La huelga general convocada para el 11 de noviembre empieza a encender los motores. Se ha conformado un comité de huelga para coordinar las actuaciones en una jornada en la que los propios convocantes tienen dudas sobre el alcance del paro. El Sindicato de Inquilinas, principal promotor de la propuesta, ha enviado hoy un mensaje a UGT y CC.OO. para que ayuden a paralizar los sectores empresariales.
Los dos sindicatos mayoritarios se sumaron a la huelga general a principios de este mes. Desde el Sindicato de Inquilinas tienen claro que la decisión fue “por el contexto”. Las inquilinas han explicado hoy en Madrid que tanto UGT como CC.OO. tienen “cercanía ideológica al poder” y recuerdan que cuando comenzaron a plantear la convocatoria de un paro general las dos centrales no lo tuvieron tan claro.
El Sindicato de Inquilinas dispone de información de que la huelga en sectores como la enseñanza, la sanidad o el transporte público podría contar con un apoyo importante de trabajadores. En cambio, no pueden responder a la pregunta de si se van a parar los centros productivos del país y ahí está la clave del éxito o el fracaso de la convocatoria. Los sectores públicos tienen que fijar unos servicios mínimos y no pueden paralizarse.
Miran a las centrales dirigidas por Pepe Álvarez y Unai Sordo: “En las empresas privadas ellos tienen la responsabilidad”. Las inquilinas aseguran que no saben qué sectores pararán y que eso depende de la movilización que ejerzan UGT y CC.OO. “El riesgo está en que no hagan un poco más de lo que pueden hacer”, afirman. “Les hemos llevado a una huelga general que no querían, pero no podemos tomar sus decisiones”, lamentan.
El Sindicato de Inquilinas recuerda que UGT y CC.OO. tuvieron un pasado fuerte, pero ahora tienen un problema de afiliación y también de descrédito en algunos sectores de la población. Aventuran que si no vuelven a un sindicalismo de base vivirán un declive.
