Críticas en el mundo municipal de Junts por no respaldar el nuevo sistema de financiación

“Catalunya siempre ha avanzado paso a paso, nunca ha avanzado en el ‘todo o nada’”. Las palabras del exconseller d’Economia i Hisenda, Jaume Giró, que milita en Junts y hasta el pasado mes de septiembre formaba parte de la dirección del partido de Carles Puigdemont, han tenido eco en el agitado mundo municipal de JxCat. El exdirigente posconvergente defendió ayer que si la nueva financiación implica una mejora para Catalunya es incomprensible que su partido se oponga y en ese sentido se expresan también voces del ámbito local de su organización.

Del último congreso de JxCat, celebrado en Calella, salió una dirección ordenada y alineada, de modo que hoy la crítica y las resistencias ya no llegan de un sector de la ejecutiva, como sucedía antaño, sino del mundo municipal, que está en primera línea de fuego y no siempre comulga con las directrices que marca el partido.

Con el nuevo sistema de financiación que han negociado PSOE y Esquerra, en virtud del cual Catalunya recibirá cada año 4.700 millones de euros más, según han anunciado, también ha habido críticas del mundo local a la postura de los de Puigdemont. Junts se opone al nuevo modelo porque no se trata de un concierto económico como el de Euskadi y Navarra, como prometió ERC, a la que acusa de mentir, cuando pactó la investidura de Salvador Illa. No obstante, hay cierto revuelo entre los cuadros locales, que no comparten esa oposición frontal y que podrá dejar los cambios normativos que requiere el nuevo sistema en agua de borrajas si no recibe los apoyos necesarios –también el de JxCat– en el Congreso. La aritmética parlamentaria augura una tramitación compleja y hay quien incluso vaticina que no se llegará a votar el nuevo modelo.

El presidente de la formación posconvergente en el Maresme, Carles Bosch, se ha expresado en público a favor del nuevo sistema. “La política implica negociación y en una negociación no se puede obtener nunca la totalidad de lo que se quiere. En una negociación las dos partes tienen que quedar moderadamente contentas o razonablemente descontentas con el acuerdo alcanzado”, expresa Bosch en su cuenta de Facebook, en la que hace una defensa del “pragmatismo y del posibilismo” y cuenta con la adhesión del exconseller Miquel Buch, que hace un año se dio de baja como militante de Junts. En ese sentido, expresa que el objetivo es el concierto económico y que es lo deseable, al tiempo que da la bienvenida a la posibilidad de disponer de más recursos. “A la vista de que el concierto económico, hoy por hoy, no se podrá conseguir estaría bien disponer de más recursos”, señala el dirigente local de JxCat, que considera que no ir en esa línea “implicará tener que explicar cosas que entenderá muy poca gente”.

Un sentir que comparten algunos alcaldes y cuadros locales de la formación que son críticos con la dirección. De hecho, un post compartido por Giró en su cuenta de Instagram en esa línea tuvo ayer el apoyo de cuentas locales del partido de algunos municipios como Manlleu, por ejemplo, y de algunos cuadros locales.

Otras fuentes consultadas, alineadas con la dirección, ven en el modelo que han pactado el Gobierno y Esquerra “una nueva lluvia de millones” para Catalunya. “Es lo de siempre, prometen y luego no llega nada”, opina una persona con ascendencia dentro del partido, que recuerda que todavía hoy no se conocen las balanzas fiscales ni los datos de ejecución presupuestaria del 2024. 

El portavoz del partido, Josep Rius, a la espera de conocer la posición del Gobierno, ha denunciado que “no hay cambio de modelo, sino que se perpetúa el modelo actual” y que “no se resuelve el déficit fiscal que sufre Catalunya”. “Quizá hay un poco más de café, pero sigue siendo café para todos. Todos los territorios recibirán más dinero”, ha señalado Rius, que ha tachado de “una nueva lluvia de millones que nunca llegarán” el pacto de republicanos y socialistas y ha lamentado que el Gobierno sigue teniendo la llave de la caja y la soberanía normativa. 

Ante la presión que pueda haber por parte de otras formaciones e incluso desde el ámbito municipal de sus propias filas, en JxCat recuerdan situaciones similares cuando se aprobó el último sistema de financiación, en el 2009. CiU estaba entonces en la oposición y se posicionó en contra del modelo que defendía el tripartito del president José Montilla. Con todo, esta vez su voto puede ser decisivo. “La última vez se pactó en el 2009 y luego no se cumplió, pueden pasar muchos años hasta que se vuelva a abordar. Por eso es importante sacar más partido ahora de la debilidad actual del Gobierno”, remarca una fuente de JxCat, que considera que todo este asunto lo único que hace es desbrozar el camino para que el Govern de Salvador Illa pueda aprobar unos presupuestos en el 2026. 

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