Badalona, 1976

Vamos a desclasificar recuerdos. El día 2 de febrero de 1976 fui a visitar a Manuel Armengol, el periodista que me aconsejaba durante mis primeros pasos en este oficio, a los dieciocho años. Manuel había sido corresponsal de La Vanguardia en Badalona y ahora estaba dando un salto que me impresionaba. Estaba entrando en la pista grande de Barcelona. Trabajaba los domingos en la Hoja del Lunes , el diario único de los lunes, puesto que el domingo era fiesta de guardar en todas las redacciones, y había empezado a escribir para la revista Economía Mediterránea, dirigida por Antonio Álvarez Solís , que publicaba una separata de información catalana. Estaban apareciendo nuevas publicaciones. Se avecinaba el deshielo. A mi amigo le gustaba la fotografía y se había comprado una buena cámara para apoyar su trabajo. Le visitaba a menudo para pedirle consejo, puesto que acababa de estrenarme como corresponsal del diario Tele/eXpres. Aquella tarde le encontré nervioso, casi tembloroso. Me hizo pasar a la habitación que usaba como laboratorio. “Mira”, me dijo. En el fondo de una cubeta, bajo la luz rojiza, unos policías aporreaban a un grupo de manifestantes acurrucados.

En el fondo de la cubeta se estaba revelando una de las grandes fotos de la transición. “He de hacerlas llegar al New York Times”, me dijo. Reveló varias copias, las puso en sendos sobres con su tarjeta, y salió con su Vespa en dirección a El Prat. En el aeropuerto localizó a los pasajeros que esperaban el vuelo a Nueva York y consiguió que tres de ellos aceptasen un sobre, con el ruego de hacerlo llegar a la redacción del mayor diario de Estados Unidos.

1 de febrero de 1976.Manifestación pro amnistía duramente reprimida en Barcelona por la policía. Imagen del paseo de Sant Joan
1 de febrero de 1976.Manifestación pro amnistía duramente reprimida en Barcelona por la policía. Imagen del paseo de Sant JoanMANEL ARMENGOL

Acertó. Los sobres llegaron a su destino. La foto de la represión policial de la primera gran manifestación en Barcelona en favor de la amnistía salió publicada en el NYT el 15 de febrero, cuando ya se había celebrado una segunda manifestación, igualmente convocada por la Assemblea de Catalunya, en la que las unidades antidisturbios dispararon muchas pelotas de goma.

Armengol estuvo en la primera convocatoria y fue valiente. Encuadró bien. Captó el instante. Ahí apareció el instinto de un gran fotoperiodista. Él aún no lo sabía. Ofreció las imágenes al periódico en el que trabajaba y a una agencia de prensa. Le dijeron que se las podían comprar por una módica cantidad para guardarlas en el archivo, a la espera de tiempos mejores. Nadie quería jugarse el tipo con Carlos Arias Navarro en la presidencia del Gobierno, y Manuel Fraga Iribarne en el Ministerio del Interior. Solo se publicó una de las imágenes, pequeña, a una columna, en Economía Mediterránea, y les llamaron inmediatamente desde Madrid amenazando con el cierre de la revista. Las fotos del febrero barcelonés llegaron en las semanas siguientes a otras redacciones internacionales y su impacto fue notorio: la otra cara de la península Ibérica después de la revolución portuguesa.

Después de reprimir dos manifestaciones pro amnistía en Barcelona se toleró una en Badalona

Una imagen en blanco y negro en una página con gran densidad de texto valía entonces más que mil palabras. Si esa imagen reflejaba el ocaso de una vieja dictadura en el sur de Europa, valía más que dos mil palabras, puesto que en 1976 la democracia se había revalorizado en Estados Unidos y en toda Europa Occidental. Estaba a punto de estrenarse la película Todos los hombres del presidente, con Robert Redford y Dustin Hoffman en los papeles de Bob Woodward y Carl Bernstein, los periodistas del Washington Post que investigaron el caso Watergate, el escándalo de espionaje político que acabó provocando la renuncia de Richard Nixon en 1974. “La culpa es de los periodistas y de los profesores”, dijo Nixon antes de dimitir. Su joven admirador Donald Trump tomó nota. Un presidente de Estados Unidos obligado a abandonar el cargo por mentir. El soft power norteamericano nunca había alcanzado tanta fuerza. Al otro lado estaban las pobladas cejas de Leonid Brézhnev y los tanques soviéticos entrando en Praga en mayo de 1968.

