La Comisión Europea no se anda con rodeos y avisa que el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre la economía europea va a ser considerable. El petróleo y el gas natural bloqueados en el estrecho de Ormuz tendrán un alto coste para los consumidores europeos. Así lo ha advertido el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, que cree que existe el riesgo de un escenario de “estanflación” con bajo crecimiento e inflación alta y que todo esto se podría traducir en una posible reducción de hasta 0,6 puntos porcentuales del crecimiento en los próximos años.
“Las perspectivas están marcadas por una profunda incertidumbre. Sin embargo, está claro que existe el riesgo de un shock de estanflación; es decir, una situación en la que un menor crecimiento coincide con una mayor inflación”, ha señalado después de una reunión informal de los ministros de Economía y Finanzas de los países que usan el euro. Tenía que celebrarse de forma presencial en Chipre, pero terminó aplazándose y convirtiéndose en una videollamada grupal debido a los cierres de los aeropuertos chipriotas debido al conflicto.
Sus efectos ya se están notando en los bolsillos. Las estimaciones del político letón son que, si la guerra es corta, el crecimiento europeo se reducirá este año en 0,4 puntos porcentuales respecto a las previsiones de otoño, que calculaban un incremento del PIB del 1,4% en el conjunto de la UE. En este escenario benigno, la inflación se elevaría un punto porcentual este año.
Pero, si el conflicto se prolonga, el escenario es una reducción del crecimiento de 0,6 puntos porcentuales en el 2026 y el 2027, “si las interrupciones (del estrecho de Ormuz) son más sustanciales y prolongadas”. Por lo tanto, esto supondría que el PIB del bloque cerraría 2026 con un crecimiento del 1%, mientras que la inflación se situaría en un 3,1%, un punto por encima del 2,1% que estimó en otoño.
Ante este escenario, la Comisión Europea advierte a los gobiernos que es momento de arremangarse porque “nuestro espacio de maniobra es más limitado que antes por las crisis anteriores y la necesidad de aumentar el gasto en defensa”. Bruselas insiste en que todas las políticas de respuesta deben ser selectivas, temporales, “no aumentar la demanda de petróleo y gas, y ser coherentes con la necesidad de descarbonizar nuestro sistema energético”. “Por supuesto, las respuestas políticas pueden tener implicaciones fiscales serias”, ha reconocido el comisario de Economía.
