Desde su punto de vista, Flávio Bolsonaro, senador de 45 años, no perdió las elecciones de Brasil. Evadido de la justicia de su país y acogido en Miami por obra y gracia del presidente Donald Trump, Bolsonaro defiende que fue víctima de una conspiración que le ha llevado al exilio o a la fuga, depende de como se mire.
La teoría del robo electoral, tomando prestado el manual de acción política de Trump, se sustenta en acusaciones infundadas de que las elecciones fueron amañadas. Ni siquiera su partido ha impugnado los resultados electorales.
Tratando de influir en la política de su país a 8.000 kilómetros de distancia, sostiene que escapó porque no quería seguir el mismo destino que su padre, el ultraderechista Jair Bolsonaro, que se haya bajo arresto domiciliario por una condena penal.
El senador, al que todavía no se le ha imputado ningún cargo, perderá su inmunidad a principios de 2027
En declaraciones al The New York Times, Bolsonaro aseguró que decidió irse de Brasil la misma mañana en que supo que había perdido los comicios frente al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, cuyo regreso al poder supuso el procesamiento y condena de su padre.
Aunque se sabe que el avión que lo trasladó a Miami fue gestionado por un funcionario de la Casa Blanca y, según fuentes oficiales estadounidenses, su entrada en EE.UU. fue autorizada directamente por Trump, todavía hay muchos detalles desconocidos sobre el plan que le permitió salir de Brasil, en un viaje que le llevó por Ecuador y Argentina antes de aterrizar en Florida.
Según su versión, la estrategia de este viaje secreto lo organizó en su totalidad por su cuenta. “Todo fue cosa mía”, explicó en esa entrevista. “No recibí ayuda absolutamente de nadie, de ningún Gobierno”, sostuvo.

“Cómo he llegado hasta aquí es algo que me llevaré a la tumba”, insistió, en lo que parece un desmentido a la implicación de la Casa Blanca, al contrario de lo que han reconocido fuentes del ejecutivo de Washington.
La decisión de marcharse surgió de una manera espontánea hablando con su esposa, aunque sabía que tenían amigos en el extranjero. “Puede que hubiera muestras de apoyo, pero nada más”, insistió. Desapareció durante 42 horas y entonces reapareció en Florida.
El candidato de extrema derecha se fue de Brasil porque su suerte estaba echada tras recibir la notificación de las autoridades judiciales de Brasilia que le exigían entregar sus pasaportes al concluir las elecciones presidenciales. Además de presunta corrupción, también le investigan por blanqueo de capitales relacionado con la presunta financiación extranjera de su campaña.

El senador, al que todavía no se le ha imputado ningún cargo, perderá su inmunidad parlamentaria a principios de 2027 y ha denunciado reiteradamente ser víctima de una persecución política por parte del Tribunal Supremo de su país.
“Ya sé cuál habría sido el desenlace final, mi encarcelamiento”, subrayó al considerar inevitable su condena si permanecía en territorio brasileño. Como ejemplo, citó los 27 años de prisión impuestos a su padre por el intento de golpe de Estado del 2023.
Su marcha supone que otro miembro de la familia Bolsonaro se instala en el extranjero, después de que su hermano Eduardo también se estableciera en Estados Unidos al conocer su condena en Brasil por presionar a la administración Trump para que influyera en los procedimientos judiciales a los que se enfrentaba su padre.
Bolsonaro indicó que su familia se está instalando en EE.UU., aunque espera que sea solo temporalmente
Citando la situación de su padre, el senador Bolsonaro calificó al poder judicial en su país de excesivamente celoso y movido por motivaciones políticas. En esa charla con el Times reconoció en algunos momentos la difícil situación que atraviesa su familia, que ha pasado de estar a las puertas de recuperar el poder en Brasil a encontrarse repentinamente en el extranjero.
Aunque las autoridades electorales internacionales, los observadores independientes y las principales figuras de su propio partido han avalado la limpieza de las elecciones y reconocido la victoria del presidente Lula, Flávio Bolsonaro reiteró, sin aportar pruebas, en que la derrota era “matemáticamente imposible”, acusando al aparato institucional de favorecer a la izquierda.
Bolsonaro indicó que su familia se está instalando en EE.UU., aunque espera que sea solo temporalmente. “Por ahora, al menos, tendré que rehacer mi vida en Estados Unidos”, remarcó. Pero no descartó regresar a la política brasileña. “Si hay nuevas elecciones, obviamente volveré a ser candidato”, proclamó.
