Agentes migratorios registran la casa de la demócrata Ilhan Omar, diana de Trump por su origen somalí

Un grupo de agentes de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), una división del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), han registrado a primera hora del lunes la vivienda en Washington de la demócrata Ilhan Omar, la primera congresista de origen somalí en el Capitolio y blanco habitual de los insultos y amenazas del presidente Donald Trump. 

“Que no quepa ninguna duda: esto es un intento de atacar a adversarios políticos y utilizar a las fuerzas federales del orden como arma política”, ha reaccionado Omar a través de sus redes sociales. “Desde hace diez años, Trump me ha atacado con mentiras infundadas y campañas de desprestigio. Esto no es más que la última escalada de su campaña de intimidación política. No me van a silenciar”.

El Departamento de Seguridad Nacional investiga un posible fraude en la documentación de inmigración de Omar

El registro es especialmente sensible porque Omar se presenta a la reelección el próximo 3 de noviembre. De este modo, rompe con la directriz del Departamento de Justicia, que ha instado tradicionalmente a evitar investigaciones que puedan influir en los comicios en el periodo de 60 días previos a su celebración.

Todavía no hay una versión oficial sobre el motivo del registro, avanzado por Fox News y confirmado después por el Departamento de Justicia, liderado por el abogado personal de Trump, Todd Blanche. Según el Departamento, “esta actuación policial forma parte de una investigación federal en curso”, para la cual los agentes del HSI han ejecutado una orden de registro autorizada por un juez.

Según han informado tres fuentes anónimas a The New York Times, la orden del juez enumera varios posibles delitos migratorios, incluidas declaraciones falsas y fraude en la documentación de inmigración. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, informó el mes pasado que su departamento estaba investigando a Omar y su familia por motivos migratorios. La demócrata llegó Estados Unidos desde Somalia en 1995 como refugiada y se naturalizó como ciudadana cinco años dispués.

A sus 44 años, Omar representa desde el 2018 el quinto distrito electoral de Minnesota, el estado con mayor población con origen somalí en Estados Unidos, a la que Trump se ha referido repetidamente como “basura” y ciudadanos de un “estado fallido”, a pesar de que en su mayoría tienen la nacionalidad americana.

La progresista llegó a la Cámara de Representantes durante las elecciones de mitad del primer mandado de Trump y formó parte de la llamada Squad, el grupo de representantes jóvenes y de izquierdas que aterrizaron a la vez en el Congreso con un mensaje de oposición a Trump, en el que se incluyen también Alexandria Ocasio-Cortez o Rashida Tlaib.

Omar nació en Mogadiscio y llegó a los 12 años a EE.UU. como refugiada, tras huir junto a su padre por la guerra civil que estalló en su país de origen, en una travesía que la llevó a pasar cuatro años en un campamento de refugiados en Kenia. En el año 2000, a los 17 años, se convirtió en ciudadana naturalizada en EE.UU.

Trump ha calificado a Omar y la comunidad somalí de “basura” y ha amenazado con deportarla pese a ser ciudadana

Para Trump, sin embargo, más que una historia de superación, la suya es el paradigma de lo que no quiere en el país. “No ha hecho más que quejarse desde que llegó a EE.UU. desde el peor país del mundo”, dijo el presidente hace un año, cuando llamó a expulsar a Omar del Congreso e incluso a deportarla (o “devolverla”) a su país natal.

“Parece tener una especie de obsesión espeluznante conmigo que resulta bastante molesta”, respondió entonces Omar durante una entrevista. “Nunca he sido de las que se quedan pensando en las palabras o en los ataques de los matones”.

Todavía no está claro si el registro de esta mañana en la casa de Omar se debe a una investigación migratoria, pero lo ha llevado a cabo una división de investigaciones del ICE y, dadas las amenazas de Trump, no es descartable. 

De hecho, el vicepresidente, J.D. Vance, dijo en mayo que iban a investigar a Omar por fraude migratorio, pues está extendida entre los republicanos la falsa teoría de que se casó con su hermano para obtener la ciudadanía. “Desde luego, parece que hay algo turbio”, dijo Vance: “Así que vamos a investigarlo. Vamos a examinar el asunto. Si creemos que se ha cometido un delito, procesaremos ese delito”. 

Vance dijo que iba a “investigar” un fraude migratorio de Omar, de quien los republicanos dicen falsamente que se casó con su hermano

Trump ha dirigido su ira contra la comunidad de origen somalí desde su salto a la política hace una década. Ya durante la campaña presidencial del 2016, aseguró que un gran número de refugiados de ese origen estaban afiliados al Estado Islámico y “difundiendo sus ideas extremistas por el país”. Con la elección de Omar dos años después, el presidente logró una diana, una cara reconocible contra la que expresar su odio a toda la comunidad.

Los ataques a los estadounidenses de origen somalí se incrementaron en el 2022, después de que se presentaran cargos contra decenas de residentes somalíes que se habían aprovechado fraudulentamente de ayudas públicas durante la pandemia. Finalmente, terminaron detenidas 80 personas por una red que desfalcó aproximadamente 250 millones de dólares en fondos destinados a la nutrición infantil, con la cabecilla principal, Aimee Bock (estadounidense sin origen somalí), condenada a más de 41 años de prisión.

A raíz del caso, Omar salió en defensa de la comunidad somalí, que se ha visto criminalizada en su conjunto por los delitos de unas decenas de personas. “Los somalíes de Minnesota también pagan impuestos. Están enfadados de que la gente los culpe por las acciones de estos criminales, porque ellos no son responsables de ello”, señaló.

Trump aprovechó la mediatización del caso para justificar una serie de medidas migratorias contra las personas de origen somalí. Canceló oficialmente el Estatus de Protección Temporal para Somalia, desplegó una gran operación del ICE en Minnesota (que resultó en el asesinato de los estadounidenses Renée Good y Alex Pretti a manos de la policía migratoria), y congeló programas de reasentamiento de refugiados provenientes de Somalia. 

Javier de la Sotilla Puig

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