
La oleada de ataques híbridos que afecta a los países europeos, con acciones contra sistemas de refrigeración y amenazas de bomba que han provocado incidencias en decenas de vuelos, suma un grave nuevo episodio en el Viejo Continente. Este viernes, la presidenta de la República de Moldavia, Maia Sandu, ha confirmado que el país ha sufrido el peor ciberataque de su historia, con un sabotaje que habría comprometido los datos personales de aproximadamente 450.000 personas, cerca de un quinto de la población del país.
Sandu, que ha reconocido el enorme alcance de la filtración y ha reconocido que las instituciones no detectaron ni comunicaron la gravedad del incidente a tiempo, ha asegurado que el ataque híbrido se produjo durante los días 19 y 23 de octubre, permitiendo el acceso a información confidencial de al menos diez instituciones estatales. Entre los datos comprometidos se encuentran nombres, información médica, pensiones, prestaciones sociales e incluso datos financieros.
El gobierno moldavo advierte que los datos podrían ser utilizados para estafas y suplantaciones de identidad
El gobierno moldavo ha anunciado que los ciudadanos afectados serán notificados en los próximos días, si bien aseguran que, en una primera estimación, se apuntaba a las 750.000 personas afectadas, por lo que la cifra oficial supone una cifra considerablemente menor de la que cabía esperar.
La presidenta moldava ha convocado al Consejo de Seguridad Nacional para coordinar una respuesta y examinar qué pudo fallar en el sistema de seguridad. Los datos robados podrían ser utilizados para estafas telefónicas y mensajes fraudulentos, además del robo de identidad para tramitar operaciones bancarias.
Por el momento, la investigación detectó problemas en los sistemas de intercambio de información de la Administración moldava, ya que no verificaban adecuadamente la identidad de las personas que realizaban la consulta ni si tenían autorización para acceder a esa información. Además, el sistema carecía de controles suficientes para limitar la cantidad de información consultada o detectar extracciones ilícitas de datos.
