Durante la crisis del 2008, la familia Delaurens Murciano regentaba tres tiendas de decoración, en las que también vendían sus propios cojines hechos con telas estampadas. Pero la sacudida económica les obligó a cerrar dos de estos establecimientos y a reorientar su negocio de un modo inesperado. David Delaurens y Montse Murciano siguieron comprando tejidos al por mayor, que en un inicio acumulaban en el garaje de casa, y a los cojines se les sumaron las bolsas de tela, los neceseres y los delantales. También se unieron al negocio las dos hijas de la pareja, Jana e Ivet, que habían estudiado marketing y diseño, respectivamente. Así fue como en el 2015 nacía De La Mur –una combinación de ambos apellidos–, la marca con la que ahora facturan cinco millones de euros anuales y que acaba de abrir una empresa en Estados Unidos para vender sus líneas de accesorios en este mercado.
Buena parte de los productos de la compañía se cosen en el taller ubicado dentro de la nave industrial de 2.000 metros cuadrados que tienen en Granollers, desde donde también envían los pedidos. “También tenemos algunos talleres cercanos que cosen para nosostros”, explica Jana Delaurens, directora de marketing de la firma. Su best seller son las bolsas de tela tipo tote bag , más asequibles y con distintos estampados, que venden principalmente en tiendas multimarca. “Esta es nuestra gran fuente de ingresos”, explica. Aun así, también reciben pedidos a través de su página web y en una tienda propia en Granollers que usa otro nombre comercial.
La firma empezó con padre, madre y sus dos hijas, y ahora emplea a unas 60 personas en Granollers
Su último gran proyecto ha sido emprender en Estados Unidos a través de otro miembro de la familia, un sobrino que se ha encargado de gestionar la expansión en este país desde Nueva York. Por ahora, sus productos ya están en 400 establecimientos de ese mercado, el segundo en el que más venden después de España. “Poco a poco vamos creciendo y se va conociendo más la marca. Cada vez exportamos más a Francia, Portugal, Italia o el Reino Unido. Hemos salido bastante por Europa”, celebra Delaurens.
Los fundadores atribuyen este rápido crecimiento –hace cinco años eran tan solo padre, madre y sus dos hijas al mando, y ahora tienen una plantilla de unos 60 empleados– a la esencia familiar del negocio y el valor de ser un producto de proximidad hecho en Catalunya. “Nuestra prioridad ahora es innovar. Sobre todo en el mundo de la moda, siempre tienes que hacer cosas diferentes”, remarca Delaurens. Este año han ampliado sus instalaciones en Granollers para acoger más producción y aspiran a seguir creciendo en el extranjero para elevar la facturación.
