Amparo Moraleda no proviene de una saga familiar con arraigo empresarial, pero ha podido llegar a lo más alto de los negocios. Desde la tecnología a la banca pasando por la energía, su currículum es uno de los más variados, por la miscelánea de sectores en los que ha participado. Desde el 1 de octubre la carrera de la madrileña gana en altura.
El padre de los Moraleda tuvo claro que la inversión en formación de sus hijos era importante. Amparo estudió educación francesa, un idioma que ha marcado su trayectoria profesional. Luego se formó como ingeniera industrial y su primer destino profesional fue IBM España. En 1995, con apenas 31 años, fue nombrada directora de recursos humanos para EMEA (Europa, Oriente Medio y África) en IBM Global Services. El vuelo de Moraleda empezaba a despegar.

Moraleda se tuvo que trasladar a Francia, donde se vio en una tesitura en la que se encuentran buena parte de las mujeres trabajadoras: fue madre y tuvo que decidir qué hacer, seguir en París o volver a España. Tomó el segundo camino y apenas dos años después, en 1997, se subía a un vuelo de regreso a Madrid con un bebé y otro en camino. Pidió a IBM volver a su país con la sensación de que su carrera profesional iba a truncarse. Pero ocurrió todo lo contrario. Fue ascendida y regresó a Madrid con la categoría de ejecutiva. La multinacional apoyó su decisión de ser madre y no la dejó escapar creando para ella un nuevo puesto: directora general de INSA, una filial.
Los hijos de Amparo Moraleda fueron creciendo y ya con tres años la familia se trasladó a Estados Unidos. Era la etapa en IBM del mítico Lou Gerstner, presidente y consejero delegado que devolvió a la tecnológica a la senda del éxito. Moraleda reconoce que no tiene demasiados ídolos, pero que si tuviera que citar a alguno sería a Gerstner. Durante dos años fue su asistente ejecutiva, su sombra, su mano derecha. Hasta que llegó el momento de volver a España, en el 2001, esta vez como directora general de IBM España y Portugal. En el 2005 su ámbito de responsabilidad se amplió para incluir también Grecia, Israel y Turquía.
Airbus valora de la española “su conocimiento sobre operaciones, prioridades y retos” de la multinacional
En el 2009 Iberdrola le echó el ojo. Ignacio Galán sabía que Moraleda ya era una de las ejecutivas más relevantes y el consejo de administración creó para ella una nueva dirección de internacional. El cambio de sector sorprendió al mercado. La ingeniera dirigió durante tres años las filiales Scottish Power (Reino Unido) y Energy East (Estados Unidos).
En el 2015 Moraleda se incorporó al consejo de administración de Airbus. Desde entonces ha tenido que lidiar con varias crisis: la pandemia, el cuello de botella de componentes, la feroz competencia con Boeing… Pero uno de los momentos más complejos para Moraleda ocurrió entre el 2016 y el 2019 cuando Airbus vivió una seria crisis de compliance por varios contratos. Todo desembocó en la necesidad de un cambio en la cúpula, empezando por la salida del consejero delegado, Tom Enders, y la llegada al cargo de Guillaume Faury. Moraleda estuvo implicada directamente en esta transición, ya que presidía la comisión de nombramientos de la compañía. Ella misma tuvo que comunicar a los directivos que tenían que salir.
La nueva etapa de Moraleda en Airbus podría definirse como histórica. Nunca un español había presidido el consejo de una de las compañías más potentes de Europa. Su elección está pensada, explican fuentes de la cotizada, para “priorizar la estabilidad y la continuidad”. “Moraleda aporta un profundo conocimiento institucional y de primera mano sobre operaciones, prioridades estratégicas y retos a los que se enfrenta” el grupo, añaden.
Moraleda ha formado durante doce años parte del consejo de CaixaBank y también ha participado en el de Vodafone. Ella siempre defiende que no tiene poder, porque no ostenta funciones ejecutivas. Lo que sí está claro es que la madrileña es una de las pocas pero más influyentes mujeres en el mundo de la empresa a nivel nacional e internacional.

