
El comisario europeo de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, anunció ayer la concesión a España de un crédito de 1.000 millones de euros a largo plazo y a bajo interés para la adquisición de material de defensa. La decisión, dijo Kubilius, se enmarca en el programa de Acción de Seguridad para Europa (SAFE) para la rápida ampliación de escala de las capacidades y preparación de la defensa de los países miembros de la UE.
El comisario defendió la ayuda financiera como un avance determinante en el camino hacia el fortalecimiento del flanco mediterráneo de la Unión. “Un paso clave para cumplir con un Sur y región mediterránea de Europa más fuerte y seguro”, aseguró, en clara referencia a las amenazas provenientes del norte de África.
La ayuda económica extraordinaria a los miembros de la UE se aprobó “tras una rigurosa evaluación” de los planes nacionales de inversión en defensa de los países, allanando el camino para la primera ronda de préstamos a largo plazo y de bajo coste, con el propósito de ayudar a estos países a “reforzar urgentemente su preparación militar y adquirir el equipo de defensa moderno que necesitan”, defendió la Comisión.
Los niveles de financiación para cada país se fijaron provisionalmente en el mes de septiembre, basándose en los principios de solidaridad y transparencia.
España, no obstante, se sitúa como el tercer país con menor asignación de este fondo para reforzar su defensa, un puesto que comparte con Finlandia. Por detrás únicamente quedan Dinamarca (46,7 millones) y Grecia (787 millones).
