El Gobierno de Cuba ha puesto en marcha un plan de choque para hacer frente a la grave escasez de combustible que atraviesa la isla, con medidas que afectan de lleno a la vida cotidiana y a la actividad económica. Entre las primeras decisiones figuran el racionamiento en la venta de carburantes, la priorización del teletrabajo, la reducción del transporte público y la implantación de clases semipresenciales en las universidades.
El paquete fue aprobado en un Consejo de Ministros extraordinario y anunciado en la televisión estatal por varios miembros del Ejecutivo, encabezados por el vicepresidente Óscar Pérez-Oliva. El objetivo, subrayó, es destinar el poco combustible disponible a servicios esenciales y a actividades clave para la entrada de divisas, como el turismo. “No vamos a colapsar, porque el pueblo cubano no colapsa”, afirmó.
Trump ha elevado la presión al firmar una orden que amenaza con aranceles a los países que suministren petróleo a la isla
Las restricciones ya tienen efectos visibles. El transporte ferroviario nacional pasará a operar con frecuencias muy reducidas, con trayectos cada ocho días por destino, mientras que en los centros de trabajo estatales se fomentará el teletrabajo y la reubicación de empleados. En el ámbito educativo, las universidades adoptan un modelo híbrido y se acortan las jornadas lectivas.
El Ejecutivo ha anunciado también medidas a medio plazo, como facilitar que empresas privadas importen su propio combustible, el reparto de paneles solares a trabajadores esenciales y centros sociales, y el impulso de la agricultura urbana y doméstica para paliar la caída de la producción por la falta de carburante.

La crisis energética se arrastra desde mediados de 2024, agravada por las averías en las obsoletas centrales termoeléctricas y la falta de divisas para importar combustible. Pero el detonante más reciente ha sido el corte del suministro procedente de Venezuela tras la operación militar estadounidense en Caracas a principios de enero y el endurecimiento de la presión de Washington.
Suspendida la Feria del Libro
El Ministerio de Cultura confirmó además el aplazamiento indefinido de la Feria Internacional del Libro de La Habana, prevista del 12 al 22 de febrero. Se trata de uno de los eventos culturales más importantes del país y su suspensión, solo comparable a la ocurrida durante la pandemia, evidencia la prioridad absoluta del ahorro energético.

El presidente Miguel Díaz-Canel reconoció esta semana que el país entra en “tiempos difíciles” y admitió que las decisiones actuales toman como referencia las directrices aplicadas durante el periodo especial de los años noventa, tras la caída de la Unión Soviética. Un escenario que muchos cubanos aún recuerdan por los apagones prolongados, la escasez y la paralización de la economía.
La crisis energética se arrastra desde mediados de 2024
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha elevado la presión al firmar una orden que amenaza con aranceles a los países que suministren petróleo a la isla, lo que complica aún más el acceso de Cuba al mercado energético internacional. Según expertos, sin nuevos envíos de crudo el país podría entrar en una fase crítica ya en marzo.
Mientras tanto, el Gobierno cubano trata de ganar tiempo con un ajuste profundo del día a día, consciente de que la crisis del combustible ha pasado a convertirse en una cuestión de supervivencia económica y social.
