El presidente de Aena, Maurici Lucena, ha zanjado el debate sobre el calendario de ampliación del aeropuerto de Barcelona ante los economistas catalanes. En un acto este viernes en el Col·legi d’Economistas, ha reiterado que el proyecto sigue los plazos previstos y que la extensión de la pista y la terminal satélite estarán operativas para el 2036, tal y como avanzó La Vanguardia. Todo ello, siempre que se cumplan los requisitos ambientales y Bruselas permita afectar la zona protegida de La Ricarda, para lo que se deberán realizar importantes compensaciones ambientales en las que el gestor aeroportuario y la Generalitat ya trabajan.
“Antes del 2036, todo estará acabado y en funcionamiento”, ha asegurado Lucena en una conversación con el decano de la entidad, Carles Puig de Travy. El presidente de Aena ha insistido en que no ha habido cambios en las fechas y ha recordado que la ampliación exige una tramitación administrativa larga y compleja, además de inversiones ambientales que permitan justificar la intervención en los espacios protegidos.
Ahora bien, el directivo ha dejado abierta la posibilidad de adelantar algunas actuaciones si se dan las condiciones para ello. Preguntado por Puig de Travy sobre si, con las autorizaciones necesarias, se podría avanzar la extensión de la tercera pista al periodo 2027-2031, ha respondido con cautela: “Sí, sobre el papel, esto se puede hacer”. Como ejemplo, ha explicado que Aena ya ha anticipado al 2026 inversiones previstas con cargo al 2027.
“Ojalá se puedan adelantar calendarios”, ha añadido. Por ahora, sin embargo, el compromiso sigue siendo poner en servicio la ampliación durante el siguiente periodo regulatorio, el DORA IV, que abarca del 2032 al 2036. “Aquí no hay ningún factor político. Esto es un tema de ingenieros”, ha defendido.
Las fechas han generado malestar entre parte de los agentes económicos catalanes, que reclaman acelerar las obras ante la saturación de El Prat. El plan inversor para el 2027-2031, conocido como DORA III, destina 1.760 millones de euros a Barcelona, pero concentra las actuaciones en la transformación de la T1, la renovación de la T2 y mejoras en las pistas y el campo de vuelo. Para la ampliación propiamente dicha, incluye la redacción de proyectos y trabajos relacionados con las compensaciones ambientales.
La remodelación de las terminales estará lista antes que la extensión. En la T1 se desplazará la fachada para ganar superficie y dar más holgura a la operativa. Lucena ha explicado que los nuevos equipos de inspección de equipajes, que permiten pasar los controles sin sacar líquidos ni dispositivos electrónicos, ocupan más espacio. La T2, por su parte, necesita una actualización. Son intervenciones independientes de la prolongación de la pista y de la terminal satélite.
Mientras, la demanda para volar sigue creciendo. Lucena ha señalado que no le sorprendería que Barcelona superase este año los 60 millones de pasajeros si se mantiene la tendencia actual. La cifra rebasa el límite técnico de 55 millones de viajeros anuales, aunque ha recalcado que no se trata de un umbral de seguridad. Ya en el 2025 se superó ese tope de viajeros. El plan de inversiones situaba que El Prat alcanzaría los 60 millones de viajeros un años más tarde, en el 2027.
El presidente de Aena ha vinculado la necesidad de ganar capacidad con la oportunidad de captar más vuelos intercontinentales. A su juicio, Barcelona cuenta con una buena base para convertirse en un potente centro de conexiones gracias a su extensa red de rutas europeas, que puede aportar pasajeros a los aviones de largo radio. El problema reside en que estos vuelos se concentran en franjas horarias concretas y necesitan espacio para crecer.
Esta saturación que sufre Barcelona también tiene consecuencias para Girona y Reus, que ya se benefician de un “efecto rebosamiento”, según Lucena. Además de servir a destinos con demanda propia, como la Costa Brava y la Costa Daurada, reciben tráfico que, si hubiera capacidad, iría directamente a Barcelona. Por ello, ha rechazado que frenar la ampliación sirva para evitar la llegada de más visitantes, pues pueden aterrizar en estos aeropuertos y desplazarse después a la capital catalana.
El directivo también ha cargado contra Ryanair por sus críticas a las tarifas aeroportuarias. La compañía “tiene una relación muy tensa con la verdad”, ha afirmado. Lucena ha defendido que las tasas de Aena están entre las más bajas de Europa y ha recordado su obligación de proteger a los accionistas del gestor, entre ellos el Estado, que controla el 51% del capital.
