Bruselas busca la tecla para sortear el veto húngaro al préstamo de 90.000 millones a Kyiv

Mientras el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, insiste en su estrategia de bloquear las ayudas a Ucrania para ganar rédito electoral, la maquinaria comunitaria está concentrada en encontrar la tecla adecuada que permita sortear su veto y entregar, tal y como prometió, el préstamo de 90.000 millones que Ucrania necesita para evitar caer en bancarrota.

Los técnicos de la UE están buscando la fórmula legal dentro de los tratados europeos que permitan forzar a Orbán a respetar la palabra que dio en la cumbre de líderes de diciembre, cuando accedió al préstamo mediante el mecanismo de cooperación reforzada, es decir, un instrumento que le permitía estar exento de los intereses junto a Eslovaquia y República Checa. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ya advirtió durante la conmemoración del cuarto aniversario de la guerra que tienen armas a su disposición. “Invito a la Comisión a usar todas las herramientas que tenemos en el tratado para evitar que alguien intente chantajear a la Unión Europea”, dijo el portugués desde Kyiv.

El primer ministro húngaro, más conciliador, reconoce haber creado “dificultades políticas”

El halcón húngaro de momento no cede. Su argumento es que unos ataques rusos dañaron parte del oleoducto Druzhba, que envía petróleo ruso a Hungría y Eslovaquia pasando por Ucrania.

Tanto Orbán como otro amigo de Vladímir Putin en el continente, el eslovaco Robert Fico, acusan a Kyiv de retrasar las reparaciones para evitar que lleguen los suministros a sus países –algo que Ucrania niega rotundamente– y por lo tanto han prometido impedir que reciba ningún tipo de ayuda por parte de la UE hasta que se solucione.

Esto significar torpedear el préstamo y también la adopción del vigésimo paquete de sanciones, que la UE está discutiendo y que incluye la prohibición a que los petroleros ruses usen los servicios marítimos europeos.

Bruselas espera que la promesa de reparar oleoducto sirva para ablandar a Budapest. Ya ha habido un cierto cambio en el tono. El primer ministro húngaro mandó una carta más conciliadora a Costa proponiendo una misión hecha de emisarios húngaros y eslovacos al oleoducto Druzhba para esclarecer lo ocurrido. En esta carta, el húngaro reconocía las “dificultades políticas” provocadas por su retraso en la implementación de las conclusiones adoptadas por el Consejo Europeo. “Mi iniciativa también busca facilitar su resolución”, escribe, en este documento.

Una portavoz de la Comisión Europea ayer aplaudió que Orbán se mostrase listo a aceptar los resultados de esta investigación como un primer paso, aunque todavía no está claro si esta misión se podrá realizar ni el formato que tendrá. El eslovaco Fico también llamó por teléfono al presidente ucraniano, Volodímir, Zelenski y pidió que la Comisión participase en ella, a lo que el mandatario le respondió invitándole al país.

Orbán podría tener otros intereses. Según Politico , Hungría estaría bloqueando el paquete como presión a la Comisión Europea para que desembolse el préstamo de 16.000 millones de euros que Hungría ha solicitado, a través del programa SAFE, para aumentar su gasto en defensa.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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