La Casa Blanca cierra filas con Hegseth y Rubio y descarta su salida tras el descalabro electoral

Cuando un clamor popular salió a las calles contra la brutalidad de la policía migratoria, después de los asesinatos de dos estadounidenses tiroteados a plena luz del día, Donald Trump cesó a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, y reasignó al jefe de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino. Cuando le acorraló el escándalo por la opacidad con los archivos de Jeffrey Epstein, destituyó a la fiscal general Pam Bondi, quien estuvo a cargo de su polémica publicación parcial. Cuando se filtró inadvertidamente una conversación con estrategia militar sensible entre altos cargos del gobierno a través un chat de Signal, apartó al asesor de Seguridad Nacional, Mike Waltz, y lo convirtió en embajador ante la ONU.

En su década en política, la depuración de responsabilidades de Trump ha consistido en culpar a los demás de sus fracasos y tirar a los leones a aliados que habían trabajado de forma fiel a su lado. Ahora que el pueblo estadounidense ha emitido un abrumador voto de rechazo a su gestión, crece la especulación sobre quién podría ser su siguiente víctima. Desde la debacle electoral en las legislativas del martes, han salido en las quinielas los tres hombres fuertes de su Gabinete, que a la vez son los principales candidatos para sucederlo en las primarias republicanas del 2028: el vicepresidente, J.D. Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth.

Cualquier salida del gobierno es conflictiva, pues a partir de enero los demócratas podrán bloquear nuevos nombramientos

Vance dio el primer disparo en esta guerra de sucesión el miércoles con una larga publicación en X en la que culpaba a la guerra en Irán y a su impacto en la economía, denunciando que se había abandonado la doctrina “Estados Unidos primero”. Puso así en la diana a Hegseth, con quien ha tenido una relación conflictiva desde que comenzó el mandato, especialmente tras las marcha de dos aliados cercanos al vicepresidente: el despido del jefe del Estado Mayor del Ejército, Randy George, y la dimisión forzada del jefe del Ejército, Dan Driscoll.

Al cabo de unas horas, Trump dio la razón a Vance, al afirmar que la guerra en Irán había tenido que había tenido un peso, pero dejó claro que no lo considera un error y “lo volvería a hacer” porque “Irán no puede tener la bomba nuclear”. El jueves, después de que el senador republicano Thomas Massie anunciara que va a someter a Hegseth a un juicio político (impeachment) la próxima semana, Trump defendió al secretario de Defensa, que “ha hecho un trabajo fantástico”, no solo en la impopular guerra en Irán, también en la captura del líder venezolano Nicolás Maduro en Caracas.

Entrevistado por ABC News, el presidente reconoció que había recibido “llamadas” pidiéndole la dimisión de Hegseth, pero aseguró que tiene “toda la intención” de mantenerlo en el cargo. En su lugar, según informa The Washington Post, Trump podría estar considerando destituir al general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, o al almirante Brad Cooper, comandante del Mando Central de EE.UU., pues ambos han desempeñado un papel protagonista en la planificación de la guerra, que ya se alarga nueve meses.

Despedir a Hegseth encajaría en el modus operandi de Trump, pues sería una manera de buscar un culpable y salvarse él. Sin embargo, supondría también un quebradero de cabeza, pues se le podría complicar en el Senado confirmar a un nuevo secretario de Defensa antes de que los demócratas tomen el control de la cámara alta, donde, a falta de que finalice el recuento en Alaska y Misisipi, ya cuentan con 54 de 100 senadores.

Hegseth rompió el silencio el jueves con un feroz video en el que respondió a las críticas, que le llegan de la izquierda y la derecha. Vestido con un traje azul y una corbata roja de rayas, en un contrapicado frente a la sede del Pentágono, arremetió contra los “demócratas y radicales del Estado profundo”. Afirmó que le odian, y promueven su salida del gobierno, por haber “derribado a sus vacas sagradas” en el Departamento de Defensa y eliminado políticas la diversidad de género y racial, así como despedido a altos mandos militares “woke”.

“Me atacan a mí, nos atacan a nosotros, porque somos eficaces. Pero no va a funcionar: nunca daremos marcha atrás”, advirtió el jefe del Pentágono. Contra Massie, el republicano díscolo que está preparando los cargos para su impeachment, se reservó algunas de sus críticas más duras. Dijo que es un “congresista resentido y derrotado”, después de perder las primarias en mayo contra un candidato apoyado por Trump, y dijo que los artículos de destitución que va a presentar en el Congreso son “fraudulentos”.

“Ya ven, sus políticas no funcionan y, por eso, su obsesión con el teatro político disfrazado de poder les lleva a intentar destruir a sus adversarios. Todo gira en torno a la política de la destrucción personal. No funcionó contra el presidente Trump y tampoco funcionará conmigo”, sentenció Hegseth.

El video del jefe del Pentágono, sin embargo, podría tener el efecto contrario al cierre de filas de conservadores, más allá del apoyo de la Casa Blanca. El senador republicano Thom Tillis ha respondido esta mañana con una publicación certera: “Los secretarios de gabinete no deberían estar gastando dólares de los contribuyentes en videos al estilo de campañas. Se trata de ti: la incompetencia que has demostrado, los malos consejos que le has dado al presidente, y tus vergonzosos y embarazosos episodios, desde despedir a nuestros generales de mayor rango hasta enviar mensajes con planes de guerra a reporteros”.

Rubio desmiente las informaciones que apuntan a su salida temprana del gobierno para preparar la candidatura presidencial

Mientras tanto, han salido también publicaciones en la prensa estadounidense, a raíz de una exclusiva de Bloomberg, de que el secretario de Estado, Rubio, estaría planteándose abandonar su cargo de cara a una posible candidatura presidencial en el 2028, como ya hizo en el 2016 cuando se enfrentó a Trump en las primarias. Alejarse de la Casa Blanca en los dos últimos años de mandato le daría distancia respecto a la impopular guerra en Irán, aunque él mismo ha sido uno de sus grandes defensores en público

Tanto la Casa Blanca como el Departamento de Estado han negado estas informaciones, calificándolas de “noticias falsas”, difundidas por “fuentes anónimas que carecen de información veraz”, dijo Beni Rae Harmony, portavoz de la Administración. El propio Rubio las desmintió en una entrevista con The New York Times: “Siempre ha sido mi plan” trabajar en el Gobierno hasta el final del mandato de Trump, afirmó. Según el informe de Bloomberg, sin embargo, el secretario de Estado habría comentado su intención de dimitir con responsables de la Casa Blanca y estos le habrían pedido que permanezca en sus cargos, que también incluyen el de asesor de Seguridad Nacional.

Al igual que ocurre con Hegseth, Rubio podría ser objeto de las comisiones de investigación en la Cámara de Representantes a partir de que los demócratas asuman sus escaños en enero. También está en el punto de mira por la guerra en Irán, por las ejecuciones extrajudiciales en los ataques contra supuestas narcolanchas en el mar Caribe y por el secuestro de un líder extranjero en Venezuela. Cualquier sucesor nombrado por Trump sería objeto de una dura audiencia en el Senado, que dificultaría su confirmación, por eso existe en la Casa Blanca prudencia a la hora de despedir a miembros del gobierno o de pedirles que no dimitan.

Javier de la Sotilla Puig

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