En 4YFN, startups de lo más diversas compiten por atraer la atención de inversores y potenciales clientes. A menudo, las que lo consiguen antes son aquellas que ofrecen demos experienciales atractivas, como pudo comprobar Pau Garcia-Mila, que se lanzó a la búsqueda de iniciativas ‘tangibles’ con un gran esfuerzo de innovación tecnológica detrás. La primera que le cautivó fue Skyjet VR, un simulador de vuelo 3D con un llamativo prototipo que proporciona una completa experiencia phygital (física y digital a la vez), donde la inmersión visual se sincroniza con el movimiento de una plataforma de vuelo y efectos especiales, reduciendo al mínimo la sensación de mareo. Tanto le impresionó a Pau este producto mínimo viable (MVP), validado ya por más de 700 personas y con más de 500.000 euros de financiación procedente de instituciones y socios en España que lo quiso probar para sobrevolar paisajes espectaculares de la geografía catalana.
Otra startup que le sorprendió gratamente —tras un cierto escepticismo inicial— fue Hoop Slam, una sport-tech de impacto social que convierte espacios urbanos en escenarios vivos para el streetball, una modalidad del baloncesto que se juega en pistas al aire libre y con unas normas menos rigurosas. Además de instalar mobiliario urbano deportivo, han desarrollado una pelota impresa en 3D que no hace ruido cuando bota, lo que la convierte en una solución ideal para jugar sin molestar en entornos sensibles, como una plaza dentro de una comunidad de vecinos.
El divulgador también quedó impactado con Wagus, el robot-tractor terrestre eléctrico autónomo de Agrikola.ia que reemplaza los fungicidas químicos mediante luz UVC e inteligencia artificial avanzada predictiva. Una muestra tangible de lo que la inteligencia artificial puede hacer por la agricultura ecológica.
Estos tres hallazgos demuestran el potencial de una buena idea presentada de forma atractiva, siempre y cuando esté apoyada en una innovación tecnológica sólida y bien desarrollada.

Los agentes de IA ya lo están cambiando todo
Un proyecto menos visual, aunque de gran interés para las empresas que quieran mejorar su Customer Experience, es WiseCX, una Revenue AI Engine que convierte conversaciones en señales de ingreso medibles y accionables. Como explica su CEO, David Cabrera, “transformamos el CX en un motor autónomo de ingresos, donde cada conversación genera datos, esos datos entrenan inteligencia artificial, y esa inteligencia activa acciones concretas que impactan directamente en ventas, retención y expansión”. Lo que marca la diferencia en su caso es que “mientras otros implementan agentes para eficiencia, nosotros construimos una infraestructura que aprende, prioriza y genera revenue de forma estructural. No automatizamos para ahorrar, sino para crecer”.
Otra startup prometedora es Beegol, que ofrece diagnósticos de red integrales en tiempo real y autorreparación, lo que permite a los operadores resolver problemas más rápidamente, reducir costes y ofrecer una mejor experiencia a los abonados. Así, convierte los datos de la red del ISP (proveedor de servicios de Internet) en resultados con agentes de IA autónomos que analizan, clasifican y actúan al instante, lo que reduce las llamadas técnicas y las visitas de técnicos, al tiempo que mejora la fiabilidad.
Mientras otros implementan agentes para eficiencia, nosotros construimos una infraestructura que aprende, prioriza y genera revenue de forma estructural”
Precisamente, una de las sesiones más destacadas de ayer en el Banco Sabadell Stage de 4YFN estuvo dedicada a explorar cómo se construyen las empresas nativas de IA. La mesa contó con tres ponentes de primer nivel: Alexander Martynau (Regional Lead de NVIDIA Startup Ecosystem), quien señaló que “ahora estamos posiblemente en la etapa en la que avanzamos hacia la vanguardia absoluta: los agentes completamente autónomos. Suena futurista, pero tecnológicamente ya estamos ahí”; Elisenda Bou-Balust (CEO y cofundadora de Cala), para quien “las startups viven un momento increíble para construir, porque con IA pueden lograr mucho más con menos recursos. Esto permite a fundadores primerizos salir, crear, lanzar… sin necesitar como antes un equipo de ingeniería enorme”; y Eduardo Ordax Duque (experto en IA en Amazon Web Services), quien destacó que “los mejores fundadores de la nueva ola piensan a lo grande desde el principio y son muy resilientes. Saben que en el proceso de construir la empresa tendrán que cambiar muchas veces y están preparados para ello”.
Pero no solo los emprendedores van a tener que acostumbrarse a abrazar el cambio continuamente: los expertos vaticinan que probablemente en los próximos dos o tres años, la IA agéntica se generalice, lo que tendrá un impacto enorme en organizaciones y empleados. La nueva realidad precisará adquirir nuevas habilidades y también redescubrir otras tradicionales, como el pensamiento crítico.