1 y 8 de febrero, masivas manifestaciones en Barcelona en favor de la amnistía, con fuerte represión policial. Éxito político de la Assemblea de Catalunya, la más dinámica plataforma unitaria de la oposición democrática en España. 15 de febrero y días siguientes, publicación de las fotos de Manel Armengol en relevantes medios internacionales. 16 de febrero, primera visita del rey Juan Carlos a Barcelona con un discurso aperturista en el Saló del Tinell, con diversos párrafos en lengua catalana.

1 de marzo de 1976. Manifestación pro amnistía tolerada en Badalona, un coche de la policía municipal abría paso a los congregados
1 de marzo de 1976. Manifestación pro amnistía tolerada en Badalona, un coche de la policía municipal abría paso a los congregadosMUSEU DE BADALONA.

1 de marzo. De manera sorpresiva fue tolerada una manifestación en favor de la amnistía en Badalona, la tercera ciudad de Catalunya. Varias entidades habían presentado una solicitud al Gobierno Civil, que nunca dio respuesta oficial. Ni sí, ni no. Sin embargo, el alcalde de la ciudad, Isidro Caballería, contactó con los solicitantes, bajo supervisión del gobernador civil, Salvador Sánchez Terán. Caballería era químico de la empresa Cros, potente industria catalana con una gran fábrica en Badalona desde 1875. Cros contaminaba el aire, el legendario polvillo negro de los años sesenta y setenta, y procuraba tener siempre un representante en el Consistorio badalonés. El alcalde químico comunicó que la manifestación se podría realizar si contenía tres ingredientes: solo se podrían gritar consignas en favor de la amnistía, se debería respetar un itinerario y se exigía un servicio de orden.

La manifestación tuvo lugar pacíficamente hace hoy cincuenta años, con la asistencia de unas cinco mil personas. Abría la marcha un coche de la policía municipal. Fue portada en casi todos los diarios de Barcelona. Fue interpretada como una señal de apertura. Fue mi primera noticia en primera página.

Unas audaces fotos de Manel Armengol llegaron a Estados Unidos y tuvieron efecto

Desde arriba alguien decidió dejar salir un poco de vapor y por pura casualidad la válvula fue la ciudad del periodista que había publicado unas fotos muy incómodas para el régimen en el principal diario de Estados Unidos. La transición, sin embargo, no obedecía a un guion cerrado, no había un mago dirigiendo todos los movimientos. Fue un continuo y dramático forcejeo. Dos días después de la pacífica manifestación de Badalona, la policía mataba a cinco trabajadores en Vitoria al desalojar­ un encierro sindical en la iglesia de San Francisco de Asís con pelotas de goma, gases lacrimógenos y fuego real. Arias Navarro se estaba bunkerizando, era un tapón, y Fraga no sería su su­cesor.

Manel Armengol se convirtió en un gran fotoperiodista. Al cabo de unos años, un grave accidente de circulación le obligó a cambiar de ritmo. No podia transportar mucho peso. Se dedicó al retrato artístico. Hoy vive retirado en Tiana y su afición es fotografiar nubes. “No todas me interesan, no creas, no hay muchas nubes con carácter”, me comenta, irónico. Desde su casa ve Badalona, ciudad que sigue emitiendo señales. La sede del nuevo ayuntamiento badalonés se halla en una plaza dedicada a la Assemblea de Catalunya.

Enric Juliana Ricart

Adjunto al director de La Vanguardia. Al frente de la redacción en Madrid desde 2004. Anteriormente, corresponsal en Roma y redactor jefe de Información Local. Su último libro: ‘España, el pacto y la furia’ (2024)

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