Cómo las ventas forzadas de los fondos del Golfo pueden provocar una nueva crisis financiera

Los países del Golfo (Bahrain, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos) gestionan en sus fondos soberanos unos activos de 4,35 billones de euros, equivalentes al PIB de dos años de España, Portugal y Grecia. “Estos países están sufriendo una pérdidas brutales, por los daños en sus infraestructuras, la pérdida las exportaciones de petróleo y gas y por el colapso de otros sectores claves como el turismo y la aviación. Si necesitan recurrir a esos fondos para compensar esas pérdidas pueden tener un gran impacto desestabilizador en los mercados financieros” señala Jordi Fabregat, director del Executive Master en Finanzas de Esade. “Cuando hay necesidades de liquidez se venden primero los activos más líquidos”, explica.

La primera víctima ha sido el oro. Turquía ha reducido un 10% sus reservas de oro en las últimas dos semanas en un intento de defender su moneda, la lira, hundida por la apreciación que ha sufrido el dólar como activo refugio tras el inicio de la guerra. Han sido 60 toneladas, por valor de 8.000 millones de dólares, vendidas o cedidas en garantía para conseguir dólares. Uno de los factores que explican la caída del precio del oro, en más de 800 dólares la onza (un 16%) desde el inicio de la guerra.

Calles vacías en la Marina de Dubai por el éxodo provocado por los ataques 
Calles vacías en la Marina de Dubai por el éxodo provocado por los ataques Christopher Pike / Getty

“Es pronto para evaluar el impacto del conflicto” advierte Carlos Ruiz-Garma, director de Inversión para la Región EMEA en Savills. Los fondos de estos países están entre los grandes inversores inmobiliarios en Europa (The Shard, Harrods o Canary Wharf son algunos de los activos trofeo del Qatar Investment Authority) y en Estados Unidos (con la torre 432 Park Avenue, también de la QIA, o el Waterline Square, de la Abu Dhabi Investment Authority, ambos en Nueva York).

“El mundo financiero está globalizado e interconectado y la gran correa de transmisión de la inestabilidad serán los tipos de interés” señala Carles Vergara, profesor de Dirección Financiera del IESE. “El aumento del precio de la energía provoca más inflación y tipos de interés oficiales más altos, pero también el aumento de la incertidumbre lleva a los inversores a pedir diferenciales más altos respecto a los tipos de la deuda pública sin riesgo”, recuerda. Y eso reduce el precio de los activos inmobiliarios, explica.

“Un aumento del coste del capital retrasa decisiones de inversión” reconoce Ruiz-Garma, que señala que la situación afecta también “al sentimiento inversor” aunque a medio plazo Europa puede beneficiarse como destino alternativo a la región del Golfo.

Incluso el mercado más líquido del mundo, el de la deuda pública de Estados Unidos, está mostrando ya señales de estrés que los expertos atribuyen al conflicto.

Son los mayores inversores globales, con activos que equivalen al PIB de dos años de España, Portugal y Grecia

Según Bank of America, los bonos de largo plazo de Estados Unidos tuvieron la semana pasada las mayores ventas de la historia, a niveles de marzo de 2020, durante la crisis de la covid. Esto ha hecho que el tipo de interés de los bonos a 20 años haya superado el 5%, frente al 4,5% de antes del conflicto y con volatilidad. La reacción habitual en todas las crisis geopolíticas había sido la contraria: una bajada de la rentabilidad por la llegada de inversores en búsqueda de refugio en el activo que se considera más seguro del mundo.

“Los grandes fondos soberanos, por el volumen de activos que mueven no pueden hacer giros bruscos de estrategia: venden primero lo más líquido, donde sus ventas pueden mover menos los precios”, señala Fabregat, por lo que prefieren vender renta fija antes que acciones.

“Si las disrupciones son temporales los precios se recuperarán” señala Fabregat. Así, en la crisis financiera de 2008 el fondo soberano de Noruega pudo aguantar aunque el valor de sus activos cayó un 25% ese año.

La salida de los fondos puede hacer tambalearse a las bolsas y especialmente al Nasdaq. Mohamed El-Erian, jefe de la asesoría económica de Allianz, explicó en un artículo en el Financial Times como estos fondos “han estado en la vanguardia de las inversiones en Inteligencia Artificial, investigación biomédica y robótica”.

Fuego por el impacto de un dron cerca del Dubai International Airport 
Fuego por el impacto de un dron cerca del Dubai International Airport Stringer / Reuters

No solo invierten en empresas cotizadas, sino en capital riesgo: los fondos de Arabia Saudí, Abu Dabi y Qatar aportaron financiación a Paramount en su opa de 110.000 millones de dólares sobre Warner Bros, y un consorcio liderado por el Public Investment Fund de Arabia Saudí, en el que participan sociedades vinculadas a la familia Trump, está en proceso de cerrar la compra de la empresa de videojuegos Electronic Arts por 55.000 millones de dólares para excluirla de bolsa.

“Los activos inmobiliarios, las participaciones en empresas y el crédito privado son los últimos activos a desinvertir”, señala Fabregat, por su menor liquidez.

Altos cargos de los gobiernos de tres países del Golfo reconocieron a Reuters que sus fondos estaban revistando sus compromisos de inversión, y la posibilidad de hacer desinversiones. Oficialmente, sin embargo, tanto la UAE como Arabia Saudí mostraron su confianza en poder “mantener su estrategia de largo plazo”.

Los petrodólares a partir de ahora se destinará a defensa, oleoductos o a fondos de reserva alimentaria

Incluso en el mejor de los casos, si el conflicto acaba ya, las prioridades inversoras de los países del Golfo en el futuro serán diferentes. Nasser Saidi Associates, una consultora libanesa, asegura que va a haber “más inversión en infraestructura de resiliencia, como reservas estratégicas de alimentos, oleoductos de exportación alternativos y más gasto en defensa y seguridad”. Y, a corto plazo, se prevé que los gobiernos pidan a los fondos que financien la reconstrucción o ayuden a los hoteles y aeropuertos para que las pérdidas no les obliguen a cerrar .

En cualquier caso el sistema financiero internacional habrá de sobrevivir sin los petrodólares del Golfo, en un momento en que Estados Unidos tiene un déficit presupuestario del 8% del PIB, la UE tiene que disparar su inversión en defensa y las grandes tecnológicas tienen previsto invertir 650.000 millones de dólares en IA solo en 2026. “En suma, vamos a un escenario de tipos de interés más altos durante más tiempo”, concluye Carles Vergara.

Rosa Salvador Cortés

Periodista especializada en el sector Inmobiliario y en Salud. Premio del Col·legi d’Economistes de Catalunya 2020 a la mejor trayectoria personal en la difusión de la economía

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