Las grandes cadenas de gasolineras subieron menos los precios tras la guerra de Irán, según la ACCO

Las grandes cadenas de gasolineras fueron las que menos incrementaron sus precios en Catalunya tras el estallido de la guerra en Irán, pero aun así siguieron teniendo las tarifas más elevadas, según un análisis presentado este jueves por la Autoritat Catalana de la Competència (ACCO). Sus precios aumentaron menos que la subida mayorista, gracias a su capacidad para comerse parte de la subida al tener un mayor margen y controlar más la cadena de suministro. En otro punto, la entidad señala que las ayudas fiscales desplegadas no se han trasladado en su totalidad al cliente, y que en parte han ayudado a ampliar los márgenes de las empresas.

El informe ha seguido la evolución del coste en los surtidores desde el inicio del conflicto en Irán, a finales de febrero, y el mes posterior, para ver cómo respondieron los establecimientos.

El escenario de partida es que la gasolina pasó de 1,48 euros el litro a finales de febrero a los 1,78 euros a finales de marzo, con un repunte del 20% tras el estallido del conflicto. El diésel subió con mayor intensidad, al saltar de 1,43 euros el litro a 1,91 euros en un mes, un 33% más.

El análisis separa la evolución de los precios según el acto: las grandes cadenas con capacidad de refino en España; otras cadenas de tamaño considerable pero sin refino; las independientes; las low cost; los supermercados y las cooperativas. Entre el 28 de febrero y el 20 de marzo, la ACCO señala que en las grandes cadenas fue donde menos crecieron los precios de la gasolina, un 17%, por el 28% de las low cost. En el resto, los incrementos fueron del 20% al 24%. 

Pese a tener el incremento más moderado, en las grandes cadenas el precio final medio se mantuvo como el más alto: repostar gasolina en sus surtidores costaba casi 2 euros el litro a finales de marzo, mientras que en un súper eran casi 1,80 euros y en una low cost 1,85 euros. En el lado del diésel, la imagen fue similar: en las grandes cadenas el precio medio trepó un 31%, por un 39% en las low cost.

“Entre los distintos tipos de estación de servicio, las grandes cadenas registraron el aumento de precios más moderado, pero mantuvieron el precio medio más elevado”, se incide. En cambio, las low cost, que “partían de un nivel de precios sensiblemente inferior, aplicaron el mayor incremento”. El análisis señala como posibilidad que las low cost suban más los precios por su mayor exposición a los precios mayoristas o menos capacidad para reducir márgenes, algo que sí tienen las grandes, que asumieron parte del aumento para no trasladarlo del todo al consumidor.

La ACCO señala que la tendencia no es igual en todos lados. Allí donde hay más competencia, más rivales en el mercado local, “se tiende a aplicar precios más bajos”. Tener diez competidores a una milla a la redonda hace que el precio sea un 2% más bajo, se detalla. Para las grandes, por ejemplo, tener competencia de independientes o supermercados reduce precios hasta en un 1,6%. “La rivalidad local entre estaciones de servicio tiene un efecto moderador sobre los precios de los carburantes: cuantos más competidores existen en un radio cercano, más bajos tienden a ser los precios”, se incide en el estudio, elaborado por Valeria Bernardo, profesora del TecnoCampus, y Jordi Perdiguero, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la UAB e investigador del IEB.

Focalizar las medidas en lugar de aplicar rebajas generalizadas que se quedan por el camino

Una de las medidas de respuesta a la subida de los combustibles han sido las rebajas fiscales. Para la ACCO, el traslado del incremento de los costes es “incompleto y heterogéneo”, por lo que medidas como reducciones fiscales o subsidios “pueden no llegar plenamente a los consumidores y que se queden parcialmente en manos de las empresas”. Por ejemplo, en el diésel entre el 25% y el 30% de las ayudas han ido a aumento de márgenes, informa la ACN, algo que no se ha visto en la gasolina. De ahí que apueste por medidas más focalizadas, como transferencias directas a los hogares más vulnerables.

Desde la entidad se recomienda facilitar la entrada de nuevos operadores, con menos barreras administrativas y fomentar “la densidad competitiva, especialmente en los mercados concentrados” para “contribuir a limitar” el traslado de los incrementos de los costes al consumidor. En concreto, bendice la presencia de operadores low cost, que si bien son los que más trasladan el incremento de costes, siguen fijando precios más bajos. “Convendría no dificultar la presencia de estos operadores y evitar concentraciones excesivas de estaciones de servicio de la misma marca”, se afirma. Otra recomendación pasa por supervisar el mercado mayorista, ya que operadores integrados verticalmente pueden influir en los costes de sus rivales y limitar la competencia. 

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