Demasiados contratiempos vive hoy el mundo de la automoción como para sumar la incertidumbre política al cóctel. Fabricantes y proveedores ya padecen una electrificación a distintas velocidades, la imparable competencia china o la subida de costes, y no quieren que las elecciones del 29-N impliquen más vaivenes con cambios en la política industrial o la caída de los planes que vertebran las ayudas a la compra y fomentan la inversión, arrojando más dudas a clientes y empresas.
Las patronales de fabricantes de vehículos Anfac y de componentes Sernauto pidieron este martes en un comunicado conjunto que el sector “sea una prioridad de país” en las elecciones y que se mantengan los programas de impulso industrial, en especial el Plan España Auto 2030 –que incluye las ayudas a la compra y a las inversiones del sector–, sea cual sea el resultado y sin guiarse por “colores”. La idea es proteger el marco en el que se mueven industrias que suponen más del 10% del PIB y cientos de miles de empleos, ante la incertidumbre que se puede abrir tras los comicios.
El país es el segundo fabricante del continente, pero la presión competitiva –sobre todo de China–, el incremento de los costes industriales, la geopolítica y el entorno regulatorio obligan a redoblar esfuerzos para seguir ahí. Para las patronales es necesario “preservar y reforzar las capacidades industriales y tecnológicas existentes en España, así como generar las condiciones necesarias para atraer nuevas inversiones”, han dicho. Por eso, han pedido “a todas las fuerzas políticas” que “sitúen a la automoción como un sector prioritario en sus programas electorales, con compromisos concretos y una visión de largo plazo”. El mensaje se ha reiterado al exigir “una estrategia de largo plazo para el sector, que dé continuidad y profundidad al Plan España Auto 2030”, sellado a finales del 2025 entre las patronales y el Ejecutivo de Pedro Sánchez. Yendo más allá, la estrategia debería abordar la fiscalidad, la captación de talento o la formación, para fortalecer toda la cadena de valor, desde los grandes fabricantes a las pymes que conviven.
Markus Haupt, presidente de Anfac y al frente de Seat, ha incidido en la necesidad de “una estrategia industrial estable que nos permita seguir invirtiendo y generando empleo y valor en España”. “Tenemos capacidades industriales, tecnológicas y humanas de primer nivel, pero el entorno internacional está cambiando a gran velocidad y necesitamos actuar con visión y ambición”, advirtió. Hay mucho en juego: los fabricantes aseguran aportar el 11% del PIB español y emplear directa o indirectamente al 9% de la población. Por su parte, los proveedores mueven 40.900 millones de euros y suman más de 325.000 empleos.
En una línea similar, el presidente de Sernauto, Javier Pujol, también al frente de Ficosa, ha planteado que “necesitamos seguir trabajando juntos y contar con un marco que permita a las empresas invertir, innovar y competir en igualdad de condiciones. La automoción no es patrimonio de ningún partido político. Es patrimonio nacional y no tiene colores, solo el de España, el del Plan España Auto 2030”. Uno de los frentes abiertos con las elecciones es el de la renovación para el 2027 del plan de ayudas a la compra, el Auto+, que está impulsando el mercado hacia las 1,26 millones de unidades anuales, cifras prepandemia.
Reforzar la posición europea
El sector se reunió la semana pasada para tratar su visión de la situación actual y el panorama de la automoción española y europea, donde los cambios tecnológicos, la incertidumbre de la demanda o la competencia china marcan las tendencias. Para las patronales, en un contexto de mayor competencia global, Europa debe reforzar su posición industrial, a la espera del despliegue de la estrategia Industrial Accelerator Act (IAA), donde se pide más celeridad y agilidad. En este sentido, ven necesarias medidas “que permitan fortalecer las cadenas de suministro europeas, fomentar la producción y el valor añadido en Europa y reducir dependencias estratégicas”.
