“La central nuclear de Almaraz, como el resto de las centrales españolas, invierte entre 50 y 60 millones al año en actualizar la infraestructura para cumplir con las condiciones de excelencia que van más allá del mantenimiento obligatorio de la misma”. Así lo ha asegurado este jueves Marta Ugalde, la nueva presidenta de Foro Nuclear, la patronal de las empresas del sector, durante su primera comparecencia ante la prensa desde que llegó al cargo.
Ugalde procede directamente de Centrales Nucleares Almaraz-Trillo (CNAT, la sociedad titular y operadora de ambas centrales. Instalaciones que conoce a la perfección porque lleva 20 años en esa compañía. Y está convencida de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), sobre cuyo análisis recae en este momento el futuro de Almaraz, se pronunciará a favor de prorrogar la vida de la instalación extremeña. Entre los motivos que esgrime, destaca que, técnicamente, los dos reactores de Almaraz “cumplen con todos los estándares técnicos de seguridad más exigentes del mundo”. Recuerda que la planta ha sido declarada con la máxima calificación de seguridad del mundo en 2025, emitida por la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO, en sus siglas anglosajonas), de cuya directiva ella también ha formado parte.
Ugalde confía en que la decisión definitiva del CSN llegue durante el próximo mes de julio, y recorta a dos meses el margen que tiene el Gobierno para dar a conocer su decisión definitiva sobre el futuro de Almaraz, a partir de ese momento. Hasta el momento, se estimaba un plazo de cinco meses. Es decir, si sus cálculos se cumplen, el futuro de la central más antigua de España estará decidido en los estertores del mes de septiembre.
Uglade llega a un Foro Nuclear más optimista que nunca respecto a esta decisión. Dos son los motivos. España es el único país del mundo que en este momento se plantea un cierre de nucleares. Plantas gemelas a la de Almaraz en EE. UU. han recibido autorización para seguir en funcionamiento 20 años más de los previstos en el momento de su construcción, que era de 40 años. Es decir, que tendrán una vida de 60 años. Incluso en EE. UU. hay nucleares que tienen autorizaciones para funcionar durante 80 años. “Hay evidencias de que no hay ningún problema para ampliar la vida útil de las actuales plantas”, ha asegurado.
A esta seguridad se une la necesidad, creciente tras el apagón del 28 de abril y el estallido de la guerra en Irán, de que tanto España como Europa se garanticen el máximo posible de energía autóctona. “Por eso, el mix nuclear + renovables es un mix ganador. Por eso y porque son las dos únicas energías que garantizan precios asequibles de la electricidad”, ha reseñado Ignacio Araluce, su predecesor en el cargo que este jueves le cedía el testigo.
Ugalde todavía no se ha reunido con el Gobierno, ni con el Ministerio de Transición Ecológica para hablar sobre el futuro de la nuclear en España, pero les lanza ya su primer mensaje: “El argumento de que el cierre nuclear está marcado en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) ya no se sostiene. Sería el único de los objetivos marcados que se cumpliría y eso es un riesgo. Tiene mucho más sentido darse un margen hasta 2030 para que se incremente la demanda, avancen las baterías y testar la estabilidad del sistema sin las nucleares”.
Lo que parece claro, según explican estos dos directivos, es que ahora esta estabilidad no es posible, sobre todo en zonas como Catalunya, donde las centrales nucleares que intentan desconectarse, cuando los precios de la electricidad son negativos y no les compensa estar en funcionamiento, no reciben autorización de Red Eléctrica, el operador del sistema. La razón es que, dicen, Catalunya no tiene fuentes alternativas para cubrir la demanda.
