Borrón y Cuerpo nuevo

“Pues venga, Carlos, vamos a darle un poquito más de ritmo”. Pedro Sánchez corría lanzado hace dos semanas al colgar en sus redes sociales un video junto a Carlos Cuerpo en la dehesa. El vicepresidente le daba la réplica al trote: “Para lo que haga falta, ya sabes”. El mensaje era recorrer juntos “cuatro (años) más”, no la asunción de las competencias de Transportes después de la tragedia de Urda y la dimisión de Óscar Puente. La gestión pública es una carrera de fondo plagada de obstáculos y Cuerpo es el mejor apósito para la enésima herida socialista de una legislatura agónica.

Carlos Cuerpo y Pedro Sánchez, en un vídeo publicado en las redes sociales el día 25 de octubre
Carlos Cuerpo y Pedro Sánchez, en un vídeo publicado en las redes sociales el día 25 de octubre

El accidente de Urda, con 69 víctimas mortales, era tan inasumible para el sistema ferroviario español como la continuidad del ministro. Si el presidente admite la pérdida de confianza en la alta velocidad –de Rodalies ni hablamos–, también asumía por defecto la pérdida de confianza en su responsable. No obstante, el gran valor político de Puente –pieza de caza mayor– atascaba el control de daños. Hasta que el ministro se decidió el martes a dejar al presidente con un mensaje de WhatsApp y abrir la carpeta roja en la que llevaba escrito su epitafio.

Puente no solo dimitió en la diputación permanente del Congreso. Le regaló a Sánchez una nueva oportunidad. Su renuncia inesperada y contra el criterio del presidente es tan dolorosa para la estrategia de los socialistas como balsámica. Una dimisión por responsabilidad política donde nadie dimite es un activo electoral que Sánchez explotó ayer en Valencia. El presidente pierde a un fiel escudero, un cortafuegos y un agitador de la militancia, pero volvió a la carrera hurgando donde más le duele al PP. La portavoz popular, Ester Muñoz, escarbaba en la herida de las víctimas, y Puente la acabó relegando de protagonista a comparsa.

Puente dimite “por dignidad” y permite a Sánchez los elogios: “Lo relevante es que ha estado desde el primer minuto con las víctimas, dando la cara con total transparencia y aportando soluciones con rigor técnico”. Al otro lado, los socialistas y el propio Puente sitúan a Carlos Mazón, expresidente valenciano, durante la gestión de la dana. “Estaba pelando la pava”, dijo Puente. Mazón dimitió un año después de la tragedia, sigue aforado en las Corts Valencianes, tiene chófer y secretaria…

El PSOE ha perdido a dos catalizadores del electorado desafecto como son Puente y José Luis Rodríguez Zapatero, y devuelve la campaña a los clásicos: la comparación de modelos, de gestión y de respuesta ante corruptelas y catástrofes. Y con el vicepresidente Cuerpo en la tarea de devolver el sistema ferroviario a unos estándares de confianza homologables, el PP solo puede jugar al frontón.

El vicepresidente es inmune al PP; las dotes interpretativas de Ester Muñoz no funcionan

Cuerpo es inmune a los ataques de la derecha. Es el miembro del Gobierno mejor valorado desde julio del 2024, y el PP lo ignoró hasta que fue aupado a la vicepresidencia. Entonces, los populares lo acusaron de silencio cómplice con las corruptelas que se investigan en torno al PSOE. Fracasaron Ester Muñoz y Jaime de Olano una y otra vez. El cuerpo a cuerpo es imposible. Las dotes interpretativas de la portavoz del PP topan con el inmutable relato de Cuerpo de datos y valores. El vicepresidente no es militante del PSOE, se le ofreció ir en la lista por Badajoz y lo rechazó, no errará en un mitin ni en las redes sociales…

Puente entregó su dimisión para que el PSOE recuperara impulso. El PP se resistió a borrar la crisis de Ceuta de la ecuación electoral tras el desahucio de Maricarmen, que propició la convocatoria electoral. Y ahora no quiere arrinconar la tragedia de Urda ante el renacido murmullo del “sí se puede” tras la victoria de Lula en Brasil y el tsunami demócrata ante Donald Trump. Alberto Núñez Feijóo no ha caído en estridencias y ha priorizado el perfil institucional, mientras Vox cumple con el guion ultra. Pero necesita ligar la imagen de Sánchez con la tragedia. 

Por eso, activa la campaña en Valladolid, donde Puente debía ser candidato, e insiste en que el presidente asista al funeral del próximo martes, un día antes de la huelga general y con huelgas de maquinistas ese mismo día y el jueves, y de Adif el día 17. Puente revolvió a los sindicatos con las explicaciones del accidente, y ahora, el Gobierno busca hacer borrón y cuenta nueva con el método discreto de Cuerpo.

Isabel Garcia Pagan

Subdirectora de La Vanguardia desde 2014. En la actualidad estoy al frente de la edición digital. He sido jefa de la sección de Política (2006-2014) . En Europa Press (1995-2006) pasé por Sociedad, Tribunales y Política.

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