
Seis migrantes, entre ellos un bebé, han fallecido después de que una lancha rápida que transportaba a personas procedentes de Turquía chocara con una embarcación de la guardia costera griega y volcara frente a la isla de Lesbos en la madrugada del lunes, informaron las autoridades griegas, mientras el Gobierno prometía “tolerancia cero” contra los traficantes de personas.
El accidente se ha producido a unas 3,5 millas náuticas (6,5 kilómetros) al sur de Agrilia, en Lesbos. La guardia costera indicó que los equipos de rescate han recuperado los cadáveres de cuatro hombres, una mujer y un bebé, mientras que ocho personas han sobrevivido y han sido trasladadas al hospital.
“Tolerancia cero con los traficantes”, advierte el ministro de Transporte Marítimo griego
Las autoridades detuvieron a un ciudadano turco de 37 años que se encontraba entre los supervivientes y lo identificaron como el presunto traficante y conductor de la embarcación.
El ministro de Transporte Marítimo de Grecia, Vassilis Kikilias, ha culpado a los traficantes de migrantes de las muertes y ha afirmado que las pruebas disponibles hasta el momento indicaban que la lancha rápida había embestido con la proa el costado izquierdo de una embarcación de la guardia costera, añadiendo que se estaban investigando las circunstancias exactas. “Nuestra postura es innegociable: tolerancia cero con los traficantes”, ha escrito en una publicación en X.
Un naufragio cerca de las costas de Samos deja seis fallecidos más
Asimismo, el lunes al amanecer se ha producido otro naufragio a 3,7 millas náuticas de las costas de Samos —también cercana a la costa turca—. La embarcación de migrantes volcó y seis personas (cinco hombres y una mujer) fueron recuperadas sin vida. Por otro lado, catorce personas han sobrevivido, entre ellas un presunto traficante de personas de nacionalidad iraní, añadió.
Las autoridades portuarias no han especificado la nacionalidad de los fallecidos ni de los supervivientes. Son frecuentes los accidentes mortales que involucran embarcaciones de migrantes que intentan llegar a las islas griegas del norte y este del mar Egeo, así como a Creta (en el sur), las cuales sirven como puertas de entrada a la Unión Europea. Al menos 15 migrantes murieron en febrero frente a la costa de la isla griega de Quíos, tras una colisión entre su embarcación y una patrullera de la guardia costera griega.
En septiembre, una persona falleció y otras 25 desaparecieron en el naufragio de una embarcación de migrantes frente a la isla de Gavdos, cerca de Creta. “Los traficantes ponen en grave peligro a los migrantes”, denunció Thanos Plevris, ministro de Migración y Asilo, en la cadena pública Ertnews, subrayando que la presión en las fronteras se intensifica en esta época previa al invierno.
Firme defensor de una política migratoria muy estricta, este antiguo representante de extrema derecha elogió la labor realizada por la guardia costera griega. “Hacen todo lo que pueden para salvar vidas, protegiendo al mismo tiempo nuestras fronteras”, afirmó.
Grecia figura entre los cinco países europeos —junto con Austria, Alemania, Dinamarca y los Países Bajos— que trabajan actualmente en la creación de centros de retención en África, a los que se enviaría a los migrantes a quienes se les ha denegado el asilo.
Sin embargo, esta iniciativa no cuenta con el consenso de los 27 Estados miembros. El presidente francés, Emmanuel Macron, la calificó de ineficaz y contraria a los valores de la Unión Europea. El Consejo de Europa ha enviado cartas a los responsables de la política migratoria de estos cinco países de la UE, planteando recomendaciones para evitar posibles vulneraciones de los derechos humanos relacionadas con dichos centros. Los países de la UE registraron en el primer semestre de 2026 unas 332.000 solicitudes de protección internacional, un descenso del 17% respecto al año anterior —la cifra más baja en cinco años—, según la Agencia de la UE para el Asilo (EUAA).
Grecia ha sido durante mucho tiempo una de las puertas de entrada preferidas a Europa para migrantes y refugiados procedentes de Oriente Medio, África y Asia. En 2015-2016, se situó en primera línea de la crisis migratoria europea y casi un millón de personas llegaron a sus islas, principalmente procedentes de Turquía.
