De Bahía de Cochinos a Venezuela, la sexta intervención de EE.UU. en Latinoamérica en 75 años

El ataque aéreo estadounidense esta madrugada contra varios objetivos dentro de Venezuela, donde ha sido capturado Nicolás Maduro, según anunció el presidente Donald Trump, es la sexta intervención militar de Washington en América Latina en los últimos 75 años y la primera en lo que va de siglo.

El presidente estatunidense, Donald Trump, confirmó que Estados Unidos ha llevado a cabo “con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro -a quien acusa de narcotráfico-, que ha sido, junto con su esposa, capturado y sacado por aire del país”.

Venezuela denunció que el ataque con misiles desde helicópteros estadounidenses a zonas civiles de Caracas, así como a otros lugares del país, ha causado muertes a “militares y civiles” y admitió que desconoce el paradero de Maduro y su esposa.

A continuación, las principales intervenciones de Estados Unidos en Iberoamérica en los últimos 75 años:

Bahía de Cochinos – Cuba

El 15 de abril de 1961, aviones B-26 enviados por Estados Unidos bombardearon bases cubanas para aniquilar a la Fuerza Aérea Revolucionaria y facilitar el desembarco en Playa Girón de la llamada Brigada 2506, compuesta por exiliados y mercenarios entrenados por la CIA en Guatemala y Nicaragua.

Al día siguiente, el entonces presidente cubano, Fidel Castro, declaró el carácter socialista de la revolución que le había llevado al poder en enero de 1959 y, el 17 de abril, la Brigada 2506, integrada por unos 1.500 hombres armados y apoyados por aviones y buques de la fuerza naval estadounidense, intentó desembarcar en playa Girón, en la Bahía de Cochinos cubana, a unos 180 kilómetros al sureste de La Habana.

CUBA CASTRO:HAB001 - CUBA, 17/04/1961.- El presidente cubano, Fidel Castro (3ro dcha.), subido a un tanque, durante los combates en Bahía de Cochinos. EFE/Granma

El presidente cubano, Fidel Castro (3ro dcha.), subido a un tanque, durante los combates en Bahía de Cochinos. 

EFE

El ataque perseguía derrocar a Castro e instaurar un gobierno que se había formado en Miami, pero fue sofocado por el Ejército cubano.

La invasión de Bahía de Cochinos se había producido en el contexto del acercamiento a la URSS del régimen cubano y su fracaso supuso un grave revés para el presidente norteamericano, John F. Kennedy, al tiempo que apuntaló al régimen castrista y enconó en adelante las relaciones entre los dos países.

República Dominicana

El 28 de abril de 1965 el entonces presidente estadounidense, Lyndon B. Johnson, envió 20.000 infantes de marina a República Dominicana para sofocar el enfrentamiento civil que vivía el país después de que Juan Bosch, que había llegado al poder tras la muerte del dictador Leónidas Trujillo en 1961, fuera depuesto por militares.

La pretensión de EE.UU. era evitar que el país cayera en manos del comunismo y se creara “una segunda Cuba” en el Caribe.

EE.UU. situó al frente del Gobierno al general Antonio Imbert Barrera y en septiembre de 1966 las tropas norteamericanas abandonaron el país, poco antes de que se celebraran elecciones presidenciales en las que Bosch fue derrotado por Joaquín Balaguer, que había formado parte de la Administración del dictador Trujillo y que se mantendría en el poder hasta 1996.

Granada

El 25 de octubre de 1983 casi 2.000 marines norteamericanos, junto a una fuerza simbólica de 300 soldados de otros pequeños países caribeños -Jamaica, Antigua, Barbados, Dominica, Santa Lucía y San Vicente- invadieron la isla caribeña de Granada para derrocar al régimen militar que se había hecho con el poder seis días antes, el 19 de octubre, tras ejecutar al jefe de Gobierno, Maurice Bishop, a tres de sus ministros y a numerosos civiles.

El golpe, de influencia comunista, había derrocado un Gobierno que había llegado al poder en 1979 también tras un golpe de Estado -en este caso incruento- y había instaurado un Gobierno apoyado por Cuba y reconocido por EE.UU. y el Reino Unido.

