Calabria se aferra a sus médicos cubanos pese a la presión de Trump

El lunes pasado, en la sede de la Región de Calabria, el encargado de negocios estadounidense en Cuba, Mike Hammer, pidió al gobernador Roberto Occhiuto que rompiera el acuerdo con La Habana. La larga mano de Washington había llegado hasta los hospitales más remotos del sur de Italia.

La región más pobre del Mezzogiorno, para intentar recomponer su desastrosa sanidad pública, acoge desde hace algunos años a un nutrido grupo de médicos cubanos, en virtud de un acuerdo firmado con una agencia gubernamental de la isla, la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos (Csmc). Los primeros 51 llegaron en diciembre de 2022 y, tras un mes de curso de italiano, ya estaban en planta. El número ha crecido hasta los actuales 400, convirtiéndose en fundamentales “para no cerrar nuestros hospitales”.

Desde el punto de vista sanitario, el éxito es enorme. “Estamos convirtiéndonos en un modelo”, aseguran en el Ejecutivo regional. La integración es total, hasta el punto de que antes de final de año los cubanos deberían llegar a mil, como figuraba también en el programa electoral de las últimas elecciones autonómicas, ganadas con amplitud por Occhiuto en octubre.

Los médicos caribeños son muy apreciados en los hospitales calabreses. En la punta de la bota de Italia se cuentan anécdotas casi legendarias sobre su capacidad clínica y también sobre su capacidad de adaptación. “Parecen nuestros médicos de hace 40 años —relata un directivo sanitario—. Si se estropea una máquina no llaman al servicio técnico, cogen un destornillador”.

La prensa local contó también un episodio ocurrido en un hospital de la provincia de Cosenza: una niña de siete años sufrió una crisis respiratoria. Los médicos decidieron intubarla y era necesario esperar al anestesista. No había tiempo. La niña se estaba muriendo. Entonces la doctora Alathiel Alexander Pérez, llegada de Santiago de Cuba, pese a no ser anestesista, la intubó, rompiendo todos los protocolos y salvándole la vida. El alcalde la elogió públicamente y el presidente regional le entregó una medalla. El episodio se convirtió en símbolo del “milagro cubano” en Calabria. Pero la geopolítica se ha interpuesto.

La decisión del presidente regional no obedecía a criterios ideológicos. Occhiuto es uno de los máximos dirigentes de Forza Italia, el partido de centroderecha fundado por Silvio Berlusconi, y mantiene excelentes relaciones con los hijos del ex primer ministro, hasta el punto de que muchos le auguran un futuro nacional. “Intentamos contratar médicos italianos —explican en la Región—, pero las respuestas a nuestras convocatorias fueron poquísimas. Fue imposible, así que nos inspiramos en fórmulas que algunas regiones habían utilizado durante la pandemia”.

Cuba, sin embargo, no es un país cualquiera. Por eso el gobierno calabrés revisó el acuerdo inicial, que preveía que una parte del salario se pagara al médico y otra a la agencia de reclutamiento. Ahora los 4.700 euros brutos mensuales se abonan íntegramente a los doctores, que a su vez envían una parte a la isla.

Los ajustes no han sido suficientes. En los últimos meses, Occhiuto se ha visto en el centro de una polémica que trasciende las fronteras regionales. Estados Unidos había mostrado cierto malestar por el acuerdo con Cuba. Y en esta administración el malestar suele traducirse en presión directa.

Hammer acudió a Catanzaro para pedir la ruptura del acuerdo con La Habana y asfixiar lo que queda del régimen castrista. El presidente mantuvo su posición. “He dicho a Hammer que los médicos cubanos que están permitiendo mantener abiertos los hospitales y los servicios de urgencias de Calabria siguen siendo una necesidad para nuestra Región —explica Occhiuto a La Vanguardia—, porque mi prioridad absoluta es garantizar el derecho a la asistencia sanitaria de los ciudadanos calabreses, que ya cuentan con un sistema sanitario en grandes dificultades”.

Los cubanos, en definitiva, no se marcharán. Pero la presión ha tenido efectos. El objetivo de llegar a mil ya se considera imposible: la situación interna de Cuba dificulta ampliar el acuerdo. Así, Occhiuto explica que “he acogido con satisfacción la disponibilidad del Departamento de Estado estadounidense para apoyarnos en la contratación de nuevos médicos, hasta 600 unidades. Por eso, hemos abierto un proceso de selección dirigido a médicos de la Unión Europea y de países extracomunitarios interesados en trabajar en Calabria”.

Dicho de otro modo, el acuerdo con Washington es claro: ayúdennos a encontrar médicos en otro lugar y nosotros reduciremos la dependencia de los cubanos. Según fuentes regionales, Hammer se mostró de acuerdo. El Ministerio de Exteriores italiano, dirigido por Antonio Tajani, líder del partido de Occhiuto, ha garantizado su apoyo a la región meridional.

Calabria necesita a Cuba. Italia necesita a Estados Unidos.

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