Aspic, veinte años sirviendo calidad

Codillos, capones, canelones –siete mil canelones nada menos, entre ellos los populares de trufa– salmones, ahumados, conservas, vinos, champanes, cavas… Las idas y venidas en el colmado-restaurante Aspic del Turó Park, en Barcelona, no cesan. Estos días de fiestas están siendo cruciales; es cuando la firma, uno de los referentes de la comida gourmet en la ciudad, está presente en la mesa de más de 400 familias. Son el colofón a un año redondo: este 2025 se cumplen 20 años desde la puesta en marcha de este negocio cuyo lema no ha variado desde los inicios: calidad, calidad y calidad.

Eduard Casanovas y Quique Roca-Umber son las dos personas al frente de este negocio que arrancó en el 2005 como una empresa de catering, un mundo que conocían bien. “Cuando comenzamos no teníamos nada, solo una cocina alquilada en Sant Just”, explican. Fue Carles Miró, el tercer socio que tuvo la empresa al principio, fallecido hace unos años, quien les dio el empujón de la confianza consiguiéndoles un servicio para 1.000 personas con la presentación de un Porsche. “Fue una carambola, y desde entonces hemos vivido un sueño”, comentan.

La firma cerrará el 2025 con una facturación de más de 11 millones de euros, más del doble que en el 2020

Hoy, la empresa ha pasado de tener una cocina alquilada a unas grandes instalaciones en Sant Just que funcionan como cocina central y centro de distribución. Hace 15 años se abrió el primer colmado en la avenida Pau Casals, el Aspic Selection, que hoy cuenta con una zona de restauración, además de la tienda, donde se pueden encontrar más de 4.000 referencias, todas ellas seleccionadas directamente por Casanovas y Roca-Umber: “A nosotros lo que nos importa es el producto, no de dónde sea”, resumen. Puede ser un tomate del Maresme o un pescado traído de Santander: “Lo decisivo es que sea el mejor posible”. Esa obsesión por la calidad explica que Aspic trabaje hoy con cerca de 700 proveedores. También cuentan con una segunda tienda en la calle Doctor Ferran de Barcelona que replica el mismo concepto de colmado gourmet con oferta de platos preparados y selección de producto.

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En el colmado-restaurante de Turó Park cuentan con más de 4.000 referencias  

Àlex Garcia / Propias

Pero Aspic sigue teniendo en el catering su principal motor, que concentra alrededor del 70% de la facturación, que este año se cerrará en más de 11 millones de euros (más del doble de lo que registraron en el 2020, cuando facturaron cinco millones). Es la rama del negocio que estos días va a toda máquina, con eventos corporativos, celebraciones familiares y delivery a empresas y despachos, un segmento que no ha dejado de crecer. El 30% restante del negocio procede de la actividad de los colmados y la restauración, espacios concebidos como zonas híbridas donde conviven charcutería, venta especializada y mesas para degustar el producto en el propio local. Decir “ábreme esa lata de almejas y ese vino” es lo mínimo que aquí se puede desear.

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