ejército fijará la fecha y el lugar de la ejecución”, sentenció.
Desde antes incluso de su primer mandato, Trump fue un firme defensor de la pena de muerte. En el 2020, el Departamento de Justicia administró las primeras ejecuciones federales en casi dos décadas. Estas han seguido en marcha en su segundo mandato, después de que su Administración haya levantado una moratoria sobre las ejecuciones federales.
Y no solo han aumentado en cantidad: el Departamento de Justicia anunció en abril que también iba a ampliar los métodos utilizados para cumplir la pena de muerte, más la de la inyección letal, entre ellos con la silla eléctrica o el pelotón de fusilamiento. Esta última aprobación se produce pocos días después del intento fallido de las autoridades de Tennesse de ejecutar mediante inyección letal a Christa Pike, condenada a muerte por asesinato, que sobrevivió y fue hospitalizada después de recibir dos dosis de pentobarbital.
Trump aprovechó el caso de Pike, que sigue viva en estado crítico, para promover de nuevo la pena de muerte. “La aplicaremos a los grandes narcotraficantes, a los traficantes de personas y a cualquiera que mate a un agente de policía”, dijo a Fox News. “No debería ser tan difícil” matar a una persona, sentenció.