El entonces presidente norteamericano, Ronald Reagan, justificó la denominada ‘Operación Furia Urgente’ en la necesidad de proteger las vidas del millar de estadounidenses residentes en la isla y restaurar las instituciones democráticas.

La mayor parte de las tropas estadounidenses salieron del país el 1 de noviembre de 1983.

Panamá

En la noche del 20 de diciembre de 1989, con George Bush en la Casa Blanca, entraron en Panamá 26.000 soldados estadounidenses para desmantelar el Ejército del país y capturar al dictador Manuel Antonio Noriega, acusado de tráfico de drogas, en la operación ‘Causa Justa’.

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Manuel Antonio Noriega Moreno, militar, político y dictador panameño. 

Otras Fuentes

Más de 500 personas murieron, 314 de ellas militares y la mayoría panameños, según los datos desclasificados por el Pentágono en 2019, aunque organismos humanitarios elevan a entre 500 y 4.000 los civiles panameños muertos.

Noriega, que gobernó el país entre 1983 y 1989 y había sido colaborador de la CIA, se entregó trece días después a las tropas de Estados Unidos que rodeaban la Nunciatura Apostólica en Panamá en la que se había refugiado tras la invasión.

Haití

El 19 de septiembre de 1994 más de 23.000 militares estadounidenses ocuparon pacíficamente Haití para facilitar la transición a la democracia y la vuelta de Jean-Bertrand Aristide, el primer presidente de Haití elegido en unas elecciones democráticas (1990), que había sido derrocado el 30 de septiembre de 1991 por un golpe militar encabezado por el general Raoul Cedras.

La llegada de los militares se produjo horas después de que una delegación estadounidense, encabezada por el expresidente Jimmy Carter, alcanzara un acuerdo con Cedras para la entrada de las tropas norteamericanas en Haití, la salida del país del Gobierno golpista, el regreso de Aristide y la convocatoria de futuras elecciones.

Aristide volvió a Haití el 15 de octubre y reanudó su mandato. Al final de marzo de 1995 las fuerzas norteamericanas traspasaron a la ONU el mando de la operación de paz y en junio se celebraron elecciones legislativas y municipales, que la oposición denunció por resultar favorecido el partido de Aristide.

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Casi una década después, en febrero de 2004, Estados Unidos volvería a desplegar infantes de Marina en Haití, en esta ocasión como parte de una coalición internacional autorizada por las Naciones Unidas, tras una revuelta armada que provocó la salida de Aristide.

La Guerra Fría

Las intervenciones en Chile, Guatemala o Nicaragua

Estados Unidos no solo ha intervenido militarmente de forma directa en América Latina en los últimos 75 años, sino que también ha tenido un papel decisivo en intervenciones indirectas, especialmente durante la Guerra Fría, mediante operaciones encubiertas, presión económica, apoyo a élites locales y acciones de inteligencia. Estas estrategias buscaban frenar gobiernos considerados hostiles a los intereses estadounidenses, particularmente aquellos con orientación socialista o nacionalista, sin recurrir a una invasión abierta que pudiera generar un alto coste político internacional.
Un caso emblemático es Chile, donde Estados Unidos intervino activamente contra el gobierno democráticamente elegido de Salvador Allende (1970-1973). A través de la CIA, Washington financió a partidos de oposición, promovió el sabotaje económico y respaldó campañas de desestabilización política y mediática. Documentos desclasificados muestran que el objetivo explícito era “hacer gritar a la economía” para provocar el colapso del gobierno. Este proceso culminó en el golpe militar de 1973 y la instauración de la dictadura de Augusto Pinochet, un régimen alineado con los intereses estratégicos de EE. UU.
Chile no fue un caso aislado. En Guatemala, Estados Unidos apoyó el derrocamiento del presidente Jacobo Árbenz en 1954 mediante una operación encubierta que sentó las bases de décadas de conflicto interno. En Nicaragua, durante los años ochenta, Washington financió y entrenó a la “Contra” para combatir al gobierno sandinista, incluso recurriendo a mecanismos ilegales como el escándalo Irán-Contra. Estas intervenciones indirectas, aunque menos visibles que las militares, tuvieron consecuencias profundas y duraderas, contribuyendo a inestabilidad política, violaciones de derechos humanos y desconfianza estructural hacia Estados Unidos en buena parte de América Latina.

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