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Esta compañía busca ser «el Metaplanet coreano», dice analista.
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K Wave Media cotiza en el Nasdaq estadounidense.
K Wave Media (KWM), una empresa de entretenimiento de Corea del Sur que cotiza en el Nasdaq, impulsa una ambiciosa estrategia en la que convergen el interés institucional por bitcoin (BTC) y su actual negocio de K-pop, género musical originario de ese país.
Pero veamos qué hay realmente detrás de esta jugada. El 4 de junio, KWM anuncióun plan de financiación de 500 millones de dólares, destinados a implementar una estrategia de tesorería basada en bitcoin.
Tras el anuncio, la acción de KWM pasó de 1,92 a 4,48 dólares, lo que representa una subida del 130%. En uno de sus últimos informes, Edward Vranic, analista de mercados financieros, sugiere que «un retroceso desde entonces puede verse como una oportunidad de compra para los traders y los inversores especulativos tolerantes al riesgo que podrían haberse perdido la carrera inicial».
En esa línea, destacó que la ambición de la firma es convertirse en el “Metaplanet de Corea”. Como ha reportado CriptoNoticias, Metaplanet es una empresa de Japón que operaba en el sector hotelero, conocida por adoptar una agresiva estrategia de inversión en BTC como activo de reserva desde 2024. Se trata del mismo mecanismo de compras que implementa Strategy, la compañía que dirige Michael Saylor.
Sin embargo, hay una cuestión clave: “KWM ya tiene un negocio operativo sólido, lo que le da mayor legitimidad a su apuesta por las criptomonedas”, señala Vranic. Es decir, diferencia de Metaplanet que adopta la moneda creada por Satoshi Nakamoto como modelo de negocio para su acción, KWM busca integrar BTC como herramienta estratégica dentro de su ecosistema y distribución de contenido, en el cual el K-pop es una pieza fundamental.
Por ejemplo, planea permitir que los fans compren merchandising y contenido de K-pop usando BTC, todo dentro de una plataforma Web3. Incluso contempla abrir la posibilidad para que inversionistas participen en la financiación de películas o proyectos musicales surcoreanos a través de BTC y criptomonedas que sean previamente aprobadas.
Es por eso que, aunque su ambición sea convertirse en el “Metaplanet de Corea”, para Vranic es un “GameStop de Corea”. Porque al igual que GameStop, una cadena minorista de venta de videojuegos que también adquirió BTC, KWM tiene una marca con fuerte presencia en el mundo del entretenimiento y busca aprovechar esa popularidad para incorporar activos digitales en su modelo de negocio.
Según explica el analista, uno de los principales factores que llevó a KWM a impulsar esta estrategia y salir a la bolsa fue la necesidad de fortalecerse financieramente y ganar más peso frente a grandes plataformas como Netflix.
Esto es porque, como muchos otros productores de contenido coreano, ve cómo gigantes globales como Netflix se llevan una gran parte de las ganancias, mientras que los propios creadores obtienen márgenes muy reducidos.
Al cotizar en el Nasdaq e impulsar una estrategia basada en BTC, KWM busca ganar visibilidad internacional, atraer capital y usar esa exposición para renegociar mejores acuerdos para distribuir mejor su contenido, sin depender de otras plataformas de entretenimiento.
La firma coreana, a través de su filial, K Enter, controla seis empresas operativas vinculadas al entretenimiento y propiedad intelectual en ese país. En 2024, estas subsidiarias generaron 59 millones de dólares en ingresos, lideradas por Play Company (32 millones de dólares), Bidangil (14 millones de dólares) y LAMP (12 millones de dólares). A pesar de estos ingresos, la empresa reportó 4 millones de dólares en beneficio bruto y una pérdida operativa de 18 millones de dólares. La pérdida neta total fue de 73 millones de dólares, influida por 52 millones de dólares en costos de transacción.
Al cierre de 2024, KWM contaba con 9 millones de dólares en efectivo, pero enfrentaba un déficit de capital circulante de 25 millones. Aunque su patrimonio total ascendía a 116 millones de dólares, 160 millones correspondían a activos intangibles, lo que implica que sus activos tangibles netos eran negativos.
La situación financiera de la firma explica, en parte, por qué buscó posicionarse como una empresa que se suma a la tendencia de adoptar BTC como activo de reserva. De esa forma, genera interés entre los inversionistas y obtiene liquidez en un momento en que sus ingresos operativos son insuficientes.
Al respecto, Vranic plantea: “El riesgo para los inversionistas es la falta de detalles sobre los términos de dicha financiación, lo que impide valorar correctamente el impacto real de la estrategia de BTC. Además, con una capitalización bursátil de poco más de 200 millones de dólares, una emisión de 500 millones de dólares implicaría una dilución significativa”.
La advertencia del analista hace hincapié en una cuestión clave: los inversionistas no saben en qué condiciones o de qué forma KWM obtendrá esos 500 millones de dólares. Por ejemplo, si la financiación implica emitir nuevas acciones, esto podría reducir el valor de las acciones existentes, ya que duplicaría con creces la capitalización actual de la empresa. Sin claridad sobre los términos, es difícil evaluar si el beneficio potencial compensa ese riesgo.
“Los inversionistas que estén interesados en esta oportunidad van a tener que aceptar el riesgo de no poder valorar adecuadamente el lado positivo de esta estrategia de BTC hasta que se proporcione más información”, indica el especialista.
Aunque no se explaya mucho, también menciona el efecto negativo que puede tener una caída del precio de BTC en la acción. Este punto es relevante, ya que, al no conocerse en detalle la estrategia de la empresa, el riesgo dependerá del marco temporal.
Si el objetivo de la empresa es obtener ganancias rápidas de BTC, es una apuesta arriesgada. Actualmente, el precio de BTC está por encima de 105.000 dólares, lo que limita el potencial de revalorización en el corto plazo y expone a KWM a cualquier corrección de precios que experimente el mercado.

Sin embargo, si apuesta por una estrategia a largo plazo, ahí sí estará en condiciones de ser el “Metaplanet de Corea” o — ¿por qué no?— “Strategy de Corea”.
Como ha explicado CriptoNoticias, BTC tiene una oferta limitada a 21 millones de unidades y su emisión se reduce cada cuatro años mediante un proceso llamado halving. Se trata de un factor que impulsa su precio en el mediano y largo plazo por simple ley de oferta y demanda.
Lo cierto, y más allá de la estrategia, es que la tendencia llegó para quedarse: cada vez más empresas apuestan por BTC.