Una ola de violencia juvenil sacude el centro de Milán

La ola francesa parece haber llegado a Milán. El centro de la segunda ciudad de Italia fue escenario el sábado y el domingo de escenas de guerrilla urbana, con saqueos de comercios, escaparates destrozados y enfrentamientos con la policía. Lo que más llama la atención es el perfil de los violentos: de los 160 detenidos, el 80% son menores de edad y, según explican las fuerzas de seguridad, no tienen ninguna vinculación política. Entre los identificados hay incluso niños de 12 años.

Según las primeras reconstrucciones, los jóvenes proceden tanto de los barrios periféricos de Milán como de los populosos municipios de su área metropolitana. Hay italianos y hijos de inmigrantes, y sus objetivos no son las boutiques de lujo, sino las tiendas más populares entre los adolescentes, especialmente las de ropa deportiva y zapatillas. Se movilizan a través de redes sociales como TikTok, sin una organización estructurada ni una coordinación precisa, en una dinámica de convocatorias espontáneas que dificulta la labor de las fuerzas de seguridad.

Los disturbios comenzaron en la plaza del Duomo, donde las autoridades ordenaron cerrar la catedral por motivos de seguridad, y se extendieron después por las calles del centro, en dirección al castillo Sforzesco.

La gravedad de los incidentes ha llevado a Giorgia Meloni a convocar para este lunes una reunión extraordinaria. La primera ministra ha pedido además a los partidos de la oposición que se desmarquen de los violentos. El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, de centroizquierda, ha acusado al Ministerio del Interior de no haber preparado un dispositivo policial adecuado. “Nunca había visto algo semejante en diez años. No son anarquistas, no son black blocs. Son jóvenes que se inspiran en lo que sucede a escala internacional y que acaban confundiendo, también ante la opinión pública, las razones de las protestas legítimas que, por ejemplo, llevan adelante los estudiantes”, ha declarado.

El ministro del Interior ha respondido tachando al alcalde de “radical chic” y acusando al centroizquierda de no mostrar solidaridad con la policía. La secretaria general del Partido Democrático, Elly Schlein, ha rechazado estas acusaciones: “No tenemos nada que ver con los delincuentes, siempre los hemos condenado, pero no pueden utilizar a los violentos para silenciar la voz de miles de personas que se manifiestan pacíficamente en toda Italia porque ya no pueden permitirse vivir”.

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