Representantes del sector financiero, de la inversión de impacto y de la economía social se han reunido en un acto organizado por Esade, Impact Bridge y MicroBank —el banco social de CaixaBank— con el objetivo de analizar el papel de los instrumentos de financiación de impacto en la transformación social y medioambiental, tal y como relatan en una nota de prensa.
La jornada Deuda con propósito como palanca de cambio se ha celebrado en el marco de Barcelona4Impact, un evento que reúne a estudiantes, profesionales y representantes de startups, empresas, fondos y organizaciones sociales.
Durante el evento se ha reflexionado sobre cómo la deuda con propósito puede consolidarse como una herramienta capaz de movilizar capital hacia iniciativas que generan valor social y, al mismo tiempo, promueven modelos económicos sostenibles y con capacidad de crecimiento.

Los participantes han recalcado que los grandes retos sociales y medioambientales actuales requieren nuevas formas de colaboración entre instituciones financieras, administraciones públicas, inversores y entidades sociales, así como mecanismos que permitan canalizar más recursos hacia proyectos con impacto positivo.
El panel dedicado a la financiación al servicio del impacto y a sus instrumentos y actores ha contado con participaciones destacadas como la de Cristina González, directora general de MicroBank; Cristina Dumitrescu, Head of Inclusive Finance del Fondo Europeo de Inversiones (FEI), y Maria Samoilova, Managing Partner de Impact Bridge y gestora del fondo IB Deuda Impacto España.
En sus intervenciones se ha puesto de manifiesto que la financiación de impacto no se limita a aportar
recursos económicos, sino que puede actuar como una palanca para promover la autonomía, el desarrollo empresarial y la generación de oportunidades entre personas, empresas y organizaciones con capacidad de generar un impacto positivo.
González, ha destacado que “la financiación con propósito demuestra que el capital puede ser una poderosa herramienta de transformación social”, recalcando, además, que “su verdadero valor reside en impulsar proyectos que generan oportunidades, crean empleo y contribuyen a una sociedad más inclusiva y cohesionada”. Por su parte, Samoilova, ha añadido que “la deuda de impacto no es solo un instrumento financiero, sino una palanca que permite a las empresas con propósito y a las entidades sociales escalar su actividad sin comprometer su autonomía o su propósito”.
