La Comisión Europea ha admitido hoy que sigue con “preocupación” las informaciones que apuntan a que Estados Unidos se plantea la prohibición durante tres meses de las exportaciones de diésel, incluida la Unión Europea, y ha avisado a la Administración Trump de que tal restricción, de llegarse a aplicar, perjudicará tanto a estadounidenses como europeos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró recientemente que había alentado a los funcionarios de su Administración a considerar esta medida. Por su parte, el medio estadounidense Politico informó de que Washington prepara un veto de 90 días a las exportaciones de gasóleo, ante el repunte de los precios de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Un supuesto plan que el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, ha desmentido, aunque sí ha precisado que la Administración estadounidense está trabajando con las refinerías para que reduzcan voluntariamente sus exportaciones como alternativa a una moratoria total.

“La cooperación entre la UE y Estados Unidos en materia de energía es sólida, estable y mutuamente beneficiosa. Toda interrupción podría afectar negativamente a ambas partes”, ha indicado el portavoz comunitario Olof Gill. Además, ha detallado que existen “contactos de alto nivel” entre la Unión Europea y Washington y que Bruselas espera que socios “cercanos” se consulten mutuamente “antes de adoptar medidas que afecten a mercados compartidos”.
Asimismo, la portavoz de energía del Ejecutivo comunitario, Anna-Kaisa Itkonen, ha asegurado que por el momento “no existe una escasez concreta de diésel en la Unión Europea”. Ha precisado también que desde la Unión se vigila “estrechamente” tanto los mercados como los suministros de seguridad, en cooperación con las autoridades competentes en los Estados miembro. En todo caso, ha explicado que el grupo de coordinación sobre petróleo se reunirá de nuevo el próximo martes y será el momento de hacer balance de la situación. La UE adquiere de EE.UU. cerca del 50% del diésel que compra en el exterior.
En todo caso, Bruselas incide en que también hay “voces firmes” en Estados Unidos que advierten de que un veto de estas características “sería muy mala idea”; al tiempo que ponen en valor que la Unión es un socio “sólido” para el mercado energético estadounidense, desde donde el bloque importa también gas natural licuado.
Desde el inicio de la guerra de Irán, el precio de los combustibles ha subido hasta rozar máximos del 2022, cuando el precio del diésel se situó en España en 2,1 euros el litro. Posibles restricciones en la importación de este carburante desde EE.UU. añadiría aún más presión a los precios.
