
“Un chantaje como una casa de payés”, “irresponsable”, “talante dictatorial y poco respetuoso”… Estos son algunos de los comentarios que dedicaron a Sílvia Orriols este martes los grupos de la oposición de Ripoll. La alcaldesa y diputada de Aliança Catalana pidió una adhesión unánime para aprobar la nueva relación de puestos de trabajo del Consistorio. Los concejales dejaron la sala, y Orriols, ofendida, ordenó que no se les pague la dieta por asistencia al pleno. Era el primer plante, pero las encuestas vaticinan que vendrán más.
La líder ultra asegura que “Catalunya orriolea ” y se comporta, en la alcaldía y las redes sociales, como el personaje exige. Sus expectativas electorales van al alza por mímesis e incomparecencia de quienes se esconden tras el cordón sanitario. La incógnita es dónde está el techo de la ultraderecha –independentista o no– en Catalunya y si el camino hasta las urnas es demasiado largo para mantener las actuales perspectivas de intención de voto. El salto de Aliança Catalana desde las elecciones catalanas a la última encuesta del Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) es de 2 a 20 diputados, con victorias en las circunscripciones de Lleida y Girona. Es la conexión ultra de la C-25 en la que una frase se repite entre los cargos locales de Junts: “Los amigos de mi hijo votarán Aliança”. El peligro acecha allí donde los posconvergentes maquillan sus malos resultados en el área metropolitana.
Orriols se estrena como caganer
Carles Puigdemont no quiere volantazos ni batallas en el fango provocadas por la presión demoscópica. “Estamos entrenados en el mar de las dificultades”, señalan en la dirección. No obstante, se ha reforzado el discurso en materias como la multirreincidencia, la ocupación, y se rebate ya sin ambages a Orriols cuando califica de “estafa piramidal” el sistema de pensiones. Sostiene que, si uno muere a los 50 años, no habrá disfrutado de las aportaciones a la caja común, así que la propuesta es dejar de aportar y ahorrar lo que se pueda para cuando te jubiles. Y si llegas a los 100 años errando en el cálculo, es problema es tuyo. El siguiente paso del manual populista es cuestionar el sistema de sanidad pública si no estás enfermo.

El consejo nacional de Junts aborda la estrategia de confrontación, atribuyendo a las encuestas una oscura voluntad de arrinconar a Puigdemont, sin fecha de retorno a Catalunya, y consciente de que tras las elecciones municipales muchas alcaldías de Junts estarán condicionadas por el partido de Orriols. Pero las alarmas no solo se han disparado en Junts. Al frente del partido de Orriols proliferan los exmilitantes de ERC, y Oriol Junqueras ya ha pasado al ataque hurgando en el origen de Aliança e intentando socavar su credibilidad. En las últimas elecciones catalanas, Pere Aragonès ya jugó a erigir a ERC en muro contra la ultraderecha. Hasta Vox se querelló sin éxito contra el entonces president “por incitar a la violencia”. El resultado no fue el esperado. Veinte diputados, que ahora serían 23 según el CEO, con la perspectiva de que Junqueras, que sigue inhabilitado, sea candidato. ¿Es suficiente para el líder republicano?
El ascenso de Aliança inhabilita una mayoría independentista y desafía la gobernabilidad
En el área metropolitana, los socialistas se habían preparado para evitar que el cinturón rojo se tornara verde Vox; pero ahora resulta que Aliança puede ser competitiva allí donde el independentismo siempre hizo aguas. PP y Vox ven cómo sus bolsas de voto se pinchan en favor de Orriols. Que prometa la independencia unilateral es lo de menos, lo que tiñe sus iniciativas parlamentarias es la islamofobia. Los votantes de Aliança son los menos independentistas entre los independentistas: solo un 62% de sus simpatizantes están a favor, frente al 70% de ERC y el 81% de Junts.
Que Salvador Illa no capitalice su presidencia en los sondeos con una oposición ausente –perdería dos escaños– agita a numerosos sectores económicos. El president da prioridad ahora a las políticas de vivienda, y los Mossos informarán sobre la nacionalidad de los detenidos –igual que la Ertzaintza– para frenar bulos ultras.
¿El alza de Aliança tiene más efectos? Inhabilita una mayoría independentista y acerca al Parlament hacia la ingobernabilididad si no se exploran alianzas tan inéditas como impensables hoy como un pacto PSC-Junts-ERC. Eso es orriolear .
