Armamento hecho en España está siendo utilizado en la guerra de Irán y el estrecho de Ormuz por distintos países. Esto no quiere decir que exista una participación de empresas españolas en el conflicto, sino que, como parte de una relación comercial especialmente intensa durante los últimos años, países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Qatar, entre otros, tienen a su disposición este material militar que ha salido de fábricas españolas para sus decisiones operativas. Algunos productos se están empleando en la primera línea de fuego.
Los países de Oriente Medio han sido los principales compradores de material armamentístico español durante los últimos años. Según un estudio del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri), el 43% de las exportaciones de productos militares de empresas españolas entre el 2021 y 2025 tuvo como destino países involucrados en el conflicto. El principal comprador en este periodo fue Arabia Saudí, que adquirió el 9,5% de las exportaciones españolas de productos militares en el último lustro.
Arabia Saudí, Qatar, Emiratos o Kuwait concentraron el 43% de las exportaciones en el último lustro
La relación comercial durante el último lustro ha sido especialmente intensa. Unos días antes del inicio de la guerra, Pedro Sánchez viajó a Dubái para participar en la World Governments Summit (GWS), la Cumbre Mundial de Gobiernos que organiza anualmente Emiratos. Allí, antes de anunciar que España prohibirá el acceso a plataformas digitales a menores de dieciséis años, se reunió con directivos de empresas españolas presentes en la zona. Además de ejecutivos de Técnicas Reunidas, Talgo o Tubacex, en la mesa se encontraban también representantes de Indra y Oesia, lo que demuestra que en Oriente Medio hay importantes contratos militares en juego. Nada hacía presagiar que el conflicto estallaría días más tarde.
Sánchez fue a abrir camino a estas compañías y a otras tantas. El objetivo era que las empresas españolas incrementaran los acuerdos comerciales con los países árabes. Se trata de una relación histórica, que ha reportado importantes ingresos a las empresas españolas y que les ha servido para situarse como uno de sus principales proveedores, sólo por detrás de Estados Unidos.
Fuentes empresariales explican que los Estados de Oriente Medio llevan varios años adquiriendo material militar ante la constante inestabilidad en la zona. “Son países en tensión constante, con sus ejércitos permanentemente preparados y ahora que ha estallado el conflicto recurren a ese material que han ido comprando”, señala.
La compañía española con la mayor relación con los países hoy en conflicto es Airbus. De las fábricas españolas han salido aviones y cazas para la zona. Es el caso del A330 MRTT, fabricado en las instalaciones de Getafe. Se emplea para el transporte y el reabastecimiento. Lo están utilizando Emiratos, Arabia Saudí y Catar. El Eurofighter también está operando, en algunos casos para derribar drones procedentes de Irán. El ala derecha de este avión de combate se fabrica en nuestro país.
Buques de guerra fabricados por Navantia también se encuentran en la zona de conflicto prevenidos para operar si fuera necesario. En el caso de la empresa pública española, la relación comercial histórica, de largo plazo, es con Arabia Saudí, para quien ha construido tres corbetas.
Indra también cuenta con negocio en los países en conflicto. Dispone de filiales en Arabia Saudí, Emiratos, Catar, Omán y Kuwait, entre otros. En su último informe corporativo del 2025, la cotizada elevaba las ventas en estos países a 146 millones, un 50% más que el del año anterior.
Otra compañía española que sustenta una parte significativa de su cuenta de resultados en Oriente Medio es Escribano (EM&E). El grupo familiar firmó unos días antes del inicio de la guerra un acuerdo con la emiraití Edge para crear una empresa conjunta que dote al país local tecnología de vanguardia para sus armas remotas. Escribano también lleva años comercializando la estación de vigilancia Guardian 30, que adapta para países de Oriente Medio y que, incluso, pinta de color caqui para los desiertos de la zona en conflicto. Oesía, presente en la reunión previa a la guerra con Sánchez, también comercializa sus productos en la zona, especialmente con Emiratos, de quien es un socio de referencia en tecnologías como UAV o radios. Sener, por su parte, también comercializa misiles y drones; y de la factoría de Rheinmetall Expal han salido misiles y munición con destino a la zona en conflicto. Así consta en los informes de la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso (JIMMDU), del Ministerio de Defensa, el máximo órgano de evaluación de las operaciones de armamento.
Desde el inicio de la guerra, los trabajadores españoles de estas empresas presentes en la zona han elevado su de seguridad. Algunos profesionales han regresado a España sin fecha de regreso.
