Andrea Orcel: el banquero obstinado

Este es el momento de la verdad para Andrea Orcel. El banquero italiano se encuentra ante un punto de inflexión. La oferta de UniCredit para alcanzar el 30% de Commerzbank, de la que ya es primer accionista, todavía tiene obstáculos por delante. El principal, y no es menor, es el Gobierno alemán, que sigue viendo con recelo una operación que podría desembocar en una fusión. La idea compartida es clara: Orcel no se está jugando una operación más, sino la que puede cerrar el círculo de su carrera y consagrarlo como un constructor europeo.

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gusiGusi Bejer / Colaboradores

No busca solo crecer, como ha hecho con UniCredit en estos años, donde ha duplicado el beneficio (10.579 millones de euros en 2025, el mayor de su historia) y ha impulsado una fuerte revalorización en bolsa (máximos en 15 años). Quiere demostrar que Europa puede competir con los gigantes estadounidenses: “Necesitamos una Europa mucho más fuerte si queremos defender nuestras convicciones”, dijo en una entrevista con Börsen-Zeitung .

Unicredit primero aspiró a controlar BPM y ahora Commerzbank y en ambos casos acumula frustraciones

Para ello está dispuesto a romper uno de los tabúes del sector: las fusiones transfronterizas. “El mayor riesgo es la inercia”, escribió en Il Sole 24 Ore . El problema no es financiero. Tampoco la respuesta. Es política. Berlín se opone. Y Orcel insiste en una idea que ha marcado su trayectoria: el mercado por encima de la política.

Orcel está considerado un directivo severo y no es hombre de salones. Sus relaciones con la política son escasas, casi inexistentes —una de las pocas excepciones es Antonio Tajani, líder de Forza Italia—. En el Ejecutivo no ha gustado que UniCredit rechazara patrocinar los Juegos Olímpicos de invierno de Milán-Cortina, algo que sí hizo Intesa Sanpaolo. Los vínculos eran fríos también con Mario Draghi, especialmente tras el rechazo de Orcel en participar en el rescate de Monte dei Paschi.

Esa tensión se hizo visible en el caso de Banco BPM, cuando la operación se vio frenada por la intervención del Gobierno mediante el uso del golden power —un derecho de veto—. Es la misma tensión que ahora reaparece a escala europea. En esta ocasión, en la oferta sobre Commerzbank está ensayando un enfoque más dialogante: antes de anunciar la operación llamó a la primera ministra Giorgia Meloni. “Ha llamado al Gobierno equivocado”, bromea, no del todo, un político italiano. En Alemania, a diferencia de Italia, no existe un instrumento que permita al Ejecutivo bloquear una operación de mercado. Sin embargo, el Estado es accionista de Commerzbank y, sin un acuerdo, será difícil que UniCredit avance hacia una posición de control.

Nacido en Roma en 1963, se formó en el Liceo Chateaubriand, un centro francés en la capital italiana, tradicionalmente frecuentado por las élites romanas, antes de entrar en el mundo de las finanzas . Formado entre Goldman Sachs y Merrill Lynch, donde construyó su reputación como uno de los grandes arquitectos de fusiones bancarias en Europa, se ha acostumbrado a operar en situaciones de máxima presión. Orcel no es un banquero convencional. En UBS consolidó su fama de ser obsesivo con los detalles.

Pese a su discreción mediática, abundan las anécdotas que lo describen como un profesional incansable en el trabajo, con una excepción: su apoyo al permiso de paternidad para los hombres.

Trabajar con él no es fácil: tiene un trato informal, tutea a sus colaboradores y recuerda nombres y detalles de todos. Pero también puede ser muy duro: no son pocos los directivos que han perdido su puesto de un día para otro. Orcel es, ante todo, un banquero de operaciones. Prefiere crear las condiciones y forzar el desenlace antes que esperar a que maduren. Su frustrado fichaje por Santander, convertido en un largo pulso legal, reforzó ese perfil: es menos dispuesto a negociar desde la debilidad y más inclinado a controlar cada movimiento.

Se licenció con una tesis sobre las ofertas públicas de adquisición hostiles. No es un detalle menor. Es exactamente la operación que ahora vuelve a poner sobre la mesa. Si sale bien, será el banquero más poderoso de Europa.

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